Segunda parte del Ensayo escrito para el INFODF. Consulta la primera aquí.

Periodistas y Medios Frente al Acceso a la Información

Wikileaks representa un parteaguas para la manera de hacer periodismo en la era de las redes sociales, del acceso a la información y en la capacidad para divulgarla globalmente.

A nivel internacional, las leyes de acceso a la información no son utilizadas mayoritariamente por periodistas o medios de comunicación. Menos del 20 por ciento de las solicitudes se realizan por los trabajadores profesionales de los medios informativos.

En México este fenómeno no ha sido la excepción. A nivel nacional, de las casi 720 mil solicitudes reportadas por el IFAI en estos ocho años, los porcentajes son los siguientes:

-45 por ciento proviene de sectores académicos.

-17 por ciento de instituciones gubernamentales.

-12 por ciento de medios de comunicación.

-26 por ciento del mundo empresarial.

Del 12 por ciento que proviene de medios de comunicación, un porcentaje de más del 30 por ciento se orienta a solicitudes de acceso a la información dirigidas al Consejo de Seguridad Nacional, según la ponencia del comisionado Angel Trinidad Zaldívar (Informe del comisionado Angel Trinidad Zaldívar, 12 noviembre 2012, Versión electrónica.).

Es interesante observar que este interés coincide con el periodo de lucha contra el crimen organizado, emprendida en este sexenio por el gobierno de Felipe Calderón.  Observamos que más de un 70 por ciento de estas solicitudes realizadas por los periodistas se concentran en cuatro instituciones: la Secretaría de la Defensa Nacional (23.5 por ciento), la Secretaría de Marina (18 por ciento), la Procuraduría General de la República (27.3 por ciento) y la Secretaría de Seguridad  Pública (17.5 por ciento).

Muchas de estas solicitudes han dado pie a la apertura de información, a pesar de las restricciones que se amparan en las reservas de seguridad nacional. La resolución 1600 /08 es un buen ejemplo. Se solicitó información relativa a los homicidios relacionados con el narcotráfico para los años 1997-2007. PGR reservó la información en términos del artículo 13-I y V de la ley federal que clasifica “temporalmente” como reservada toda aquella información que “comprometa a la seguridad nacional, la seguridad pública o la defensa nacional” y cuando la información “obstaculiza o bloquea operaciones militares o navales contra delincuencia organizada” y “ponga en riesgo infraestructura estratégica”.

El IFAI localizó información proporcionada por la PGR en boletines y comunicados de prensa emitidos entre 1997 y 2007, donde se hacía referencia al número de homicidios relacionados con el narcotráfico. El instituto procedió a revocar la clasificación de la información. A raíz de esta solicitud, se divulgó en prensa que, según los datos de la PGR entre enero y octubre de 2007 existían un total de 2, 222 homicidios relacionados con el narcotráfico.

En el Distrito Federal, la relación entre solicitudes de acceso a la información y trabajadores de los medios de comunicación ha ido de más a menos. Según el reporte del InfoDF, en 2007, el 24.3 por ciento de las solicitudes provinieron de medios de comunicación. Este porcentaje disminuyó a 14.5 por ciento en 2008, cayó a 4 por ciento en 2009 y en 2010 y 2011 se ha mantenido con el 3.4 por ciento del porcentaje total.

Es interesante observar que en números absolutos, las solicitudes de acceso provenientes de los medios no disminuyó mucho entre 2007 y 2009 (364 en 2007, 355 en 2008, 314 en 2009), pero sí cayó a 213 y 231 solicitudes en 2010 y 2011. Esto provocó que en términos porcentajes, los medios de comunicación representaran menos del 5 por ciento de las solicitudes de acceso en el Distrito Federal.

Esta disminución no deja de ser significativa si hablamos de que en el Distrito Federal se imprimen o tienen su domicilio los medios que se presumen “nacionales” o periódicos y estaciones de radio y televisión que pretenden abarcar a todo el país.

El desinterés de las redacciones por el instrumento del acceso a la información en la capital del país parece correlacionarse con la baja calidad de la cobertura en las secciones de “ciudad”, “capital” o “Distrito Federal” con la que distintos medios de la Ciudad de México clasifican a las notas y reportajes destinados al ámbito local. El periodismo de investigación sobre asuntos capitalinos ha disminuido sustancialmente.

Paradójicamente, el interés creciente en el acceso a la información está en el sector académico/estudiantil. Este creció del 15.9 por ciento en 2007 al 30.2 por ciento en 2009, para mantenerse en un 30 por ciento en 2011. En términos absolutos el número de solicitudes creció diez veces en este sector: de las 238 solicitudes registradas por estudiantes o académicos en 2007 se pasó a las 2,065 hasta septiembre de 2011.

