Edward Snowden, quien filtró la información sobre el programa PRISM.

Edward Snowden, quien filtró la información sobre el programa PRISM.

En la serie norteamericana Person of Interest, estrenada el año pasado, un genio informático creó una  máquina para obtener casi todos los datos de la gente de Estados Unidos. Esta máquina podía encontrar a aquellas personas que amenazaban la seguridad del país e, incluso, prever cuándo cumplirían esta amenaza. Esta ficción no hacía énfasis en lo obvio: la “genialidad” se basaba en extraer y cruzar los datos de internet, teléfonos móviles, tarjetas de crédito, computadoras y videos de los usuarios.

A partir de las revelaciones de Edward Snowden sobre el programa PRISM la realidad no sólo superó a la ficción. El espionaje a gran escala de las agencias de inteligencia norteamericanas da una pequeña idea del enorme negocio que puede ser afectado si las “grandes hermanas” del mundo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC’s) son decretadas como grandes piratas multinacionales de los datos personales que violan las más elementales reglas de la privacidad y los derechos humanos. Hablamos de Microsoft, IBM, Google, Facebook, Apple, Skype y, en general, todas aquellas empresas que han florecido en los últimos años ofreciendo el “manejo estratégico de los datos”.

Las revelaciones que a cuenta gotas se están conociendo de Snowden indican que Microsoft –el gigante creado por el magnate Bill Gates- colaboró con el programa PRISM abriendo “puertas traseras” en sus protocolos de seguridad conocido como en los servidores de Hotmail y  de Outlook.com para que la NSA facilitara la recolección de datos en todas sus plataformas. En el caso de Skype, la NSA contaría con todo lo necesario para interceptar y grabar las videollamadas que se realizan a través de esta plataforma.

Aún no queda claro cómo participaron otras grandes compañías como Google o Facebook. Basta recordar que en 2012 un estudiante descubrió que Google, el gigante de los motores de búsqueda en internet, desarrolló un sistema para eludir los mecanismos de defensa de privacidad de iPhone de Apple. El regulador norteamericano multó a Google con 10 millones de dólares, sanción que representó apenas el 0.093 por ciento de los ingresos totales de esta compañía que ascendieron a 10,740 millones de dólares el año pasado. Es decir, no le quitaron ni un pelo al monstruo del ciberespacio.

Un cálculo del costo de almacenamiento de todas las llamadas telefónicas efectuadas en Alemania anualmente en 2010, fue de 8 millones de euros. El cálculo es el siguiente: los 196 mil 004 millones de minutos de llamadas de red fija  que se hicieron en Alemania, digitalizadas en un kódec de voz representaban 15 Pentabites (Pb). Calculando un costo aproximado de 500 mil dólares por cada Pentabite, el costo sería de 7.5 millones de dólares o 6 millones de euros. A esto se agregaría el costo del centro de datos, la potencia de procesamiento, las conexiones y la mano de obra (ver estos datos en el libro Cipherpunks, La libertad y el Futuro del Internet, diálogo de Julian Assange con Jacob Appelbaum, Andy Müller y Jeremie Zimmerman.).

Las dimensiones del negocio

Todos los especialistas –y muchos de los promotores del negocio de espionaje y recolección de datos– coinciden en señalar que el Big Data se ha vuelto en un negocio similar al petróleo: grandes yacimientos de información digital se han generado en apenas unos cuantos años y deberán ser explotados.

El 90 por ciento de los datos existentes en todo el mundo se han generado en los últimos dos años. Menos del 1 por ciento de los datos mundiales se analizan y menos del 20 por ciento de estos datos están protegidos, según el reciente estudio sobre el universo digital, de la compañía IDC.

Este “oro negro” de la era digital crecerá de manera exponencial. El negocio del Big Data será el almacenamiento, análisis y cruce de datos no estructurados que se generan en muchas industrias, empresas y personas (incluyendo bancos, padrones electorales, escuelas, organizaciones criminales, etc) dejan en la red. Tan sólo Youtube, propiedad ahora de Google, genera 72 horas de video cada minuto.

Según el mismo estudio de IDC revela que en 2012 la “existencia probada” de datos alcanzó los 2.8 zettabytes (un ZB equivale a diez megabytes a la decimoquinta potencia). Para el 2020 se prevé que el almacenamiento alcance los 40 ZB. Es decir, en menos de diez años el universo digital se duplicará cada dos años.

Los 40 ZB equivalen a 57 veces la cantidad de granos de arena de todas las playas del mundo. Se calcula que existen 700 trillones 500 mil billones de granos de arena en el mundo. Si pudiéramos guardar los 40 ZB en los discos Blue-ray de la actualidad, el peso de dichos discos sería equivalente a 424 portaviones Nimitz, según los mismos datos comparativos de IDC.

Lo más interesante de este estudio y reporte es que hacia el 2020 IDC pronosticó que el 62 por ciento del universo digital se producirá en los países llamados “emergentes” como son China, India y los países latinoamericanos, incluyendo a México, Brasil, Argentina y Colombia.

Actualmente, la distribución actual del universo digital es el siguiente: Estados Unidos acapara el 32 por ciento; Europa Occidental el 19 por ciento, China el 13 por ciento, India el 4 por ciento y el “resto del mundo” el 32 por ciento. Para 2020, China representará el 20 por ciento.

Se espera que el tipo de datos que se almacenan en la llamada “nube digital” registrarán una transformación radical. Hacia 2020, IDC predijo que el 46.7 por ciento de los datos almacenados en la nube estará relacionado con el entretenimiento, no con información empresarial. El resto de información estará formada por datos de vigilancia, datos médicos e información generada por computadoras, teléfonos  productos electrónicos de consumo.

Esto nos puede dar una breve idea de las dimensiones del negocio que se puede afectar si las revelaciones de Snowden conducen a las “grandes hermanas” ante tribunales nacionales e internacionales.