Tercera y última parte del Ensayo escrito para el INFODF. Consulta la primera parte aquí y la segunda aquí.

La Segunda Ola de Acceso a la Información

Infografía de la web 3.0

El 17 de noviembre de 2011 el comisionado presidente de InfoDF, Oscar Guerra, aportó una información que prácticamente pasó desapercibida en los medios de comunicación mexicanos: en los últimos cinco años de vigencia de la ley de acceso en la capital del país, 280 funcionarios de la administración local han sido sancionados por incumplimiento.

“Tenemos un acumulado en los cinco años de 280 funcionarios que han sufrido un tipo de sanción, que van desde la amonestación privada, la suspensión sin goce de sueldo por algunos días y la inhabilitación en el servicio público por dos años”, abundó Guerra.

Tampoco en las redes sociales o en los blogs de las organizaciones vinculadas al acceso a la información se generó mayor interés. Tal número de funcionarios sancionados por lo menos debió provocar algunas preguntas entre el gremio periodístico: ¿quiénes son? ¿qué niveles de responsabilidad tenían? ¿por qué fueron sancionados? ¿quiénes fueron inhabilitados? ¿qué balance hace el InfoDF frente a estas sanciones?

En fin, hay un grado de indiferencia o “minimización” de los asuntos relacionados al acceso a la información y a la protección de datos personales que deben prender un foco de alerta tanto entre los promotores, como entre ciudadanos y medios de comunicación.

Más grave parece ser que la sociedad y las organizaciones civiles, empresariales y académicas en el Distrito Federal y en el país han avanzado más en la cultura del acceso a la información que la misma clase política y el sector periodístico tradicional.

La corriente de organismos dedicados a evaluar el avance en esta materia han insistido en generar una “segunda ola” de promoción al acceso a la información que no se quede solamente en la respuesta a las solicitudes sino en una promoción activa y una rendición de cuentas efectiva, así como capitalizar las nuevas tecnologías para hacer más útil y generalizado el uso de este derecho.

No deja de ser sintomático que una de las áreas de mayor opacidad en la rendición de cuentas e información pública siga siendo el régimen de concesiones y permisos en el régimen de medios electrónicos de comunicación, así como en los convenios publicitarios que las distintas instancias de gobierno establecen tanto con los medios masivos como con los impresos.

La opacidad en las relaciones entre medios y poder se extiende a la discrecionalidad en la relación entre los dueños de los medios y los propios trabajadores de la información (sean éstos reporteros, articulistas, fotógrafos, cartonistas, colaboradores, editores, etc). Los derechos profesionales de los periodistas no se limitan únicamente al salario digno y a condiciones modernas de trabajo sino a la protección de la secrecía de las fuentes, incluir medidas de protección mutua en el caso de los reporteros dedicados a la cobertura de asuntos altamente sensibles, como el narcotráfico.

En muchas ocasiones, el principio de secrecía de las fuentes puede parecer una contradicción en relación con la transparencia y la máxima publicidad, pero en este principio debe prevalecer la necesidad de garantizar un acceso a información a temas reservados aún por distintas áreas del Estado, como son asuntos de seguridad nacional, los fideicomisos y fondos que manejan recursos públicos, la rendición de cuentas de los partidos políticos, la transparencia sindical, el manejo de la información ambiental y el acceso a la información en materia del agua, estos dos últimos particularmente sensibles en el caso del Distrito Federal.

Es importante que los medios de información cuenten con unidades de acceso a la información que operen como entidades periodísticas que sistematicen, analicen, promuevan, investiguen y difundan los procesos vinculados al acceso a la información. En múltiples foros hemos promovido algunas medidas tendientes a reforzar e incorporar a los medios en la “segunda ola” de acceso a la información:

a)    Crear un equipo interno dedicado a reportear, sistematizar, monitorear y seguir líneas de investigación y de información relacionados con el acceso a la información y la transparencia. Estos equipos deben recibir asesoría e interlocución constante con los institutos de acceso.

Hasta ahora, las áreas de reportajes especiales o de investigaciones periodísticas son las que han concentrado estos temas. Lo importante es que no se creen segmentos aislados de las otras “fuentes” o áreas periodísticas. La información generada por las solicitudes realizadas por periodistas o ciudadanos son útiles para infinidad de secciones y de temas periodísticas de los medios: desde los responsables de la información policiaca hasta las secciones deportivas.

b)    Realizar estudios comparativos con legislaciones y experiencias internacionales y multinacionales en relación con el acceso a la información. No podemos esperar a que surja otra ola de “filtraciones” al estilo de Wikileaks para generar interés en las redacciones periodísticas.

