Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades.

William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.

Salomón Padilla

Cofetel instalacionesPara aquellos de nosotros que cumplimos 18 años hace algunos ayeres es bonito recordar la emoción que evocaba la llegada inminente a la mayoría de edad, los frutos sabrosos que le acompañan, sobre todo la adquisición de derechos políticos, capacidad legal de decisión, emancipación, todo ello bañado de un reconocimiento institucional a nuestra adultez legal que evoca una gloriosa e irrestricta libertad personal; pero como otros muchos momentos importantes de la vida en sociedad, al llegar al momento deseado empezamos a reconocer que la realidad de dicho transitar es poco romántica y que las implicaciones de adquirir esa adultez legal conlleva una serie de obligaciones que superan a los derechos, mismas que no podemos renunciar si nuestra intención es convertirnos en ciudadanos plenos es real y responsable.

Da risa reconocer ahora a toro pasado el canto de las sirenas en esa exaltación libertaria, canto evocado por algunos amigos y conocidos que aseguraban conocer del todo los beneficios que se suponía adquiría al llegar a la adultez legal y que evocaba cual Juan Jacobo Rousseau; beneficios que mi padre, con una sonrisa cínica me daba a entender que estaba mas perdidos que un payaso en velorio en la realidad legal y de la vida.

Pues bien, algo parecido sucede en este momento con los órganos reguladores en México, en especial aquellos que tienen ingerencia en la competencia y que como adolescentes que son exigen a viva voz y con argumentos relacionados con la justicia  el reconocimiento de su mayoría de edad en la realidad institucional, en este caso concreto me refiero a la Comisión Federal de Telecomunicaciones y a la Comisión Federal de Competencia, quien escuchando las indicaciones del amigo OCDE (quien lleva la voz principal en el canto de las sirenas) y basados en estudios mas de carácter político y de intereses comerciales, llenando de argumentos pseudo legales y económicos indican al público en general y de una manera bastante vocal lo injustos que han sido el resto de los órganos del estado en especial el legislativo, al no permitirles manejar la política de competencia económica y telecomunicaciones con las herramientas que ellos piensan deben de tener y que lo único que se  requieren para una correcta operación es otorgarles las facultades y dientes que piden ya que son ellos y solo ellos los que pueden salvaguardar los derechos del pueblo bueno e indicar el camino de la prosperidad y emancipación, sin embargo, este razonamiento lleva a una trampa que los adultos deben de anotar y que a continuación analizaremos.

En este caso el reconocimiento de madurez no viene con una reforma legal, sino con la demostración del correcto manejo de las herramientas a su alcance, así sean estas buenas, malas, suficientes o insuficientes deben de probar que  han sido bien utilizadas, que han dado un manejo transparente, equitativo y público de las mismas; un poco como el coche prestado al adolescente o el uso o abuso de los permisos o la responsabilidad en la escuela; en estos casos vemos cómo los comisionados, cerebro de estas instituciones, carecen de responsabilidades reales dentro de dichos órganos; esto podría interpretarse como una falla del sistema pero vemos que tampoco éstos piden tenerlas ni hacen lo posible por demostrar su apertura y transparencia, esto nos señala falta de madurez personal, ética personal y sobre todo falta de visión y respeto institucional; las constantes contradicciones en su actuar nos revelan que no existe madurez en las instituciones y sin embargo en un arrebato populista y de amasamiento de poder y venganza los Diputados entregan un flamante coche al adolescente que, embriagado de libertad, manejará los destinos de las inversiones y necesidades mas grandes de infraestructura del país en un camino que no existe; en este caso no sabemos quien es mas adolescente, ¿el padre o el hijo?, el tiempo nos revelará la realidad y el verdadero ganador de este juego de popularidad llamado Pacto por México.