Foto: Cuartoscuro.

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El 4 de marzo de 2013 aparecieron en la cuenta personal de Juan Ignacio Zavala 395/7707428 dos depósitos por 150 mil pesos cada uno provenientes de la cuenta Banamex 221/4200611, perteneciente al Grupo Parlamentario del PAN en el Senado. El concepto de este depósito fue “pagos a terceros pesos cheques”, según denunció el senador panista Javier Corral en su columna Rotafolio del 16 de junio.

“¿Qué tipo de asesoría la brinda al grupo parlamentario del PAN para recibir en un solo día dos depósitos por 150 mil pesos cada uno?”, cuestionó Corral, principal crítico del grupo de 22 legisladores, encabezado por Ernesto Cordero en el Senado, en plena disputa por el control político y financiero de la bancada.

Frente a la acusación de Corral, la senadora Adriana Díaz, del grupo cercano a Cordero, reveló que el préstamo no salió a nombre de Juan Ignacio Zavala sino de Roberto Gil Zuarth. “Es un derecho que tiene cada senador de pedir un préstamo hasta por 300 mil pesos. Esta cantidad se va descontando poco a poco, no te lo regalan. Es un préstamo y es un derecho de cualquier empleado”, afirmó Díaz

Al día siguiente, el lunes 17 de junio, Gil Zuarth confirmó la versión y explicó que los recursos fueron depositados en la cuenta de Zavala, cuñado del ex presidente Felipe Calderón, y no en la suya “para evitar la triangulación bancaria”.

“El préstamo lo pedí yo y yo se lo presté con cargo a mi patrimonio. Yo solicité el préstamo porque había una necesidad imperiosa de cubrir de parte del señor Zavala. Yo tengo derecho a ese préstamo. No hay nada indebido en que un senador lo solicite para los propósitos que sean”, atajó Gil Zuarth en una incómoda rueda de prensa. El presidente de la Comisión de Justicia acusó a quienes “recurren a la calumnia” para hacer los ajustes de cuentas entre panistas.

Mientras Gil Zuarth trataba de salir del enredo de los préstamos triangulados, Javier Corral y Juan Ignacio Zavala protagonizaron una agria polémica a través de sus cuentas personales en Twitter. Zavala reconoció que recibía también un salario de 76 mil pesos como asesor en comunicación política de Ernesto Cordero.

Sin embargo, desde Madrid, Cordero desmintió el 18 de junio la nueva versión que había surgido sobre los pagos irregulares a Zavala y su sueldo de 76 mil pesos mensuales. “Yo no tengo asesores en el grupo parlamentario”, atajó el todavía presidente de la Mesa Directiva del Senado.

Como en un teléfono descompuesto, Gil Zuarth también admitió que en la Comisión de Justicia que él preside, contrató como “asesor” al hijo de Zavala Gómez del Campo, Juan Ignacio Zavala Gutiérrez. Encarrerado, Gil precisó que no había ninguna contradicción entre lo dicho por Cordero y el cuñado de Felipe Calderón: los servicios prestados por el ex vocero de la campaña de Josefina Vázquez Mota en el 2012 eran para la Mesa Directiva y no para el grupo parlamentario.

El talk show que han protagonizado los panistas fue alentado por el mismo Juan Ignacio Zavala, a través de su columna “Autonomía Relativa”, publicada en el periódico Milenio Diario. El 19 de mayo, en plena disputa entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero por la coordinación de los senadores panistas, el ex jefe de Comunicación Social de la PGR en tiempos de Antonio Lozano prácticamente definió que los únicos capaces de dirigir al partido eran los calderonistas y calificó de “cerril” y “pusilánime” al presidente nacional del PAN:

Es un hecho que un personaje como Ernesto Cordero tiene más talento político que Gustavo Madero que hace esfuerzos conmovedores para poder comunicar una idea. Cordero tiene mucho más solvencia técnica que Madero, mucho más desenvolvimiento y conocimiento del mundo que el cerril de nuestro presidente de partido que no puede escribir bien un tuit. Es un hecho que Roberto Gil domina diversos temas con soltura. Temas a los que ni siquiera se asoma, por ejemplo, la secretaria general Cecilia Romero.

Zavala Gómez del Campo nunca aclaró que en ese momento él cobraba como asesor de Cordero, presidente de la Mesa Directiva del Senado, y había recibido un “préstamo personal” de Roberto Gil Zuarth, quien contrató a su hijo como asesor de la Comisión de Justicia.

Tres días después, el 22 de mayo, en la misma columna, Zavala no sólo volvió a emprendarla contra Madero sino que decretó la desaparición del PAN.

“Todos estos días en que se habla de la crisis del partido es el resultado de las decisiones del presidente del PAN. De nadie más. Para colmo, le deja al nuevo coordinador de los senadores un ambiente rasposo y complicado de arreglar, en medio de un proceso electoral adverso al partido en la mayoría de los estados en que habrá comicios. Madero quizá ganó su batalla pero, insisto, el partido es más, mucho más que su dirigencia.

