SenadoLa secrecía en las negociaciones de la reforma a la ley de telecomunicaciones es resultado de los puntos más delicados y espinosos de una iniciativa de este tipo que regulará a los dos grandes poderes mediáticos y tecnológicos de hoy en día: al dupolio Televisa-TV Azteca y al poder dominante de Telmex-Telcel, al tiempo que pretende abrir la competencia para la existencia de dos nuevas cadenas de televisión digital.

Hasta ahora, nadie conoce una versión acabada de la iniciativa, pero sí los puntos más delicados de una negociación que se maneja en la máxima reserva.

De acuerdo a lo publicado y comentado por especialistas y políticos involucrados en las negociaciones, los puntos más delicados  son los siguientes:

a) El órgano regulador: Falta definir si todo el poder se le dará a la Comisión Federal de Telecomunicaciones para regular el sector, eliminando así la llamada “doble ventanilla” entre este organismo y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que pasaría a ser una especia de Secretaría de Infraestructura, concentrada sólo a asuntos de puertos, aeropuertos, carreteras y servicio postal.

Fortalecer a la Cofetel implicará también que absorba funciones que actualmente tiene la Comisión Federal de Competencia, como la declaratoria de dominancia por parte de una empresa del sector. También absorbería las facultades de la Secretaría de Hacienda para fijar contraprestaciones en las licitaciones del espectro. Ahí es donde está uno de los jaloneos más delicados que representaría quitarle un poder extraordinario a Hacienda para privilegiar, frenar o promover a ciertos grupos.

La Cofetel debe fortalecerse en materia de sanciones, supervisiones, verificación, dominancia, interconexión y regulación del espectro, entre muchas otras funciones. No queda claro si este mismo organismo absorberá las tareas de la Agenda Digital Nacional en materia de acceso a la banda ancha.

b) Las Licitaciones: La joya de la corona serán las próximas licitaciones, en especial, la banda 700 Mhz, las cadenas de televisión digital, radio digital y lo que suceda con el llamado “dividendo digital”. El punto medular –como lo fue en la Ley Televisa– será garantizar procesos de consulta pública y rendición de cuentas efectivos para que la Cofetel no se convierta en el nuevo reino de la opacidad.

c) Must carry y must offer: No podrá haber competencia real si los agentes dominantes en televisión abierta y televisión restringida (léase Televisa y su socio TV Azteca) aplican restricciones para la circulación de contenidos. El must carry y el must offer se han incumplido ostensiblemente, a pesar de las condiciones que ha impuesto la Comisión Federal de Competencia. Ya se documentó cómo el poder de las televisoras provocó que se modificara la redacción original del Pacto por México que establecía la gratuidad en este tema.

d) Multiplexeo: Este es uno de los temas más complejos y, también, la disputa más compleja. Desde el año pasado, Cofetel autorizó la posibilidad que tanto Televisa como TV Azteca puedan “multiplexar”, es decir, ofrecer contenidos y multiplicar sus actuales concesiones a partir de la compactación digital. En otras palabras, multiplicar su condición dominante como acaparadores del 70 por ciento de contenidos y publicidad en televisión.

e) Interconexión: El tema más delicado en telefonía y, específicamente con Telmex y Telcel, es el cumplimiento de los acuerdos de interconexión para beneficiar no sólo a las empresas competidoras sino a los consumidores finales.

f) Régimen de concesiones: La convergencia tecnológica, la posibilidad de ofrecer servicios de triple y cuádruple play ha avanzado mucho más rápido que el régimen de autorización, refrendo y revocación de concesiones. Hay especialistas que han propuesto eliminar la concesión como título para operar redes públicas alámbricas. El refrendo o revocación de una concesión sigue siendo un arma de uso política y de presión al ejercicio de la libertad de expresión, como se observó en el caso de MVS y la banda 2.5Ghz que detonó uno de los últimos enfrentamientos más agrios en el final del sexenio calderonista.

g) Redes públicas de telecomunicaciones: ¿Qué se hará con la fibra óptica de la CFE, con el uso de los satélites, con Telecomunicaciones de México y, sobre todo, con los medios públicos que siguen operando como correas de propaganda y control informativo oficiales? El gobierno de Calderón creó una entelequia, la OPMA, pero no resolvió el problema fundamental de Canal Once, Canal 22, el IMER, las estaciones de radio o la DGTV de la SEP: su estatuto de autonomía jurídica.