Otro perfil sociodemográfico que creció en número de solicitudes en el Distrito Federal fue el de los empleados u obreros, lo cual habla de un interés creciente de los asalariados en este derecho. En 2007 las 149 solicitudes representaron el 9.9 por ciento. En 2008 hay un gran salto de 897 solicitudes que representaron el 36.7 por ciento del total de ese año. Para 2009 fueron 1,512 solicitudes, pero el porcentaje disminuyó (19.2 por ciento). Hasta septiembre de 2011, el 22.4 por ciento de las solicitudes provenían de asalariados.

El porcentaje de los empresarios y comerciantes no ha variado mucho, a diferencia de la ley federal que ha sido utilizada más por este sector. En el Distrito Federal, las solicitudes provenientes de este sector pasaron del 3.3 por ciento en 2007 al 5.2 por ciento en 2011. Un porcentaje muy similar al de las organizaciones no gubernamentales: 4.3 por ciento en 2007 y 5.4 por ciento en 2011.

El gran crecimiento en número de solicitudes de acceso en el Distrito Federal se registró en el 2009. Ese año pasaron de 41,164 solicitudes realizadas en 2008 a 96,233 solicitudes, un crecimiento de 133.8 por ciento. En 2010 hubo un decremento de 6.9 por ciento (89, 571 solicitudes) y hasta septiembre de 2011 se registraban 71,496 solicitudes.

Los temas más solicitados tienen un interés eminentemente periodístico, sin embargo, los medios informativos capitalinos no lo reflejaron. El 33 por ciento de las solicitudes en 2008 se relacionaron con asuntos programáticos, presupuestales y financieros. En 2009 este porcentaje se incrementó a 34.6 por ciento.

Ese mismo año (2009), el 35 por ciento del interés de las solicitudes se relacionó con el tema de “control y vigilancia de recursos públicos”. En 2010, fue el 27 por ciento y en 2011 el 21.5 por ciento (Datos del Informe Estadístico del Ejercicio del Derecho de Acceso a la Información Pública en el Distrito Federal, noviembre de 2011).

El desinterés de los medios y periodistas capitalinos por el ejercicio del derecho a la información en su propia ciudad también sorprende por otro elemento sustancial: el perfil joven de la mayoría de los solicitantes.

Casi la tercera parte (29.8 por ciento) de las solicitudes registradas ante el InfoDF provienen de personas de 20 a 29 años de edad. El otro tercio (29.9 por ciento) es de personas de 30 a 39 años de edad. Es decir, casi el 60 por ciento de los solicitantes tienen entre 20 y 39 años. Un 21.5 por ciento en 2011 estaba en el rango de 40 a 49 años.

¿No son acaso los jóvenes quienes más utilizan las redes sociales en el Distrito Federal? ¿No son en su mayoría jóvenes los periodistas que se integran a las salas de redacción de los periódicos y medios electrónicos de la Ciudad de México? ¿No son jóvenes la mayoría de estudiantes que están haciendo uso de este derecho en el Distrito Federal?

Si es este es el caso, ¿por qué el divorcio o la separación entre medios y acceso a la información en el Distrito Federal? ¿Qué es lo que ha sucedido para que un derecho tan utilizado en el corazón político, académico, cultural y financiero del país no se refleje en la información relacionada a los asuntos del gobierno y públicos de la capital mexicana?

En los siguientes párrafos trataremos de dar una respuesta a esta interrogante y aproximarnos a posibles soluciones y sugerencias.

El Boom de las Redes Sociales y los Datos Personales.

El Distrito Federal también es el epicentro del desarrollo de las redes sociales del país. Entre 2010 y 2011, tan sólo la red social más popular, Facebook, registró un crecimiento de 62 por ciento en todo el país y, en especial en la Ciudad de México tuvo un incremento de 70 por ciento hasta llegar a poco más de 20 millones de usuarios en todo el país, de los cuales, casi 7 millones son del Valle de México (Datos de la consultora ComScore y de Facebook Company).

La vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Facebook, Marne Levine, durante su reciente visita a la Ciudad de México, en octubre de 2011, destacó que por número de cuentas el Distrito Federal es la tercera ciudad a nivel mundial más importante para esta red social.

