Confiados en que sólo acudirán a medios “amigables”, por no decir, controlables, y a espacios “seguros”, para evadir la deliberación, el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto decidió no acudir a la Universidad Iberoamericana ni a la propuesta de debate entre los candidatos presidenciales organizado por Carmen Aristegui, en el espacio de @NoticiasMVS.

Una breve carta de Luis Videgaray, su coordinador general de campaña, enviada al equipo de producción de Aristegui, afirmó que “declinaban” la invitación. Como si se tratara de una invitación a una boda y no la necesidad de contrastar ante el electorado las posiciones de quien pretende gobernar el país y está arriba en las encuestas.

Los únicos que sí confirmaron, sin condicionamientos, fueron Andrés Manuel López Obrador, de la coalición PRD-PT-Movimiento Ciudadano, y Gabriel Quadri, del Panal. Josefina Vázquez Mota condicionó su participación a la presencia de Peña Nieto.

Horas antes, ante Univisión, cadena televisiva norteamericana, Peña Nieto que era “el más interesado en generar ese contraste de ideas”.

“Estoy dispuesto a contrastar las ideas, la propuesta que vengo haciendo y el compromiso que estoy haciendo con los mexicanos”, afirmó en Univisión.

También “declinó” asistir a un encuentro con estudiantes de la Universidad Iberoamericana, a pesar que su coordinador de Difusión, Aurelio Nuño, presidió la organización estudiantil de esta institución privada.

La Iberoamericana, de la Compañía de Jesús, se ha caracterizado por tener estudiantes críticos, cuestionadores, participativos.

Por supuesto, no iban a dominar los @ectivistas, ni los simpatizantes que han contratado los operadores de redes sociales para amortiguar cualquier cosa que afecte la imagen del candidato del PRI-PVEM.

Reacción en Redes Sociales

A diferencia de hace seis años –cuando López Obrador cometió el error de no acudir al segundo debate-, en el caso de Peña Nieto hubo una reacción airada entre los usuarios de redes sociales, que tienen mucho mayor presencia y capacidad de presión que en el 2006. De hecho, en la anterior contienda presidenial no existía esta posibilidad de interacción y reacción inmediata.

Se creó el hashtag #PeñaNietoNoDebate, y los consultores de redes sociales del ex gobernador mexiquense crearon una contrarrespuesta en Twitter con el hashtag #PeñaArribaYPorMucho, como si se tratara de no afectar su ventaja de más de 20 puntos en las encuestas que patrocinan los medios más proclives al candidato presidencial del PRI.

Algunas de las reacciones en Twitter fueron las siguientes:

@LibreríaEPN: #EPNLeSacaalaIbero, y al ITAM, y a la UNAM, y al TEC…pero dice estar dispuesto a enfrentar cara a cara a @Maxine_Woodside.

@Urbanofago: #PeñaNietoNoDebate no va a la Ibero, ni al ITAM; es más, no va a ningún lado donde la gente suele pensar.

@GusT0rres: #PeñaNietoNoDebate por miedo a preguntas sobre…su esposa, Moreira, Montiel, Salinas, Paulette, Feminicidios, etc.

@MiloSimpatica: “No creo que @EPN tenga miedo. Lo que pasa es que en el Mx que vivimos, un candidato puede negarse a debatir y no pasa nada”.

Este es el problema. Se sigue pensando en un candidato analógico, montado sobre la estructura televisiva, el comando central de las encuestas y el menosprecio a los usuarios de las redes sociales, como lo demostró en este blog Roy Campos.

Se olvidan, generalmente, que no existe medio pequeño y que las audiencias deliberativas son justamente las que definen una contienda cuando se tiene un nivel de voto indeciso y de abstención tan alta como se perfila la contienda presidencial en el 2012.