El Universal, Cartera, 9 de noviembre de 2012

Columna Telecom y Medios

por Gabriel Sosa Plata

Además de ampliar las garantías para el ejercicio del periodismo en México, el presidente electo Enrique Peña Nieto hizo dos promesas ante los empresarios de la radiodifusión: mejorar la competencia en el sector y ampliar la certidumbre legal de concesionarios y permisionarios. Es decir, nada nuevo.

También dejó entrever lo que quiere a cambio de dicha certidumbre: comunicar, juntos -gobierno e industria- los éxitos de México. “Rompamos con el paradigma, aquél que supone que las buenas noticias, no son noticias”, dijo durante la convención anual de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT).

Tampoco nada nuevo. Si hacemos memoria, algo similar pidió el expresidente Vicente Fox, cuando lanzó la campaña “Las buenas noticias también son noticia”, en 2004, en vísperas de su cuarto informe de gobierno. Y más atrás aún, en la era del PRI, la mayoría de los medios de comunicación sólo hablaban de “buenas noticias”, o sea, de los logros del presidente y su gobierno.

En su discurso, Peña Nieto no se refirió, en ninguna ocasión, a la Cofetel y a la CFC. Llama la atención la omisión porque los ejes de sus promesas se basan fundamentalmente en el trabajo de los dos órganos reguladores. Como si no existieran, lo que preocupa. ¿Es acaso un mensaje de que la regulación de la radiodifusión y las telecomunicaciones se hará desde la Presidencia, como antaño? La duda es razonable, ya que entre las reformas estructurales que ha prometido no se encuentra, por ejemplo, la autonomía constitucional de ambas comisiones.

En materia de radiodifusión, gracias a las resoluciones de la Corte, la Cofetel es en la práctica autónoma. Por eso, cuando el presidente electo promete que habrá competencia en este sector y que es tiempo de romper paradigmas también en este tema, el hacer realidad este objetivo, en teoría, no dependerá exclusivamente de él o su gobierno sino de ese órgano, transexenal, que tantos dolores de cabeza ha generado en los últimos años.

Otro elemento que llama la atención: ¿por qué el presidente electo no se refirió al tema del momento, las nuevas cadenas de televisión? ¿no era el espacio idóneo para respaldar a la Cofetel en los trabajos de la licitación de frecuencias y reiterar que no tiene compromiso alguno con ningún conglomerado mediático? Marcó distancia del tema, como suponíamos, como lo hacen algunos comisionados de la Cofetel sobre el mismo asunto. Vaya coincidencia.

Por ejemplo, el comisionado José Luis Peralta, a quien ya candidatean como futuro titular de la SCT, declaró que sería irresponsable presentar las bases de licitación sin la opinión del nuevo gobierno. ¿Y qué tal si la nueva administración “opina” que se rehaga todo lo hecho? Justo para evitar un escenario así, de vulnerabilidad, de intromisión en las decisiones sobre radiodifusión que competen “en exclusiva” a la Cofetel, es que se acordó tener lista la convocatoria antes del cambio de gobierno y comprometer a la nueva administración para seguir adelante con el proceso. Sin embargo, hay quienes apuestan a dejar ya todo en manos del equipo de Peña Nieto y, por lo tanto, a postergar más la vieja demanda de abrir la competencia en la televisión abierta.

Seguridad Jurídica

En su discurso, Peña Nieto también dijo lo siguiente: “Todos sabemos que el sector requiere de importantes inversiones, pero para que éstas se materialicen el primer paso es ampliar la certidumbre legal de concesionarios y permisionarios. En un Estado democrático su actividad no puede depender de criterios políticos, sino apegados al Estado de derecho y responder a criterios legales y técnicos”.

¿Ampliar más la certidumbre legal en la radiodifusión? Como si los gobiernos panistas no lo hubiesen hecho. A diferencia de las “expropiaciones” en telecomunicaciones, motivadas por “criterios políticos”, los concesionarios de radio y televisión abiertas cuentan con una certeza jurídica envidiable. Fox refrendó las concesiones de televisión hasta el año 2021. Ni siquiera a Peña Nieto le corresponderá revisar su vencimiento. Y el presidente Calderón, vía la Cofetel, refrendó, aunque con “alfileres”, las concesiones de radio por al menos 10 años. Tampoco le corresponderá al nuevo gobierno revisar los vencimientos.

¿A qué certidumbre legal se refirió el presidente electo? Vaya usted a saber. No sé qué más beneficios puede otorgarles el nuevo gobierno, después de todo los que dieron los gobiernos del PAN. ¿Quizás impulsar la reforma al marco jurídico para retomar la “nuez” de la “ley Televisa”, es decir, que los concesionarios de televisión puedan ofrecer servicios de telecomunicaciones en frecuencias de radiodifusión? ¿eliminar la atribución de la Secretaría de Gobernación para opinar sobre el otorgamiento y refrendo de concesiones y permisos? ¿aumentar los años de los refrendos? Falta poco para saberlo.

GRC: Transmisiones digitales

Grupo Radio Centro ya transmite con tecnología digital (IBOC) en la capital del país. La noticia aún no la da a conocer oficialmente la empresa radiofónica que preside Francisco Aguirre, pero era un hecho que se veía venir desde el año pasado, cuando en su informe anual 2011 anunció que invirtió 15.9 millones de dólares en la construcción de una nueva planta de transmisión con sistemas digitales y tecnología de punta para cinco estaciones de radio de FM: Red FM 88.1, Alfa 91.3, Stéreo Joya 93.7, Stéreo 97.7 y La Z 107.3. La única FM que no ha digitalizado es Universal Stereo 92.1, que ocupa una frecuencia rentada a Francisco Javier Sánchez Campuzano, de Grupo Siete.

Las cinco estaciones de GRC -que se encuentran entre las de mayor audiencia en el D.F.-, impulsan de una manera importante a la radio digital terrestre. ¿Transmitirán en multicanal, como lo hace Grupo Imagen y el IMER? Ya escucharemos. Por lo pronto son ya 10 las estaciones capitalinas que transmiten con tecnología digital y sonido similar al disco compacto. ¿Quién sigue? ¿ahora sí Radio Fórmula?