Twitter, la otra red social que se ha popularizado entre la población, creció entre 2010 y 2011 a un ritmo de 37 por ciento, alcanzando los 3.3 millones de usuarios en todo el país, de los cuales, el 60 por ciento están en la Ciudad de México. (ibid). En presencia de blogs interactivos, México ocupó el sexto lugar a nivel mundial con un promedio de 16 horas 3 minutos de consulta al mes  (ibid). Y la nueva red social Google +, creada por la compañía gigante de este consorcio norteamericano, tiene 308 mil 369 usuarios registrados hasta octubre de 2011 en México. El 60 por ciento son cuentas creadas desde el Distrito Federal.

En otras palabras, estamos hablando de una expansión creciente de las redes sociales, englobadas en el término web 2.0 y web 3.0 o “web semántica” en México y, especialmente, en el Distrito Federal.

El término red social es relativamente nuevo. Comenzó a generalizarse entre 2004 y 2005. La web 2.0 es descrita como una plataforma tecnológica que permite la colaboración y autogeneración de contenidos por parte de los usuarios. El término fue utilizado por Dale Dougherty, de O’ Really Media, durante una conferencia sobre la evolución de la world wide web (www). En aquel evento, Dougherty hizo una primera clasificación de las redes sociales:

-Servicios de publicidad como Google AdScense.

-Los sitios de servicio fotográficos como Flickr.

-Los sitios de descargas musicales que utilizaban mp3.com como Napster.

-Los sitios de información personal como los blogs o weblogs. Los sistemas de creación y alojamiento más comunes son Blogger.com, WordPress.com y Windows Live Spaces.

-Los administradores de conocidos como los wikis, siendo Wikipedia el más conocido y utilizado a nivel mundial. Son contenidos creados por los usuarios que cualquiera puede corregir, agregar, ampliar.

-Para compartir videos y fotos. Están Youtube, Dailymotn, en el primer caso, así como Flickr, Pikeo.com, entre otros, que han proliferado en todo el mundo.

-Noticias y contenidos votados por usuarios. Son las web 2.0 más socorridas y famosas por los buscadores de información, desde la creación de sitios como Menéame.net.

-Las redes sociales de contactos personales. Las primeros fueron Friendster, MySpace y Hi5 hasta la irrupción de Facebook (con más de 800 millones a nivel mundial) que revolucionó esta aplicación y tiene a un nuevo y poderoso competidor: Google +.

-Archivos de Sonido que se distribuyen mediante el sistema de Podcasting. El más conocido es Podcast.com, pero también se crearon Podsonoro.com, Folcast.com, para el mercado de habla hispana.

-Comunidades móviles de acceso y buscadores 2.0. En el primer caso, la convergencia digital ha permitido que prácticamente todas las grandes compañías de telefonía móvil tengan este servicio. En el segundo caso, hay desde compañías de vuelos hasta de compras, bienes raíces, bancarias y, por supuesto, búsqueda de empleo que utilizan las herramientas tecnológicas.

Para los conocedores de la web 2.0 las características principales de este universo radican en que son, en primer lugar, contenidos generados por el propio usuario, que se basan en la extrema transparencia, es decir, en compartir el máximo de información y minimizar todos los secretos posibles.

Por supuesto, esto ha generado una intensa discusión sobre la protección de los datos personales. En especial, Facebook ha sido la compañía más criticada por los constantes testimonios de usuarios y eventos que confirman cómo se utilizan los datos personales de los usuarios lo mismo para acciones criminales (secuestros, amenazas, extorsiones, suplantación de identidades, trata de personas, prostitución, etc) que para fraudes bancarios o hasta generar prácticas discriminatorias como el bullying.

Facebook ha tenido que enfrentar una ola de críticas y, en algunos países, sanciones por su descuido en materia de privacidad y protección de datos personales. Este año ha introducido algunos elementos para cumplir con los estándares mínimos de protección de datos personales. En este terreno, instituciones como el IFAI y el InfoDF aún tienen mucha tarea pendiente en relación con esta red social tan popularizada.

La póliza de privacidad de Facebook establecía en el 2008 el siguiente párrafo:

“Nosotros podemos usar información tuya que recopilemos de otras fuentes como periódicos y fuentes de internet como blogs, servicios de mensajería instantánea, desarrolladores de plataforma de Facebook y de otros usuarios de Facebook para completar tu perfil… Al usar Facebook das autorización para que tus datos personales sean transferidos y procesados en Estados Unidos”.

A pesar de las múltiples críticas y amenazas de demanda, fue hasta que Google creó la competencia con la red social de Google + que Facebook decidió modificar algunas configuraciones de privacidad. En agosto de 2011 anunció cambios para evitar que ciertas fotos sean vistas sólo por los contactos que el usuario elija y modificó algunas cláusulas discrecionales que permitían a la compañía utilizar a su conveniencia los datos personales.

