En La cocina del diablo. El fraude del 2006 y los intelectuales, el sociólogo y antropólogo Héctor Díaz-Polanco se asoma a un tema incómodo: la relación entre el poder y los intelectuales. Allí, no sólo hace un recuento muy detallado de cómo se fraguó el fraude, además el autor rescata un manifiesto publicado el 2 de agosto de 2006, y suscrito por 136 intelectuales donde señalaron que no había pruebas suficientes para declarar fraudulentas las elecciones de aquel año. Entre los firmantes de dicha carta se encontraban Héctor Aguilar Camín, María Amparo Casar, Jorge G. Castañeda, José Luis Cuevas, Denise Dresser, Enrique Krauze, Ricardo Raphael, Federico Reyes Heroles, Guillermo Sheridan y Carlos Tello Díaz.
Daniel Barrón: ¿Cuál fue el papel de los intelectuales frente a las elecciones del 2006?
Héctor Díaz-Polanco: Lo que pasó en el 2006 tiene varias implicaciones, pero una de las más importantes es el papel de los intelectuales. Los intelectuales se dividieron en dos grandes campos: un grupo que curiosamente eran intelectuales de las ciencias duras, es decir, física, química, biología, matemáticas y estadística; y por el otro lado, un grupo de las ciencias sociales y las humanidades que a diferencia de los físicos (que insistieron en investigar qué había pasado, tratar de encontrar la verdad), éstos se dedicaron a afirmar sin más que no había habido ningún problema, que las elecciones habían sido limpias y las instituciones eran excelsas. Y en consecuencia violaron un principio muy importante: que los intelectuales son pensadores críticos y que actúan bajo un canon que es el principio de la duda; cuando hay duda, dicen los científicos sociales y naturales, hay que aclarar, despejar esas dudas. En consecuencia la población junto con los científicos estaban pidiendo que puesto que había dudas respecto a los resultados, había que despejar esas incertidumbres, no estaban pidiendo más.
Fíjese usted, allí está ese documento firmado por 136 intelectuales que salieron a decir la barbaridad, desde el punto de vista intelectual, de que era imposible en México hacer fraude y que las elecciones habían sido limpias, sin ninguna prueba y sin ningún análisis. El documento se publicó en el momento en que todavía no había pruebas claras del fraude, lo que había, y por eso se estaba pidiendo el recuento, era una demostración de los científicos en donde se señalaba que la información estaba cargada de irregularidades, y en la duda era imposible declarar un ganador, tal y como nuestra constitución lo establece. Los intelectuales decidieron que el que dudaba era enemigo de la estabilidad y ese fue un comportamiento de altísimo costo para el país y un mal ejemplo para los jóvenes que se están formando.
DB: Ahora que estamos en plenas elecciones, ¿podemos confiar en las instituciones electorales?
HDP: Creo que han habido algunos cambios, a raíz de las reformas del 2007 y 2008, una de ellas creo yo, aunque otros opinen lo contrario, lo cual respeto, es que al impedir la entrada de dinero por el lado de la publicidad, se hizo un poco más parejo el terreno, porque evita que el que tuviera mucho dinero estuviera en mejores condiciones para competir, lo cual no es justo, no es democrático. Aunque de todos modos está el problema de que hay partidos que tienen más espacios en los spots públicos. Pero hay algunas medidas que mejoran las condiciones: el IFE ha anunciado, lo cual también me parece muy positivo, que todos los partidos van a tener la totalidad de las actas, que fue una de las fallas graves en las elecciones pasadas; los que tuvieron la posibilidad de cubrir las casillas tuvieron las actas y otros, particularmente la coalición de izquierda tuvo un porcentaje menor, a veces incluso del 50%, con lo que se abrió una gran brecha, para las manipulaciones. El software con que se hizo el conteo del 2006 no fue público y no hay ninguna razón ni ética ni legal, que impida al IFE utilizar un software abierto, que pueda ser conocido por todos, y que le permita especialmente a las instituciones como la UNAM, poder hacer las pruebas que se necesiten para tener la certeza de los resultados. Sería bueno que hubiera una serie de llaves electrónicas, que no tengan todos desde luego, sino los representantes que designe cada partido, que les permitan verificar si hay algún fenómeno extraño. Y eso nos garantizaría unos resultados limpios.
Hay avances, pero lo que necesitamos es un IFE un poco más audaz un poco más en talante de asumir el riesgo de cumplir su papel de árbitro para evitar que ocurran acciones al margen de la ley.
DB: ¿Podemos tener confianza en los intelectuales?
HDP: Hay que incentivar a los científicos sociales, sociólogos, antropólogos y politólogos a adoptar la posición que adoptaron los intelectuales de ciencias duras en el 2006: interesarse por la verdad, trabajar para construir pruebas que sirvieran para definir el criterio de los que tenían que tomar las decisiones políticas, porque después de todo, Sartre lo dice mucho, el poder de los intelectuales consiste en el pensamiento crítico, pero no tienen poder político en el sentido estricto, otros toman las decisiones, pero podemos lograr que esas decisiones sean más sabias y más apegadas al interés general si los intelectuales presionan de una manera masiva.
Héctor Díaz-Polanco, La cocina del diablo. El fraude de 2006 y los intelectuales, Temas de hoy, Planeta, México 2012.



Estoy de acuerdo con que las elecciones de 2006 fueron muy disparejas, y esto sí hay que reclamárselo a los consejeros del IFE activos en ese entonces, pero no habido indicio alguno de que haya habido fraude. Héctor Díaz-Polanco, ¿qué opinión tiene de este artículo?
http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=660633
Le recomiendo también echarle un ojo a “El Desencanto”, libro de José Woldenberg: (1) El PREP, tan cuestionado por esos intelectuales “de ciencias duras” por mostrar un patrón “estadísticamente extraño en los votos” NO es un conteo aleatorio. No es culpa nuestra que esos académicos se olviden de esto. (2) La Coalición por el Bien de Todos no solicitó el recuento de TODOS los votos…
Yo te recomendaría leer los libros: 2006 ¿Fraude electoral? y 2012 ¿Fraude electoral? ambos de Jorge López Gallardo, donde podrás encontrar múltiples pruebas del fraude tanto de 1988, como de 2006.
De la misma forma te recomendaría leer 5 posts que he escrito sobre el papel de las casas encuestadoras en el Fraude Electoral de 2006:
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/02/24/la-eleccion-del-2006-en-mexico-los-encuestadores-y-otros-oraculos-parte-1/
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/02/27/la-eleccion-del-2006-en-mexico-los-encuestadores-y-otros-oraculos-parte-2/
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/03/05/la-eleccion-del-2006-en-mexico-los-encuestadores-y-otros-oraculos-parte-3/
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/03/25/la-eleccion-del-2006-en-mexico-los-encuestadores-y-otros-oraculos-parte-4/
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/04/22/la-eleccion-del-2006-en-mexico-los-encuestadores-y-otros-oraculos-parte-5/
http://encuestasmx.wordpress.com/2012/05/09/el-papel-de-gea-isa-en-las-elecciones-de-2006-en-mexico/
Saludos
excelente articulo y asi como tambien el libro que recomiendo ampliamente, LA COCINA DEL DIABLO,una narracion de primera calidad.
Me gusto mucho la entrevista en el programa de Vanessa Davis, quiero saber como puedo conseguirla.
Gracias