La poesía de la ciencia, entrevista con Marcela Armas

Escrito por el 15 julio 2012 a las 5:00 pm en Arte y Cultura, Destacadas

Marcela Armas. Homo Orbital, 2006. Fotografía: Marcela Armas. Homo Orbital es un proyecto financiado por el Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, CNA, 2006

El arte contemporáneo que utiliza nuevas tecnologías es un ejercicio activo, y no sólo contemplativo. Si en la pintura o la escultura, sólo podemos participar como espectadores, en el arte que hace uso de tecnologías, el espectador debe actuar utilizado su cuerpo o su celular o su computadora. Las piezas de este arte, se diría, humanizan la máquina al descontextualizarla, y convierten eso que consideramos tecnología en la voluntad de hacer de un medio utilitario, un sitio donde sucede algo imprevisto que no tiene ningún otro objetivo que la expresión y la belleza: la máquina y su tecnología, gracias al arte contemporáneo, adquiere una vida compartida que sólo funciona si la acompaña, la activa o la mira, un atento espectador.

Ganadora del premio de arte electrónico 2012 en ARCOmadrid por su pieza, “Máquina Stella”, que busca mostrar a los espectadores las desigualdades en el uso y deshecho de la energía en las sociedades, Marcela Armas (Durango, México, 1976), es sin duda una de las artistas más interesantes del medio. Su pieza más representativa es Homo Orbital, la propia Marcela lo describe como “una serie de intervenciones en sitios específicos, conformadas por un conjunto de páneles sensibles a la presencia que pueden ser organizados de múltiples formas en el espacio. Estos páneles pueden reproducir con destellos luminosos las formas de todos los cuerpos enfrentados al mismo. Se trata de un juego de inversión de la sombra. La sombra como una proyección luminosa, contraria a la ausencia de luz. Homo Orbital es una clase de espejo que crea una representación humana y señala uno de los fenómenos más arcaicos de contemplación. La esencia de la obra, radica en la posibilidad de la representación en el auge de la electrónica, una sofisticada manera de manipular tecnológicamente el fuego. Homo Orbital es un proyecto expandible, que se integra al espacio que lo contiene. Dialoga con el movimiento, con el espacio de tránsito, y recrea la experiencia del espejo sombra, mediante energía luminosa, como evidencia y metáfora de nosotros mismos”.

—¿Qué te permite, como artista, el uso de tecnología: experimentar con nuevas posibilidades de hacer arte, subrayar el concepto de la pieza? ¿Por qué te interesaste en el uso de tecnología para realizar tu obra?

—Tengo que decir que si bien la tecnología es un medio articulado en gran parte de mi trabajo, el principio de mis acciones no se posiciona en el uso de los medios tecnológicos, éstos forman parte del relato cotidiano y por lo tanto en algunos momentos gozan de una gran elocuencia, inherente a su naturaleza. Su sola actuación nos habla de los debates que enfrentamos día a día como sociedad. Yo me interesé en el uso de medios que no estaban presentes anteriormente en mi trabajo en la medida en que he ido comprendiendo que el arte sucede en el intento de transgredir convenciones estéticas, formales, hábitos personales, para transitar por situaciones y construcciones en las que la pregunta es más importante que el resultado. En este camino, lo tecnológico se suma a un espectro muy amplio de recursos y formas de abordar las investigaciones.

—¿La tecnología se puede convertir en un impedimento para que el espectador entienda la pieza, lo asusta? Quiero decir: tal vez se incline más a admirar la capacidad técnica para trabajar con una computadora o armar una secuencia, pero tal vez no se dé cuenta que lo que importa es la metáfora o la poesía, si se quiere, que puede haber en la pieza.

—Todas las formas de acercamiento son válidas. Sucede que no siempre las obras logran la misma comunicación con todos los públicos porque depende mucho de los referentes de las personas. Para mi lo ideal es que los recursos tecnológicos desplieguen el contenido, que las obras sean a fin de cuentas como cuerpo y alma. Yo pienso que el discurso es intrínseco a la técnica, me cuesta pensarlos como dos cosas. A mi modo de ver, cada obra es como un ‘estadío’ del pensamiento, un momento que solo transita. Pienso que hay que darle a la obra su justo valor, con el tiempo va cambiando la percepción que se produce en torno a ella. Esto tiene que ver también con la forma en que la sociedad aborda y reconoce los instrumentos. Hoy el fenómeno de la obsolescencia controlada tiene un efecto muy fuerte en este sentido . En cuanto a la poesía o lo poético, la encuentro en el lenguaje, el sonido, lo audible, lo visual o lo visible, los actos, en suma, la materia que ‘es’ más allá de la sintáxis e incluso de la representación. Hay obras más contundentes o eficaces si se quiere ver así, pero toda obra es una ecuación hecha con fragmentos de realidad. Creo también que se ha generado un estigma sobre la apreciación técnica de la obra, aunque sí, lo importante es no quedarse ahí.

—Y en este sentido, ¿qué clase de público se acerca a este arte, un público de entendidos, acostumbrado a usar gadgets, o justo lo aprecian más quienes van a ver la obra si prejuicios ni expectativas?

—Cuando una obra es potente, puede ser abordada desde muchos puntos de vista. El que conoce el gadget construirá su propia línea discursiva en ese juego de relaciones y lo mismo aquél que no tiene esquemas preconcebidos. Yo he visto gente de todas las edades, público conocedor y no conocedor de arte, disfrutar, negociar y dialogar con arte que de alguna forma entra en este espectro de debate con lo tecnológico.

—¿Existe algún problema entre coleccionismo y arte con nuevas tecnologías o hay coleccionistas especializados en este tipo de arte?

—Sí hay coleccionismo en este tipo de arte, existen mercados más abiertos que otros. México está comenzando a transitar por ahí. También se están comenzando a discutir problemas relacionados a este tema y a otras áreas como la teoría de medios y prácticas artísticas. Se ha detectado la necesidad de revisar las nociones de la conservación de la obra, la historia, los procesos artísticos, la documentación, las interdisciplinas y otros asuntos que trastocan no solo a  los mercados, sino también la comprensión de los contextos actuales del arte.

Homo Orbital es un proyecto financiado por el Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, CNA, 2006

Si quieres conocer más de la obra de Marcela Armas visita

www.marcelaarmas.blogspot.com

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Una respuesta a La poesía de la ciencia, entrevista con Marcela Armas

  1. Jenaro Villamil dice:

    Interesante y estimulante el Homo Orbital.

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