El 11 de octubre de 2011 inició el litigio de un usuario australiano que anunció una demanda contra Facebook por almacenar información personal que había sido ya borrada de su cuenta personal. El 5 de noviembre de 2011, Facebook registró un ataque masivo de SPAM o “correo basura” en las cuentas de millones de usuarios que recibieron imágenes pornográficas o de violencia. El grupo de ciberactivistas Anonymous se deslindó de esta acción, y la propia compañía indicó que estaba investigando a otros posibles atacantes.

El problema del correo basura y la alteración de las cuentas personales de Facebook es un fenómeno creciente. Entre 2008 y 2009, esta red social acusó a Sanford Wallace, considerado el “zar del correo basura” de inundar con mensajes e intervenir las contraseñas de varios usuarios para publicar SPAM. Algo similar puede ocurrir en estos momentos.

Facebook cuenta con un sistema llamado Facebook Immunity System (FIS) que analiza 650 mil acciones por segundo. Sin embargo, especialistas en informática han señalado que este sistema tiene fallas. Se pueden crear butnets que recolectan información de los integrantes de la red social sin ser detectados por el FIS. Estas acciones tienen implicaciones muy serias para la protección de datos personales.

El grupo ciberactivista Anonymous anunció que en noviembre de 2011 realizaría ataques o “intervenciones” a las páginas de Facebook por estas reiteradas violaciones a la privacidad. Finalmente, el ataque de este grupo que defiende la libertad de expresión y la máxima publicidad de los documentos, con tácticas similares a los hackers, suspendió el ataque a la red social.

Otros desafíos que se presentan en materia de datos personales y la relación con Facebook son las tentaciones de los gobiernos autoritarios por intervenir en aquellas cuentas de usuarios incómodos o que organizan protestas. El 24 de noviembre pasado, las autoridades de Tailandia le pidieron a Facebook que eliminara más de 10 mil sitios que son considerados “ofensivos” para la monarquía de este país. Amenazaron con utilizar la Ley Cibernética de este país que es muy restrictiva en materia de redes sociales.

En 2009, cinco años después de la creación de Facebook en las aulas de la Universidad de Harvard, se creó otra red social en Estados Unidos: Twitter. El 5 de junio de ese año, Steven Johnson publicó en la revista Time el artículo “¿Cómo cambiará Twitter la forma en que vivimos?”. El autor, cofundador del sitio Outsider.In explicó que las tres principales razones del éxito del sitio eran su estructura de web 2.0, la posibilidad de realizar búsquedas en tiempo real y la facilidad de compartir enlaces.

Estos tres elementos, hacen de Twitter “un cóctel que constituye la alternativa al monopolio de búsqueda de Google”, advirtió Johnson. Pocos le hicieron caso en ese momento. Lo consideraron una exageración. ¿Quién osaba presumir que rivalizaría con el mayor buscador del mundo cibernético en la historia reciente de las redes sociales?

El crecimiento y la expansión acelerada de Twitter, en menos de dos años, parece confirmar lo que pronosticaba Johnson. Tan sólo en 2009 y 2010 pasó de 58 millones a una cifra global de 175 millones de usuarios y se calcula que rebasará los 300 millones en 2011, en los 193 países donde se utiliza esta nueva red social. Más del 50 por ciento de los usuarios de Twitter consultan diariamente esta red, un porcentaje mayor a la de otras, incluyendo Facebook.

La mayor cualidad de Twitter es que permite generar pequeños nodos informativos inmediatos. Al lograr esto, una conversación, un tema, un video, un link hacia un blog o portal informativo, un documento extraído de los archivos secretos de cualquier dependencia pueden involucrar de inmediato a un número tan grande de personas y a nivel global, como tan voluminosa sea la cuenta original y tantas replicaciones o retuits se generen. Un asunto se vuelve Trending Topic de una forma acelerada con estos recursos.

Curiosamente, Twitter se ha vuelto un rival más peligroso para la televisión y la radio, es decir, para los medios masivos que para Google o Facebook. El hecho de que un usuario tenga un número creciente de seguidores implica que puede tener una audiencia “cautiva” y especializada que no sólo leerá o seguirá los contenidos que difunda sino que los podrá distribuir hacia otras muchas personas.

Twitter combinó tres cosas que lo ha convertido en un éxito creciente en usuarios: su estructura de red social (el lenguaje binario), las búsquedas en tiempo simultáneo y la facilidad para compartir los enlaces. No son sólo los famosos 140 caracteres de límite sino la posibilidad de que en ese espacio se puedan divulgar “eventos”, lanzar campañas (hashtag), divulgar información reservada y deliberar con tantas personas como seguidores y temas de interés público se puedan desarrollar.