De hecho, el Cablegate de Wikileaks aún necesita un ejercicio de contraste y profundización, a partir de los despachos diplomáticos que se han divulgado.

c)    Establecer los contactos y las relaciones con universidades, asociaciones civiles, y todos aquellos centros que, como vimos, son los usuarios constantes del acceso a la información. Los periodistas necesitamos estar cerca de esta “mina de oro” que se generan en las instituciones académicas.

Por supuesto, las coyunturas y la dinámica de los “escándalos informativos” ganan la agenda cotidiana de los medios. Hay un menosprecio o desconocimiento de toda la información que se está generando en estas instancias. ¿Por qué si el Grupo Oaxaca fue una alianza entre académicos y periodistas no se puede replicar esta experiencia en cada una de las redacciones interesadas?

d)    Impulsar conjuntamente, institutos de acceso a la información y medios de comunicación un compromiso por la convergencia digital y el mayor acceso a la banda ancha. En la medida que el acceso a un internet de alta velocidad supere el 50 por ciento de la población mexicana (actualmente no es más del 20 por ciento) y que se genere una alfabetización digital entre los ciudadanos, en esa medida se van a capitalizar mejor las nuevas tecnologías de la información.

En otras palabras, esta “segunda ola” trataría de socializar la cultura y la práctica del acceso a la información, teniendo a los medios de comunicación y a los periodistas como aliados, no como entes diferentes o separados.

La Web 3.0 o Web Semántica

En 2001, prácticamente al mismo tiempo que se “bautizaba” a la web 2.0, Tim Berners Lee, creador de las World Wide Web, acuñó otro término: el de la “web semántica” para referirse a un medio cibernético capaz de interpretar e interconectar un número mayor de datos, lo que permitirá el avance en el campo del conocimiento.

Berners Lee afirmó en la revista Scientific American que esta transformación traerá aparejada una evolución en el conocimiento humano sobre investigaciones genéticas, tratamiento farmacológico de enfermedades hasta ahora incurables, entre otros avances que no quedaban muy claros hace una década.

Por su parte, Andrew Updegrove, otro de los padres tecnológicos de la web, afirmó que a diferencia de la web 1.0, basada en páginas online y difusión de documentos sin posibilidad de interacción o de comparación simultánea, la etapa de la “web semántica” implicará una evolución en el uso del internet, a partir de estándares que se incorporaban a la red de redes: los identificadores uniformes de recursos (URIs), la base semántica de la web, el Extensible Markup Lenguage (XML), fundamento sintáctico de la misma, y el marco de la descripción del recurso (RDF).

En 2004 se aclaró que, a diferencia de la web 2.0, la “web semántica” o lo que comenzaba a denominarse como web 3.0 entre los especialistas en informática y nuevas tecnologías, se trata de un sistema de codificación semántica totalmente automatizada. La web 3.0 “convertirá en obsoletos a los buscadores actuales” y significará su evolución.

En la Quinta Conferencia Internacional de la Web Semántica, realizada en noviembre de 2006, en pleno auge de Facebook y otras redes sociales, Tom Gruber afirmó que hay una falsa idea al separar la “web semántica” de la “web social” como dos mundos con ideologías alternativas y en oposición. Esto lo consideró absurdo porque “es hora de abrazar una idea unificada” de ambos modelos.

La idea ha evolucionado hasta que en 2011, la “web semántica” es presentada por Liberateca, sitio online especializado como la “web de la autogestión” frente a la “web de la participación” que sería la 2.0.

“Autogestión es en este caso una plataforma web social autoconstruida por su propia comunidad, puesta en línea aún siquiera funcionando un mínimo esqueleto, entregando no sólo la responsabilidad del mantenimiento de los contenidos a la propia comunidad de usuarios, sino también la capacidad de decisión sobre la futura evolución de la plataforma, incluso el poder de diseñarla con sus propias manos y, por supuesto, la responsabilidad de defender los valores que subyacen en su acción colectiva en cualquier caso”, describió el sitio Liberateca (www.blog.alabs.es/liberateca).

Algunos ejemplos de “autogestión” de la web semántica son los siguientes:

“¿Se pueden construir comunidades que vivan cuestiones políticas comunes sobre una estructura que los enlaza aparentemente tan superficial como es ver series de televisión? ¿quiénes ven series de televisión? ¿por qué las ven? ¿estarían dispuestos a defender esa plataforma que los une? ¿hasta qué punto y por qué motivos?.

“Se abre un nuevo espacio de oportunidad para experimentar formas de organización social en entornos no explorados, pero no explorados por no ser conocidos, sino por ‘no enlazados’, quizá faltaba una pieza para activar la combinación que debía producir ese cambio, quizá sólo faltaba el principio de una plataforma que ellos mismos debieran completar, que los pudieran ayudar a enlazarse, a conocerse y a compartir como forma de construirse”. (op.cit).

