El lugar más pequeño, así se titula el documental y ópera prima de la directora salvadoreña Tatiana Huezo, quien desde un punto personal y poético, logra rememorar con contenido gráfico-digital, lo ocurrido en el pueblo de Cinquera, su lugar de nacimiento y que se ubica en el espesor selvático de El Salvador.
La necesidad de la directora por mostrar el desastre que las guerras dejan a su paso se expresa a la perfección a través de narraciones y silencios que los mismos pobladores de Cinquera aportaron al proyecto.
Los abusos de los gobiernos militares desde principios del siglo XX han sido una constante para El Salvador. Es hasta los años 70 cuando los movimientos sociales empezaron a hervir contra el autoritarismo encumbrado en el poder.
Fuerzas Populares de la Liberación “Farabundo Martí”, el Ejército Revolucionario del Pueblo y el Partido Comunista Salvadoreño, empezaron a organizarse y a dar lucha. De ahí que a mediados de los años setentas surgieran las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, en ambos organismos se aglomeraron los movimientos estudiantiles, obreros y de campesinos, que eran los llamados “Frentes de masas”. Estos grupos guerrilleros dieron pelea al gobierno del presidente Molina y posteriormente al de Romero, quienes en respuesta a los asaltos, secuestros y la incontención de los mismos grupos revolucionarios, estructuraron cuerpos de seguridad y de paramilitares que los denominaron ORDEN.
El resultado inevitable lo cuenta en destrozos, muertes y balas, el pueblo de Cinquera, territorio que durante más de una década fue abandonado como resultado de la explosión social, de una falta de consenso, de la escasa representación política y de las estrategias de gobiernos violentos que no lograron dar respuesta a las peticiones de una sociedad que exigía mejoras salariales, empleo y servicios básicos.
Perdido en las montañas y alejado del paso del hombre, el pueblo que vio nacer a Tatiana Huezo no quedó exento de la guerra civil en los años ochenta. Así lo narra ella misma a través de su ojo crítico y sus nostalgias infantiles.
“Desde que llegué sentí algo muy fuerte, porque las huellas de la violencia por la guerra civil están prácticamente en todo el pueblo, sobre todo en la gente, en sus miradas”, explicó en entrevista para CONACULTA.
La selva espesa es parte del paisaje que logra captar el documental; hombres campesinos y mujeres de trabajo son sus habitantes, quienes después de 14 años, es decir, un año antes de finalizada la guerra, regresaron a sus hogares reducidos a escombros, para dar paso a la reconstrucción material y anímica.
Con el regreso de aquellos que se vieron obligados a huir producto de las matanzas de los ejércitos gubernamentales, también regresa la nostalgia y el duelo de encontrase a sus difuntos familiares regados en los senderos, esas veredas que habían sido de tránsito pueblerinos y que se convirtieron en cementerios.
“Es una película que habla sobre la capacidad que tiene el ser humano de levantarse, reconstruirse y reinventarse después de haber vivido una tragedia”, señala Huezo en entrevista para Telesur, quien agrega describiendo su trabajo como: “Una película que habla de la huella que deja la violencia en un ser humano”.
Cinco personajes son los que dan vida a este documental, hombres y mujeres con manos ásperas y curtidas por el trabajo, narran desde su experiencia, su dolor y fuerza, aquello que apenas, una decena de años atrás, vivieron.
Las cinco historias se entretejen de tal manera que no serían posibles de entenderse unas sin otras.
Una cueva que fungió el papel de refugio de los pobladores sobrevivientes de Cinquera, es el sitio en el que culmina el encuentro narrativo. En lo profundo y oscuro de sus entrañas encontraron el lugar perfecto durante la álgida guerra civil para pasar desapercibidos de la vista del ejército y en ese mismo lugar que les brindó protección entre las rocas y las sombras, los personajes cotidianos pasan a ser memorables mostrando su interior, enseñando lo que en realidad duele en sus corazones.
Finalmente las nueve semanas de rodaje dieron como resultado un excelente documental que está estrenándose con éxito en México y Latinoamérica. La egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, Tatiana Huezo, dice ser honesta y comprometida con su trabajo, puesto que señala que como documentalistas es lo menos que se puede ser.
Trailer del documental El lugar más pequeño de Tatiana Huezo




Un documental que recuerda las heridas no cerradas en El Salvador. Muy buena reseña.