Juan Pablo Proal

Alfonso Orozco, líder de la secta Rojo Intenso.

MÉXICO, D.F. (apro).- Para convertirse en nagual es conveniente comer carne todos los días y beber Pepsi en vez de agua. Esta dieta básica es la recomendación de Alfonso Orozco, líder de la secta Rojo Intenso, a sus seguidores.

Lejos de lo anecdótico, los consejos de este personaje reflejan una minúscula parte de la peligrosa charlatanería de este culto.

Mediante páginas de internet con distinto nombre pero idéntico contenido, el líder de este credo engancha a sus posibles seguidores con promesas de pasar a estados de conciencia más elevados. Para persuadir a los lectores, Orozco escribe historias sobre cómo conoció a naguales o de supuestas experiencias supernaturales.

Las páginas que difunden sus “hazañas” son: http://www.nahual.org/ http://rojointenso.net/ http://www.nagualismo.com En ellas usa pasajes de los libros de Carlos Castaneda, autor popular en las décadas de los setentas y ochentas, quien relata en sus obras enseñanzas de nagualismo presuntamente adquiridas de primera mano por chamanes. Es preciso recordar que Castaneda fue acusado de charlatán por la comunidad científica y sus relatos se consideran más apegados a la ficción que a la realidad.

Orozco se hace pasar como heredero de la sabiduría popular mesoamericana. Ofrece supuestas técnicas toltecas para acrecentar “los poderes” personales. A simple vista, estos relatos podrían parecer inofensivas historias de ciencia ficción; sin embargo, son sólo la carnada de la que se nutre su secta.

Desde hace aproximadamente diez años, el líder de Rojo Intenso concentra a los cibernautas interesados en estos temas y los reúne mensualmente en cafés de la ciudad. No sólo llegan mexicanos de distintas partes del país, sino extranjeros también. Actualmente las citas son los primeros sábados de cada mes a las 16:30 horas en el Sanborns de La Fragua. En esas reuniones Orozco explaya sus relatos y anécdotas, haciéndose pasar como un iluminado. En paralelo, organiza excursiones y campamentos fuera de la ciudad, donde protagoniza rituales en los que supuestamente se convierte en lobo, como se puede apreciar en el video que ilustra este artículo.

Dos exmiembros de la secta me platicaron sus experiencias al interior de Rojo Intenso. Uno de ellos es Marco Antonio Arenas Chipola, quien fuera la mano derecha de Orozco y actualmente es profesor del Instituto Politécnico Nacional. El otro disidente me pidió guardar su nombre bajo el anonimato, debido a que ha sufrido amenazas e intimidaciones de Orozco.

De acuerdo con el relato de ambos, conforme los seguidores avanzan, Orozco comienza a ejercer un control sobre su persona. Se convierte en un consejero personal, sugiere dietas, lecturas e incide en sus decisiones de vida. Al mismo tiempo, comienza a pedir dinero en efectivo y horas de trabajo con el pretexto de incrementar la influencia del grupo. Ejerce su carisma como líder para seducir a las mujeres que entran al culto e incluso ordena a sus seguidores pagar los gastos de sus parejas.

En los rituales fuera de la ciudad donde supuestamente se convierte en lobo, utiliza la planta ruda, que quema y da a oler a sus seguidores. Esta hierba tiene propiedades alucinógenas. Antes, pide a sus simpatizantes guardar ayuno durante tres días. Mediante estas prácticas, logra que el grupo alcance estados similares al éxtasis que favorecen la creencia subjetiva de que ocurren cosas extraordinarias durante el ritual.

Después de permanecer un tiempo considerable en el grupo, los seguidores de Orozco toman conciencia de su personalidad impostora, así como de la inutilidad de sus prácticas. Sólo que, como ocurre en la mayoría de las sectas, la disidencia es castigada.

Los exmiembros que lo han cuestionado o que incluso lo han evidenciado con escritos y blogs públicos, han sufrido distintos tipos de amenazas. Por ejemplo, Orozco obligó a sus seguidores a declarar ante la Procuraduría General de Justicia del DF falsedades contra el disidente Julio Diana que incluían acusaciones de narcotráfico.

Orozco creó el sitio http://www.juliodiana.com/ en el que se refiere a él como “importador de droga, retrasado mental confeso y masajista”. Lo mismo hizo contra Marco Antonio Arenas Chipola, al crear la página http://www.chipola.info/ lo calumnia tildándolo de ladrón, misógino y de ser un homosexual reprimido. El otro testigo anónimo que me contó su testimonio ha perdido tres trabajos por culpa de Orozco, quien llama a sus empleos para difamarlo.

La psiquiatría ha intentado definir y estudiar las personalidades psicópatas, base de las tragedias cometidas por los principales líderes de sectas a lo largo de la historia humana. El psiquiatra canadiense Elliot Barrer ubica veinte rasgos distintivos de esta clase de patología, que incluyen: personalidad seductora, mentiras sistemáticas, manipulación, indiferencia, impulsividad y ausencia del sentido de culpa.

Tomando como referencia los testimonios de los exmiembros de Rojo Intenso, el líder de esta secta posee características que lo acercan a esta clase de patología.

En México abundan historias escalofriantes de cómo los cultos y sectas se valen de las debilidades humanas para cometer todo tipo de abusos. Por medio de las noticias, nos hemos enterado de supuestas casas de rehabilitación que terminan convirtiéndose en centros de explotación sexual, o de credos cristianos que extorsionan a sus seguidores. Ante la ausencia de una autoridad federal que investigue y sancione a estas sectas, no queda más que dudar y denunciar a los credos que lucren con las desdichas humanas: no hay que olvidar el papel protagónico de las sectas en las tragedias más lamentables de la historia universal.

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