“Por lo pronto, gracias a Madero y sus compinches, ya no somos el PRI-AN: esto ya es puro PRI”.

Su más reciente colaboración ya no fue sólo contra Madero sino contra Javier Corral, a quien llama “porro” y contra el primer gobernador panista Ernesto Ruffo “que parece un osito de peluche”. Acusa a ambos y a “otro grupúsculo agazapado en sus temores públicos” de llevar al partido a la ruptura.

Aquellas Guerras Sucias

No es la primera vez que las acciones y la asesoría de Juan Ignacio Zavala despiertan pasiones y polémicas, sobre todo al interior del PAN, pero sí es la primera ocasión que el nombre del cuñado del ex presidente se ve involucrado ya no sólo en una serie de préstamos, pagos y tráfico de favores poco claros, en cuentas sin transparentar, del Senado de la República.

Perteneciente a una familia de larga tradición panista, Zavala Gómez del Campo originalmente fue más cercano más al grupo del exprocurador Antonio Lozano Gracia y colaboró en un gobierno priista. En el sexenio de Ernesto Zedillo, Zavala fue el director de Comunicación Social de la PGR, en medio del debate sobre los expedientes de los crímenes de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu, pero también de la disputa entre Carlos Salinas y su sucesor, a raíz de la detención de Raúl Salinas de Gortari.

Su carrera como asesor en comunicación política quedó marcada por su alianza con Felipe Calderón en vísperas de la campaña presidencial de 2006. Zavala formó parte del llamado “cuarto de guerra” de la campaña calderonista y compartió con el asesor español nacionalizado mexicano Antonio Solá, la estrategia de guerra sucia a través de los spots contra el contendiente del PRD, Andrés Manuel López Obrador.

Desde enero de 2007, Zavala fue contratado por el grupo mediático español PRISA como gerente de la edición global de El País, y no participó públicamente en ninguna actividad del gobierno calderonista. Su nombre volvió a ser mencionado, a raíz de la salida de Carmen Aristegui de WRadio, estación en la que PRISA y Televisa eran socios.

En una carta enviada el 13 de enero de 2008 a Proceso, Zavala negó que su papel fuera como “responsable de la operación del Grupo PRISA en México” y aclaró que sus funciones eran “meramente comerciales y administrativas, sin ninguna injerencia en la parte editorial” (ver Proceso, No. 1628). No hizo ningún comentario o valoración sobre la salida de Aristegui.

Sin embargo, el columnista Miguel Angel Granados Chapa analizó así el papel de Zavala y de PRISA en la salida de Aristegui de WRadio:

“Los intereses comerciales de PRISA neutralizaron los políticos de Televisa, pero cuando aquellos intereses del grupo español se convirtieron también en intereses políticos –en virtud de los cuales Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente Calderón, fue contratado por el consorcio de Polanco– Aristegui quedó a la intemperie” (ver Proceso, No. 1627).

En vísperas de la contienda interna por la nominación del candidato presidencial del PAN, Zavala asesoró a Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda, sin ningún cargo de elección popular previo, pero reconocido como el “delfín” del propio Calderón.

A pesar de la derrota de su candidato, Zavala se incorporó al equipo de Josefina Vázquez Mota, entre rumores de una mala relación de la aspirante presidencial con todos aquellos que fueron colocados por Calderón en su equipo.

Todavía en junio de 2012, hace un año, Zavala le declaró al reportero Alvaro Delgado que nada estaba definido para los comicios presidenciales porque “ésta es una contienda entre tres y en 2006 era claramente entre dos. Eso va a ser el debate” (Proceso, No. 1858).

Poco después tuvo que salir a desmentir la acusación de que Vázquez Mota había utilizado aviones de los hermanos Colorado Cessa, en especial de Pancho Colorado, presunto colaborador de los Zetas. La acusación, lanzada por el dirigente priista Pedro Joaquín Coldwell, afectó aún más la desangelada campaña de la aspirante presidencial panista.

Zavala aclaró que lo divulgado por Joaquín Coldwell era “información de 2010”. Dijo que, en realidad, los traslados fueron gestionados por el diputado panista de Veracruz, Miguel Martín, quien luego se incorporó al gobierno del priista Javier Duarte (Proceso No. 1859).

La campaña de Vázquez Mota no pudo remontar en 2012 y las artes de “guerra sucia” o “campaña de contrastes” (como prefieren llamarla los asesores en comunicación política) no funcionaron. La debacle del PAN fue grave. Cayó al tercer sitio. Y Calderón entregó la presidencia de la República al candidato priista.

Zavala no se quedó al margen de la actividad partidista. Su amigo Ernesto Cordero lo volvió a llamar para asesorarlo en comunicación política en el Senado y, en especial, en lo que el equipo calderonista fue experto durante varios años: el contragolpe y la polarización interna.