por Jorge Meléndez Preciado
Como todos recordamos, meses atrás en un encuentro bancario, Felipe Calderón aseguró que Josefina Vázquez Mota estaba a un dígito de Enrique Peña Nieto. No dijo cuál era su fuente. Después el PAN señaló que había realizado una encuesta que daba esos nebulosos resultados. Lo que demostraba que el ejecutivo y su partido iban de la mano, igual que en el sexenio de Fox.
Hace poco, sin que viniera al caso, Felipe afirmó que la elección estaba muy competida y que podría triunfar uno de los tres (a Quadri ni lo peló). En seguida, Juan Ignacio Zavala dio a conocer un estudio que señalaba: Peña 37 por ciento de intención de voto, López Obrador 30 por ciento y Mota 30, iguales números que el Peje. Lo que reitera lo sabido, trabajan a la par el habitante de Los Pinos y la organización en la que milita. El IFE, en tanto, ronca.
Antes, Felipe refutó lo dicho por Andrés Manuel acerca de que con baja en salarios de altos funcionarios, evitando la corrupción y los gastos innecesarios ingresarían al erario 800 mil millones de pesos. Señaló Calderón que era un vil engaño del morenista. Lo avaló el secretario de Hacienda, Juan Antonio Meade, y Alejandro Poiré (quien mintió acerca del problema en Wirikuta), apuntó que únicamente se aportaba información a los mexicanos (sic despistado).
Hay, entonces, una intromisión clara de Felipe en estos comicios y ha puesto a trabajar a gran parte de su equipo en esa perversa tarea. Algo censurable pero que no traerá consecuencias para los responsables, IFE mediante.
Ahora que el empresario Francisco Colorado es investigado en EU por nexos con los Zetas y se le descubrieron apoyos al PRI y al PAN, amén de contratos en Pemex, uno se pegunta: ¿hasta dónde las elecciones son realmente limpias y las decide la ciudadanía?
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Esa es precisamente la gran frustración de los mexicanos conscientes, que las elecciones no son limpias ni las deciden los mexicanos, si no las grandes complicidades que se dan en el gobiernos, los empresarios poderosos y la delincuencia organizada. Pobre México, tan lejos de Dios y con el enemigo en casa.