El Universal, Cartera, 16 de noviembre de 2012

Columna Telecom y Medios

por Gabriel Sosa Plata

El presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, es cuestionado otra vez y de nueva cuenta se pide su destitución, justo en el momento en el que, como afirma el funcionario, el órgano regulador de las telecomunicaciones está “inmerso en un proceso deliberativo” de la agenda regulatoria, en este caso la próxima publicación de la convocatoria para la licitación de frecuencias de televisión.

La estrategia política y comunicacional de linchamiento sigue en esencia el mismo patrón: se publican los supuestos actos de corrupción del funcionario y se les da seguimiento periodístico, uno o varios legisladores retoman la información e interponen las denuncias correspondientes en una bien armada campaña mediática, algunos medios extranjeros le dan visibilidad al tema a nivel internacional y el caso se convierte en un verdadero escándalo.

Ahora correspondió a la diputada del Partido del Trabajo, Lilia Aguilar Gil, dar seguimiento a lo difundido en algunas columnas periodísticas y presentar, con información que llegó a su oficina, la denuncia en contra del funcionario ante diversas instancias, por el presunto uso irregular de recursos públicos en la asignación de contratos en 2012 y para 2013, por unos 60 millones de pesos, a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) para efectuar tareas diversas, como el “diseño funcional de la estructura de modelo operativo básico de la Cofetel”. La Universidad, se afirma, ha subcontratado los servicios a terceros, por lo que se habla de una “triangulación millonaria”.

Paralelamente la Cofetel, según la denuncia, firmó el 7 de mayo de 2012 un contrato plurianual con la empresa Enapsys México por un monto superior a los 52 millones de pesos para desarrollar “exactamente las mismas labores” que fueron asignadas a la UAEM, lo que es una irregularidad más, que debe investigarse y, de ser cierta, castigarse.

Los amigos

Hace casi un año, en diciembre de 2011, se procedió de la misma manera. En un espacio periodístico se denunció que Mony de Swaan favoreció a un par de amigos suyos. La información llegó a la agencia Reuters y ésta difundió una nota en la que se detalla que los contratos millonarios, cercanos a los 200 mil dólares, fueron asignados a Pablo Héctor Ojeda y Peter Bauer. La polémica creció. El entonces diputado del PRI, César Augusto Santiago llevó el tema al Congreso y logró que el funcionario compareciera, en febrero, para explicar las supuestas irregularidades. El golpeteo siguió.

Con base en la misma nota de Reuters, se denunció que tres personas de la industria fueron presionadas por Mony de Swaan para contratar a Bauer. Entonces se dijo que una de estas empresas era Alestra. De las otras ya no se supo más, pero la idea de que el funcionario presionaba a regulados para un beneficio propio prevaleció durante tres meses. Fue hasta febrero de 2012 que CNN Expansión entrevistó al director jurídico de Alestra, Raúl J. Ortega, para que manifestara si eran ciertas o falsas las versiones sobre este caso. “Efectivamente le hicimos una consulta a Mony para averiguar su opinión, pero eso es muy diferente a lo que se ha dicho”, dijo. Tampoco, hasta ahora, se ha demostrado que hubo alguna violación a la ley con estos contratos, pero el objetivo de desprestigiar y presionar jurídica y políticamente al personaje se alcanzó con creces.

La bicicleta

En la entrevista concedida en diciembre de 2011 a Reuters con motivo de los casos referidos, Mony de Swaan dijo que nunca ha aceptado obsequios y que una vez devolvió una bicicleta que le dio un ejecutivo de Televisa. La agencia puso en duda la declaración al agregar: “Un portavoz de Televisa dijo que no existe registro de ningún regalo para de Swaan”. Sin embargo, a diferencia de otros hechos, nadie entrevistó –ni lo ha hecho hasta ahora- al director de Información de Televisa, Javier Tejado Dondé, para preguntarle sobre el caso.

Transparencia

Ayer, la diputada del PRD, Purificación Carpinteyro, dijo en un artículo publicado en el periódico Reforma que detrás de este linchamiento se encuentra Gerardo Soria y divulgó un correo electrónico, fechado apenas este miércoles, en el que el reportero de Reuters, Patrick Rucker, comunica a funcionarios de la Cofetel que lo buscó este abogado, presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET), para solicitarle información sobre los contratos entre la Cofetel y la UAEM y que estaba dispuesto a entregarle lo que tenía en aras de la transparencia. Ayer, según fuentes de la Cofetel, Rucker cumplió su promesa.

Carpinteyro agregó que en el Consejo Directivo del IDET, Soria está acompañado por una pléyade de representantes de las televisoras, entre ellos el actual presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía en la Cámara de Diputados, Federico González-Luna.

Renuncia, destitución o permanencia

Varias empresas del sector y legisladores quieren a Mony de Swaan fuera de la Cofetel, es obvio, por lo que las denuncias se incrementan: siete ante la PGR, cuatro ante el Órgano Interno de Control, una controversia constitucional ante la Suprema Corte y dos solicitudes de destitución presentadas por legisladores, según informó el funcionario. Hasta ahora ninguna ha prosperado, pero genera un precedente que podría ser utilizado por el futuro presidente, Enrique Peña, para destituirlo. ¿Lo hará o Mony de Swaan, harto del sector y de las presiones, estaría dispuesto a renunciar y dar gusto a quienes lo quieren “fuera de la jugada”?