La designación de Emilio Azcárraga Jean, presidente y director general de Grupo Televisa, como copresidente de Grupo Iusacell, “no viola las condiciones impuestas” por la Comisión Federal de Competencia para autorizar la sociedad al 50 por ciento entre la televisora y TV Azteca.

A consulta expresa al área de comunicación de la CFC, el organismo regulador consideró que el anuncio del pasado 10 de julio, realizado por Alfonso de Angoitia, vicepresidente de Grupo Televisa, no altera ninguna de las siete condicionantes que la comisión interpuso para aprobar la sociedad al 50 por ciento entre Grupo Televisa y Grupo Salinas, ambos concesionarios de las dos cadenas de televisión que concentran el 95 por ciento de las frecuencias de televisión abierta.

La posición oficial de la CFC aclara la duda expresada también por el comisionado Miguel Flores Bernés, el único de los cinco integrantes del pleno del organismo que votó en contra de la resolución. Consultado por CNN-Expansión, Flores Bernés argumentó:

“En el Consejo de Administración (de Iusacell) el compromiso es que haya, primero, consejeros independientes al 100 por ciento. Y después se pusieron varias condiciones para los que son independientes. También se estableció que algunos funcionarios que estuvieran directamente relacionados con la venta de publicidad y con la venta de producción y venta de contenidos no podían ser parte del Consejo. Pero los presidentes podría ser que no encajen en estos supuestos. Podría ser. No me voy a aventurar”.

El área de Comunicación Social de la CFC, a cargo de Luis Acevedo, también aclaró que otra de las condiciones es que si a causa de procedimientos jurídicos como demandas o amparos interpuestos por alguno de los dos grupos no se dispone de una tercera cadena de televisión en el plazo de 24 meses establecidos en la resolución “se detonará automáticamente la disolución de la sociedad entre Televisa y Grupo Salinas”.

Esta cláusula se aplicará, incluso, si alguno de los dos grupos intenta frenar la licitación de la tercera cadena de televisión a través de demandas interpuestas de manera encubierta, a través de filiales o de testaferros.

Otras condicionantes es que tanto Televisa y TV Azteca están obligados a no discriminar en venta de publicidad; tienen prohibida la “venta atada” de los servicios de Iusacell; deben vender de manera separada los contenidos de TV abierta y restringida; está prohibido el empaquetamiento entre ambas televisoras.