Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego en la toma de protesta de Enrique Peña Nieto el pasado 1º de diciembre.

Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego en la toma de protesta de Enrique Peña Nieto el pasado 1º de diciembre.

La tarde del viernes 8 de marzo, unas horas antes de la reunión del Consejo Rector del Pacto por México que analizaba el último borrador de la reforma a las telecomunicaciones y a la radiodifusión, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, realizó una sorpresiva visita a las instalaciones de UNOTV, el canal de televisión por internet de Carlos Slim.

Videgaray estuvo acompañado por Carlos Slim Domit, hijo del magnate y principal accionista de América Móvil, el gigante de las telecomunicaciones que controla las dos principales compañías de telefonía en México: Telmex y Telcel. El recorrido se hizo para eliminar la tensión entre el gobierno federal y Slim.

La tensión entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y Carlos Slim se incrementó cuando el accionista de Telmex abandonó días antes Los Pinos tras una agria discusión con el primer mandatario.

Slim reclamó que el proyecto de reforma constitucional para telecomunicaciones lo afectaba más a él que a Grupo Televisa, de Emilio Azcárraga Jean, el pilar del otro monopolio en televisión abierta y restringida en México, con quien sostiene una guerra abierta desde 2011.

El borrador del texto de la reforma  le otorgaba facultades al nuevo órgano regulador para desagregar activos y declarar la dominancia de más del 50 por ciento del mercado a las dos principales subsidiarias de América Móvil. Además, mantenía el candado para que el must carry y el must offer no se ofreciera a empresas con ese mismo porcentaje de dominio del mercado.

En otras palabras, argumentó Slim y sus principales asesores, la reforma tenía una “clara dedicatoria” al magnate de las telecomunicaciones, ya que no afectaba de igual forma a su ex socio y actual competidor, Grupo Televisa, asociado desde el año pasado con Grupo Iusacell, de TV Azteca.

El domingo 10 de marzo, Emilio Azcárraga Jean hizo otra visita sorpresiva a Palacio Nacional. Los testigos relatan que llegó con una carpeta de papeles. Se reunió también con Videgaray, el auténtico artífice y redactor de buena parte de las medidas de desconcentración económica de la reforma.

Como a Slim, el secretario de Hacienda tuvo que convencer a Azcárraga Jean que la reforma no lo iba a afectar tanto. Y era cierto. Los criterios para ordenar medidas para eliminar barreras a la competencia y la libre concurrencia, así como para “ordenar la desincorporación de activos”, establecidos en la reforma al artículo 28 constitucional, privilegió criterios de servicios de telecomunicaciones (tarifas, porcentaje de usuarios, interconexión, etc) y no los propios de los servicios de radiodifusión (concentración de concesiones, publicidad, audiencia y producción y distribución de contenidos).

El “candado” regulador que afectaba más a Grupo Televisa y a su socio TV Azteca es que ninguno de ellos podía participar en ninguna nueva licitación de televisión abierta si tenían más de 12 Mhz. Ambos poseen más de tres canales de televisión (cada uno tiene 6 Mhz).

De última hora, Azcárraga Jean logró frenar la posibilidad planteada en el Consejo Rector que también se abriera al 100 por ciento la inversión extranjera en radio y televisión. Argumentó que son mercados distintos. Y consiguió que se mantuviera el límite de 49 por ciento de inversión foránea.

La  incomodidad de los dos principales monopolios en telecomunicaciones y en radiodifusión frente a la reforma por venir fue frenada con promesas y acuerdos que aún no están del todo claros.

La “bienvenida” de los Monopolios

Paradójicamente, la reforma que va a afectar a los monopolios fue “saludada” por Grupo Televisa y por América Móvil, así como por otros agentes que pretenden competir en el mercado, como Grupo MVS, que acabó enfrentado con el gobierno de Felipe Calderón por el “rescate” de la banda 2.5 Ghz.

Grupo Televisa, que posee el 70 por ciento de las concesiones en televisión abierta, el 60 por ciento de los suscriptores en la industria por cable, acapara más del 50 por ciento del mercado publicitario nacional y de la producción y distribución de contenidos, emitió un comunicado para anunciar que continuará con sus inversiones.

“Grupo Televisa ha realizado inversiones importantes y se ha preparado para competir ahora en un campo más parejo, con nuevas reglas del juego, como las que contempla la reforma que toma en consideración las asimetrías existentes en el sector”, afirmó el comunicado del 11 de marzo.

Desde la mañana, a través de su cuenta de Twitter, Emilio Azcárraga Jean escribió:

“Ya se presentó la #ReformaTelecomunicaciones. Tiempo de grandes retos y también de oportunidades. Bienvenida la competencia”.

América Móvil mantuvo un extraño silencio durante las primeras horas, posteriores al anuncio de la reforma, realizada por el jefe del Ejecutivo en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad.

Finalmente, en un escueto comunicado de una cuartilla América Móvil recibió “con beneplácito” la iniciativa de reformas constitucionales y “celebra la apertura de una nueva etapa” en el desarrollo del sector.

La empresa más poderosa en telecomunicaciones, que controla el 70 por ciento del mercado de telefonía móvil, el 80 por ciento e telefonía fija y el 71 por ciento del internet alámbrico en México, afirmó que “da la bienvenida, como lo ha reiterado en varias ocasiones, al incremento de la participación al 100 por ciento de la inversión extranjera en telecomunicaciones, factor necesario para incrementar la demandante inversión, tanto local como externa, que requiere el sector”.

A pesar del beneplácito de ambos actores dominantes, el mercado bursátil opinó lo contrario: las acciones de América Móvil disminuyeron 2.64 por ciento ese mismo día y las de Televisa bajaron 1.36 por ciento.

Tres días después, la más afectada fue América Móvil, al acumular una disminución de casi 13 por ciento, mientras que sus acciones en el mercado bursátil de Estados Unidos disminuyeron 11.4 por ciento.

Esta disminución representó una pérdida de 9 mil 201. 43 millones de dólares para América Móvil, superiores a los 7, 500 millones de dólares que obtuvo la compañía por concepto de utilidades en 2012.

A su vez, Televisa tuvo un retroceso de 3.1 por ciento en el valor de sus acciones, que representaron pérdidas por 678.5 millones de dólares, mientras los títulos de TV Azteca disminuyeron 5.1 por ciento, es decir, una pérdida de 76.4 millones de dólares.

Continúa mañana