Lo que todos los seguidores, fanáticos (si es que se puede emplear ese término) y curiosos del infame caso de News of the World tuvieron una de las escenas más esperadas de este thriller: el pasado miércoles el magnate Rupert Murdoch, dueño del emporio mediático al que pertenecía el rotativo, testificó ante la Corte Real de Justicia, donde negó todo posible vínculo y ayuda por parte del gobierno británico.
La audiencia de Murdoch duró cuatro horas, mismas en las que, según diversos medios, se mostró “seguro y combativo” y en las que, a pesar de negar favores por parte del gobierno, sí reconoció tener contacto con oficiales de alto rango.
Los años no pasan en vano, y si algo demostró Murdoch, es que sabe manejar tanto a los medios como la política. Cuando se le preguntó sobre su relación con el Primer Ministro David Cameron, quien testificó en julio pasado sobre el escándalo de intervención telefónica que llevó al periódico al cierre, Murdoch se limitó a decir que los políticos “hacen lo que sea para impresionas a la gente de la prensa. Es parte del proceso democrático…Así es el juego”. Esto último en referencia a un encuentro sostenido entre Murdoch y Cameron, en el que el primero invitó al segundo a un viaje en yate por Grecia.
Pero Cameron no fue el único Primer Ministro que quedó expuesto por Murdoch. En su audiencia, el magnate reconoció haber entrado a un juego similar con Tony Blair, incluso, antes de que éste llegase al poder. Lo que sí aclaró Murdoch es que “durante los 10 años que duró su gobierno jamás le pedí nada al señor Blari; así como tampoco recibí ninguna clase de favores”.
A pesar de la seguridad de Murdoch durante su rendición de cuentas, el director de News Corporation llegó a perder la paciencia cuando Robert Jay, el principal abogado de la investigación siguió cuestionándolo sobre sus vínculos con la política. Y es que por mucha tranquilidad que aparente Murdoch, durante la sesión anterior a la suya, la de su hijo James, se ventiló otro escándalo, ahora, involucrando al Secretario de Cultura, Jeremy Hunt, quien anunció su renuncia tras las acusaciones contra su oficina de querer ayudar a News. Corp en su misión de convertirse en el mayor proveedor de televisión de paga del Reino Unido.
Si bien, lo anterior no demuestra directamente los vínculos entre los Murdoch, la política y el escándalo del periódico News of the World, sí demuestra que News Corp. se ha visto beneficiada por miembros de la política.
Cuando a Murdoch se le preguntó específicamente sobre el escándalo que llevó a la clausura de un periódico con más de 100 años de historia, el empresario calificó la intervención telefónica y el empleo de investigadores privados como periodismo “flojo”.
Ahora bien, pese al “periodismo flojo” que critica Murdoch, ya pendían sobre News Corp. tres investigaciones policiacas emprendidas, precisamente, por políticos británicos. La principal sería tal vez aquella que surgió tras la “declaración de guerra” que el Primer Ministr Gordon Brown lanzó sobre la compañía de Murdoch, después de que el periódico The Sun decidiera apoyar a los rivales de Brown en la elección general de 2010.
De acuerdo a Murdoch, Brown dijo: “Bien, tu compañía le ha declarado la guerra a mi gobierno, y nosotros no tenemos otra alternativa que declararle la guerra a tu compañía”. Murdoch llegó al grado de decir que Brown probablemente no estaba “muy balanceado mentalmente”.
La actitud de Murdoch en esta audiencia fue calificada como “desafiante” por parte de Tom Watson, miembro del parlamento y co autor del lubro Dial M for Murdoch, en el que analiza el escándalo de News Corp. Watson concluyó que “lo que vimos es apenas el Día Uno de una serie de escenas por venir”.
Y en efecto, las contradicciones entre las declaraciones de Murdoch, los hechos, los políticos a favor y los que están en contra, parecieran ser apenas el inicio de una nueva etapa, aún más enredada en este thriller.



