Este 18 de diciembre la noticia de que Instagram ha cambiado sus políticas de privacidad, lo que le permitirá vender las fotos de los usuarios a sus anunciantes, ha sido reproducida prácticamente por todos los medios en Internet y ha causado una fuerte y generalizada reacción en los usuarios de diversas redes sociales.

La cláusula en cuestión que ha causado tanto revuelo apunta que “alguno o todos los servicios pueden ser financiados por ingresos de publicidad. Para ayudarnos a ofrecer contenidos y promociones interesantes pagados o patrocinados, usted acepta que un negocio u otra entidad nos pague para mostrar su nombre de usuario, imagen y fotografías (incluyendo la metadata asociada), y/o acciones que realice, en conexión con contenido patrocinado o promociones, sin ninguna compensación para usted».

La justificación de la empresa, que este año fue adquirida por Facebook, es que estas modificaciones le permitirán mejorar el servicio que ofrecen y eliminar el spam de una forma efectiva, explicación que no ha resultado del todo convincente. Como única opción para evitar que se comparta la información de los usuarios, la empresa ha dicho que quien así lo desee puede dar de baja su cuenta antes del 16 de enero, fecha en la que entran en vigor las nuevas políticas; a partir de esa fecha, apunta Instagram, no habrá opción para que quienes permanezcan inscritos rechacen estos cambios.

Otra implicación de las modificaciones, es que Instagram podrá compartir la información de sus usuarios con Facebook.

Muchos de los hasta ahora asiduos usuarios del sitio para compartir fotografías han calificado la acción como “suicida”. Ante estas modificaciones, han amenazado a través de redes sociales como Twitter, bajo el hashtag #Instagram, con hacer efectiva la única opción que ha dado la empresa para evitar las modificaciones: dar de baja su cuenta y abandonar definitivamente este servicio.

Varios sitios y revistas dedicadas a la tecnología han publicado entradas y artículos con guías prácticas para orientar a los usuarios de cómo darse de baja de Instagram. Uno de los consejos principales es que, para preservar sus imágenes, los usuarios utilicen el servicio Instaport.me, con el cual podrán descargar su librería entera de fotografías. Sin embargo, el proceso de transferencia que hasta hace unos días tomaba algunos minutos, desde que inició toda esta controversia toma incluso horas, según informa el propio sitio de Instaport a través de su cuenta de Twitter, @instaport.

Analistas en nuevas tecnologías y redes sociales señalan que esto generará un impacto negativo en la reputación de Instagram como el que Facebook ha provocado cada vez que ha intentado cambiar sus políticas de privacidad, generando el rechazo de los usuarios. En este sentido, David Cuen, especialista de BBC Mundo en temas tecnológicos, apunta que la decisión de Instagram podría no ser definitiva ya que apenas se trata de una vista previa de las nuevas reglas que aplicará a partir del 16 de enero.