Secretos de Campaña: Primera Parte

J.J. Rendón.

El 1 de junio, el coordinador general de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, el zacatecano Ricardo Monreal, divulgó en la mesa de debate conducida por Joaquín López Dóriga una lista de 20 presuntos asesores extranjeros, la mayoría especialistas en comunicación política, de la campaña de Enrique Peña Nieto.

Su homólogo, Luis Videgaray, rechazó airadamente que esta lista, entre las que se encontraban el norteamericano Ralf Murphine, o los argentinos Carlos Souto, Patricia Gallardo o Diego Diéguez fueran asesores de Peña Nieto. En su página oficial, www.enriquepeñanieto.com, el equipo del candidato priista aclaró que estos mercadólogos estuvieron en México para asistir a la III Cumbre Mundial de Comunicación Política, realizada el 14 y 15 de mayo en Guadalajara, Jalisco. Insistió que no tenían nada qué ver con la campaña.

El único personaje que sí asesora al PRI, que estuvo en la III Cumbre y no fue mencionado por Ricardo Monreal es el venezolano J.J. Rendón, un personaje que llegó a México desde la época de Roberto Madrazo como gobernador de Tabasco y luego candidato presidencial del 2006.

En su página www.jjrendon.com., se presenta como “un guerrero del pensamiento y del marketing político”. Señala que tiene estudios en “rumorología, memética, cinética-proxémica, liderística”, etc.

“Actualmente reside en México, donde ha realizado una reconocida labor para el PRI”, presume en su propio blog.

El 14 y 15 de mayo de 2012 participó en la III Cumbre Mundial de Comunicación Política, realizada en Guadalajara. Ahí reveló su cercanía con el PRI:

“He sido asesor en incontables campañas sólo para el PRI en México, no me cambio de partido, soy agradecido con quienes me han dado la oportunidad, el espacio de crecimiento profesional, confianza y grandes proyectos, así que si en alguna campaña estoy trabajando es en la del PRI”.

Otro de los mencionados es Ralf Murphine, quien participó junto con él en la III Cumbre Mundial de Comunicación Política. (www.altotovive.blogspot.mx.).

El 2 de abril de 2012, Rendón le ofreció una entrevista a Claudia Herrera, para La Jornada. Ahí presumió que ha participado en 25 elecciones en América Latina, 23 ganadas y 2 perdidas. El publicista, psicólogo y comunicador aclaró:

“Tengo una relación cercana a Elba Esther, pero no he trabajado con ella desde 2006”.

Confirmó que trabajó en 2006 para Roberto Madrazo, ex gobernador de Tabasco y ex candidato presidencial del PRI, pero que firmó un convenio de confidencialidad, con lo cual no puede revelar los detalles de su asesoría.

Más interesante y reveladora es la entrevista que ofreció par el periódico venezolano El Universal, a finales de abril. En esta entrevista Rendón se explaya al explicar lo que él distingue entre “guerra sucia”, “campaña de contrastes” y otras estrategias típicas de las contiendas altamente mediatizadas, dedicadas a destruir la reputación del adversario.

Al ser cuestionado sobre la viabilidad de la “guerra sucia”, se justificó así:

“El aprovechamiento de los errores del otro, que a algunos les da por llamar guerra sucia, o campaña negativa, es en realidad, lo que en futbol se llama contragolpe. Sólo que ahora, agarrar un balón en el medio campo, avanzar y chutar, con el arquero descuidado lo llaman guerra sucia”.

-¿Cuál es el límite que separa a la guerra sucia de eso que llamas el ‘contragolpe’? –le preguntó la reportera.

“Hay tres conceptos que se mezclan inadecuadamente: la campaña comparativa, la negativa y la guerra sucia. Esta última se refiere a mentiras, temas sobre la vida personal, desvinculadas del ejercicio de las funciones del candidato y ataques por la espalda.

“Las campañas negativas destacan errores y contradicciones” del adversario.

Presume que la campaña de Juan Manuel Santos, en Colombia, “fue totalmente positiva”. El asesoró al ex jefe de Defensa del país andino. “Se nos atribuyó guerra sucia, pero no la hubo. Lo que hicimos fue resaltar los errores de (Antanas) Mockus… que iba a combatir a la guerrilla con girasoles, que le iba a bajar los sueldos a los médicos”.

“El voto victimista mueve a la gente”, sentenció al referirse a la actual enfermedad de Hugo Chávez.

Pánico Moral

Lo que realmente vincula a estos “asesores” en guerras psicológicas es su capacidad de generar “pánico moral” en las sociedades. Distintos estudios acerca de la conformación de la opinión pública identifican cinco ejes del pánico moral, presentes en el caso mexicano en 2006 y en buena medida en el 2012:

1.-Preocupación ante una amenaza o peligro sobredimensionado. Toda campaña de odio busca alertar sobre la inminente crisis económica, la pérdida de empleos, el “conflicto poselectoral”, etc.

2.-Hostilidad ante la diferencia, la crítica o la disidencia.-Están repitiéndolo ahora con el movimiento #YoSoy132, de manera reiterada.

3.-Desproporción entre la realidad y el imaginario colectivo inducido por la constante mención de esa amenaza.-Es lo que tratan de hacer con el movimiento.

4.-Virulencia verbal y simbólica que anteceden a las medidas de “orden” y “mano firme” que pretenden eliminar el pánico moral contra un mal prefabricado y sembrado.-Este tipo de violencia incluye el montaje de autoataques para victimizarse ante los adversarios.

5.-Consenso creciente a favor de conservar el estado de las cosas, aún a costa de violentar los derechos ciudadanos más elementas y eliminar la idea de una oposición legítima.-Los opositores o adversarios son “manipulados” o “manipuladores”, son “mesiánicos” o “infiltrados” en distintos movimientos. Este guión se ha aplicado claramente en las últimas semanas en México.

Estos ejes definen el pánico moral como “una reacción social frente a una condición, episodio, persona o grupo de personas que emergen como una amenaza a los valores e intereses de la sociedad, desde el punto de vista del grupo dominante”.

(Ver Villamil, Jenaro y Scherer Ibarra Julio, La Guerra Sucia del 2006, pp. 59-62).

En los siguientes días veremos el estirón final de los promotores y asesores de Peña Nieto en este terreno.