La hora del lobo

Federico Campbell

@Campbellobo

Felipe Calderón reconoció en Puerto Vallarta que los cárteles de la droga se conforman ya como un Estado paralelo al suplir funciones del gobierno. Foto: Reuters.

Estábamos el otro día viendo la catedral de Mérida, Yucatán, que construyeron los religiosos católicos españoles todavía en al siglo XVI, a unas cuantas décadas de le fecha inaugural de la Conquista: 1521. En esos parajes donde no era fácil erigir una choza los arquitectos colonialistas fueron capaces de levantar una mole inmensa y altísima, como el templo que era y sigue siendo, resolviendo problemas que aún serían difíciles para la ingeniería moderna.

Al contemplarla tuve una percepción: si Dios no es real, la fe sí es real, las creencias sí son reales y tangibles, el templo es real: se puede tocar y es además, y sobre todo, un símbolo de poder, como la nueva Cámara de Senadores.

Si en algún campo se puede estimar la arquitectura como símbolo del poder es en la construcción de templos. Son una presencia brutal, por lo menos del poder terrenal. Luego entonces ¿qué era esa organización religiosa durante los 300 años de la Nueva España y luego de la Independencia?: era una forma de gobierno tácito; era un Estado dentro del Estado; era un gobierno paralelo, eterno, vitalicio, no electo, no como resultado de la voluntad de la gente, que no podía ni debía competir con el gobierno de la República. Y de eso el presidente Juárez se dio cuenta y le puso límites. El poder no se comparte. Tampoco el gobierno. Entonces el oaxaqueño obró en consecuencia y acotó esos poderes fácticos.

Y es que vivimos bajo diferentes tipos de gobierno. El gobierno de los bancos, de la banca decente, Citibank (Banamex), la banca de Hong Kong y Shangai (HSBC), la banca Santander, Scotiabank, la de Bilbao (que a la mejor expropian en la Argentina), y también la de Monterrey. Todos ellos en nuestra vida cotidiana son un gobierno. Y no es improbable que Carlos Slim y su imperio (teléfonos, Sanborns, Internet, Marlboro) también sea un gobierno.

Y sucede así también con los medios audiovisuales, la radio y la televisión, es decir, Televisa, es decir, Teleazteca, en menor parte. Es decir: TelevisAzteca. Ha sido tal el poder que los diferentes gobiernos priístas y panistas le han permitido acumular a Televisa que ya el consorcio está en condiciones de poner Presidente de la República. Y lo está poniendo ya. Vivimos también, entonces, bajo el gobierno de Televisa y el sexenio que entra mucho más: será la Reina.

Televisa le comió el mandado al PRI y al PAN. Su gran estratega: Bernando Gómez. Como quien no quiere la cosa. Calladito. Low profile.

El otro gobierno, como se decía al principio, es la Iglesia. Empezó por establecerse en forma de templos que tenían que competir en arquitectura con los pirámides mayas y otros majestuosos templos prehispánicos. La participación política de la Iglesia católica suele ser muy discreta. No abiertamente desde el púlpito, como en las películas de Luis Buñuel. No. Es en corto. En la relación personal del sacerdote con la grey. No vayan a votar por el Peje, les puede decir, como se los dijo en 2006. Al obedecerle muchas personas arriesgan la vida cuando no usan anticonceptivos o preservativos. Es gobierno. Tiene la capacidad de decirle a la gente lo que hay que hacer, lo que está bien y lo que está mal.

Otro de estos poderes es el constituido de hecho por el crimen organizado, concretamente en ciertos regiones del territorio nacional, Michoacán, el Noreste, en Tamaulipas, donde el Estado mexicano ya no está.

Es aterrador que Felipe de Jesús reconozca en Puerto Vallarta que los cárteles de la droga se conforman ya como un Estado paralelo al suplir funciones del gobierno. Ya lo había dicho en la Cumbre de las Guayaberas, en Cartagena de Indias, el 14 de abril de 2012: el crimen organizado “ya ha entrado a reemplazar, en determinados sitios, las funciones del Estado, como la recaudación de impuestos”, según el presidente Ollanta Humala. ¿Un Estado dentro del Estado? Cobran impuestos, acepta el jefe de la tribu. ¿Qué significa que un jefe de gobierno acepte esa realidad? ¿Una capitulación? ¿Quiere decir que el Comandante en Jefe abandona la plaza?

Para mayor INRI, en un informe de Antonio Guterres de la ONU el 19 de abril de 2012 se menciona “la incapacidad del Estado mexicano para impedir que el crimen organizado controle territorios y proteger a comunidades enteras”. Otro indicio que apunta hacia la teoría de la inexistencia.

Dos Estados no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio.

El mexicano es un Estado fragmentado y compartido, pues, con la Iglesia, Televisa, los narcos, los bancos, los partidos políticos, los empresarios.