Esta falta de “enlazamiento” es lo que ha sucedido entre la web 3.0, los medios de información y los organismos responsables del acceso a la información. De hecho, la gran mayoría de los medios se encuentran rezagados frente a la evolución de las redes sociales y muchos institutos sólo operan en el viejo modelo de la web 1.0.

El especialista español Francisco Javier García Marco concluyó en su ensayo El Reto de la Transparencia y la web 3.0:

“Hasta el momento, y con escasas y fragmentadas excepciones, las publicaciones oficiales en internet son tan sólo los trasuntos digitales de sus predecesoras, lo que, por otra parte, constituye un avance inmenso en lo que se refiere a su accesibilidad que es, por otra parte, un prerrequisito clave para la transparencia.

“Sin embargo, y con ser éste un avance importante, las actuales publicaciones oficiales digitales quedan muy por debajo de las posibilidades que ofrecen las tendencias actuales de la World Wide Web, que hemos sintetizado utilizando el concepto web 3.0.

“Avanzar en el etiquetado y la organización semántica de los diarios oficiales y las publicaciones oficiales, en general, permitirá su mejora, ampliación, integración y procesamiento automático. También facilitaría su evolución para dar cuenta de las necesidades emergentes y acuciantes como el control en el acceso a la información y la protección de la privacidad, que se deben resolver sin menoscabo de la transparencia”.

“La aplicación de las tecnologías sociales –continúa el especialista- facilitaría enormemente el ejercicio de la crítica y el control ciudadanos y potenciaría a los ciudadanos y a las organizaciones comprometidas con la transparencia para luchar por mejoras en la actividad legal, normativa, judicial y ejecutiva de los estados. A su vez, propiciaría a los Estados y a sus agencias una retroalimentación preciosa que les permitiría ejercer su función en forma más eficaz y eficiente desde los profundos principios democráticos que lo sustentan” (Universidad de Zaagoza. email: jgarcia@unizar.es).

En el mismo ensayo, García Marco propone algunas fases que son muy útiles considerar en la promoción de una “segunda ola” del acceso a la información en México, que incluya a los periodistas y medios de comunicación que se comprometan con este proceso:

1.-En primera instancia, proyectos de análisis y demostración para determinados tipos de documentos, susceptibles de ser procesados en una web semántica.

2.-Avanzar en su generalización para, al final, permitir abordar con garantías la “semantización” y “socialización” completa de las publicaciones oficiales.

3.-Promover nuevas formas de colaboración entre entidades públicas y privadas para asegurar la eficacia y eficiencia de esta nueva manera de difundir la información pública.

García Marco pone un acento especial en los llamados “localizadores persistentes” (persistent locators). Gracias a ellos será posible que la red social que surja de las publicaciones oficiales pueda crecer fuera de los servidores gubernamentales. Las organizaciones comprometidas con la transparencia podrían proveer los servidores y aplicaciones para que los ciudadanos puedan comentar, votar, denunciar, anexar, investigar, consultar los temas de diverso tipo que forman las publicaciones oficiales. En otras palabras, la autogestión del acceso a la información pública.

 (Para conocer más sobre el desarrollo  y las características de la web 3.0 se pueden consultar:

-Tom Wells, Web 3.0 y SE0, Noticias de Motores de Búsqueda, 29-noviembre-2007. www.wikipedia.com.

-Phi Nainewright, ¿Qué se e Espera de la Web 3.0? 2DNET, 29-noviembre-2005.)

Los datos que se generen de estos mecanismos de autogestión constituyen también una fuente de información muy valiosa para conocer los temas que preocupan a los ciudadanos, las soluciones que ofrecen, los conflictos que se generen. Y los medios de comunicación pueden tener acceso a estos datos de una manera automática.

¿Estamos en condiciones de pensar en una red social semántica que le aporte al ciudadano toda la información que requiere sobre sus cuentas bancarias, su historial académico, su expediente médico, su historial como contribuyente, por poner algunos ejemplos?

Considero que, al menos en el Distrito Federal, esta es una posibilidad real y no una utopía informática. Esto no se logra desde la soledad de una instancia burocrática, sino en alianza con medios y periodistas comprometidos. Incluso, con empresas y consultores que estén habilitados en los usos y alcances de la web 3.0.

El periodismo se verá beneficiado. El derecho de acceso a la información se potenciará. La protección de datos personales debe ser una prioridad en este terreno y, sobre todo, se incrementará la promoción de audiencias deliberativas, propias de las sociedades que han transitado del modelo analógico al digital.

Las tentaciones de censura o de criminalización de las redes sociales se eliminarán en la medida que exista este proceso de promoción, alfabetización digital y alianzas con agencias gubernamentales claves en este proceso.

La historia de esta segunda fase, apenas inicia.