
Enrique Peña Nieto ha contrarado “a los mejores fotoperiodistas” para que lo retraten sin cansancio en cada una de sus apariciones públicas. Foto: Jorge Carballo. Fuente: Milenio
Nunca se verá una foto con su cara llena de sudor, los ojos cerrados ante el natural cansancio, menos cuando se le bajan los pantalones en sus actos de prestidigitación que recuerdan a los table dance. Está prohibido tomarle fotos por detrás de la cabeza, donde ya se le observa una incipiente calvicie, y menos cuando no ha metido la barriga que ha crecido en estas semanas de intensa actividad.
Así es el manejo de la “imagen” de Enrique Peña Nieto, quizá el candidato presidencial más obsesionado no sólo con los spots sino con su figura en fotografías que se suben a Twitter, a Facebook, a su página online, a la comunidad de cibernautas de Instagram y que dedica buena parte de sus recorridos a tomarse fotografías por celular con sus fans.
Para lograrlo, Peña Nieto, como los viejos monarcas europeos, contrató “a los mejores fotoperiodistas” para que lo retraten sin cansancio en cada una de sus apariciones públicas.
En las filas del “cuarto oscuro” de Peña Nieto se encuentran seis de los mejores fotoperiodistas mexicanos que abandonaron la búsqueda de la nota para “sacrificarla” en el culto a la imagen del aspirante presidencial del PRI-PVEM.
Según la nota de Juan Pablo Becerra Acosta, publicada en Milenio Diario, entre esos profesionales se encuentran Daniel Aguilar, mención honorífica en el concurso World Press Photo, Gustavo Camacho, con varios reconocimientos en México, Alfredo Maya y Alfonso Reyes. Todos ellos, bajo las órdenes de Juan Carlos Morales, el fotógrafo personal de Peña Nieto desde su época como gobernador mexiquense.
En el reportaje Alfonso Reyes, homónimo del filósofo mexicano, afirma que el objetivo es que sus fotos “muestren a la persona…un candidato debe verse bien, a diferencia de la prensa, que busca cosas más originales o intensas, o que el evento se defina por una sola fotografía. Buscamos que la gente se vea bien; se debe notar eso, a la gente participando”.
Reyes insiste que evitan que en las fotos, Peña Nieto salga “con la cara chueca, con los ojos chuecos, la boca chueca, por ejemplo”.
El mismo candidato presidencial lleva un control directo del manejo de su imagen. Nada lo motiva más que darle órdenes a los fotógrafos de su staff para que le tomen imágenes que él considera importantes. Así lo hizo cuando visitó Guelatao, en Oaxaca, para tomarse la foto junto a la enorme estatua de Benito Juárez. O en Papantla, Veracruz, donde sus fotógrafos fueron los únicos que pudieron captar la imagen donde le hacen una “limpia” y le otorgan el bastón de mando.
Cuando alguien les pregunta cuánto ganan por dejar el fotoperiodismo para convertirse en los fotógrafos de la corte peñista, los profesionales simplemente sonríen. “Lo suficiente”, aclara.
Firmaron contratos de confidencialidad. Sus imágenes son las mismas que rodean a todas las ciudades con los espectaculares de Peña Nieto abrazando a extras o mirando al futuro.
Es el nuevo sector definitivo del priismo: el sector del Culto a la Imagen.



En efecto, desde sus tiempos de diputado local, peñanieto se distingue por el culto a su imagen. Y en efecto, aquí también algunos buenos fotógrafos han sudado la gota gorda para retratarlo “lo más guapo posible”. ¿Será el presidente que nos merecemos?
Sí los mejores fotografos de México, excelentes fotos compañeros.