Más que una red de entretenimiento –como fueron sus antecesoras- Twitter se está convirtiendo en un nuevo y poderoso mecanismo de deliberación, contrainformación y convocatoria a manifestaciones, como ha ocurrido con el movimiento de los Indignados, en España y Europa, o el de Ocupa Wall Street, en Estados Unidos, o las manifestaciones estudiantiles de Chile.

Este tipo de expresiones ha generado una actitud de nerviosismo y desconocimiento por parte de las autoridades públicas. Los “twitteros” como se clasifica en términos genéricos a los usuarios de esta red social se han convertido en un amenaza para la información y la censura que tratan de imponer autoridades y medios masivos.

En México, la irrupción de Twitter en 2009 coincidió con el agravamiento del fenómeno de violencia generada por la guerra contra y entre los cárteles del crimen organizado. Los gobiernos estatales y federal nunca imaginaron que una red social se transformara en un medio alternativo de información y de deliberación en aquellas ciudades atenazadas por los enfrentamientos entre cárteles de la droga, como ha ocurrido en Monterrey, Veracruz, Tampico, Torreón o Matamoros.

La combinación entre Twitter y Facebook ha provocado una incómoda pareja binaria de información y protesta que ha puesto nerviosos a muchos gobernantes. El desconocimiento de la naturaleza y del lenguaje en las redes sociales ha provocado una ola de actitudes que tienden a criminalizar estos medios. (ver Villamil, Jenaro Homozapping, Medios, Cuadernos de El Financiero, México, 2011 pp. 12-19).

El gobierno de Veracruz, encabezado por el priista Javier Duarte, tuvo el mal tino de encarcelar en septiembre de 2011, a dos usuarios de Twitter y de Facebook acusándolos de “promover el pánico social”. Formalmente, fueron acusados de “terrorismo equiparado” al promover “rumores falsos”, relativos a unos presuntos enfrentamientos relacionados en las escuelas de educación pública en el puerto mexicano.

La presión nacional e internacional obligó al gobierno estatal a recular, pero se mantiene intacta la tentación autoritaria de controlar lo que, por su naturaleza y dinámica, está pensado para ser una forma de comunicación alternativa y no un medio para “sembrar el terror”.

El domingo 13 de noviembre ocurrió otro caso sintomático en la Ciudad de México. El accidente aéreo que le costó la vida al secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, ocurrido dos días antes, el simbólico 11 de noviembre de 2011 (11-11-11) generó una ola de mensajes en Twitter y en Facebook. Dos usuarios, jóvenes, emitieron algunos donde hacían pensar que sabían de la posibilidad de un atentado. Se trató de las cuentas @Morfo y @Mareoflores. Evidentemente, se trataba de bromas o de predicciones poco afortunadas.

Sin embargo, las autoridades de la Procuraduría General de la República se las tomaron en serio. El domingo fue detenido e interrogado, sin orden de presentación, durante cinco horas el titular de la cuenta @Mareoflores. La justificación de las autoridades es que se trataba de un presunto “testigo” de alguna de las pistas sobre el accidente que le costó la vida a Blake Mora. También se generó una protesta rápida y generalizada entre usuarios de Twitter.

¿Era testigo de algo que las autoridades insistieron que se trató de un accidente y no de un atentado? ¿Cómo supieron las autoridades el domicilio de este joven diseñador que se sumó, como decenas, a las especulaciones generadas ese día?

Si bien fue liberado Mario Flores, la duda sobre la violación a los derechos de privacidad de los usuarios de las redes sociales ha quedado sembrada en México después de los sucesos de Veracruz y la Ciudad de México.

También el peligro de que los cárteles de la droga, coludidos o no con las autoridades policiacas, tengan acceso a las cuentas personales y al domicilio de los usuarios de las redes sociales se ha convertido en una veta preocupante. En Tamaulipas, el 26 de septiembre, fue decapitada la periodista Marisol Macías Castañeda, acusada por divulgar “información delicada” que vinculaba a los cuerpos policiacos con el cártel de los Zetas en su blog y en su cuenta de Twitter.

Wikileaks, el Periodismo de Filtraciones

En paralelo con las nuevas compañías que explotan el lenguaje de la web 2.0 se han creado otras iniciativas de activistas cibernéticos que han despertado el interés mundial por el potencial de internet como una fuente de acceso a la información de documentos desclasificados, sin el consentimiento de los gobiernos, de las compañías o de las instituciones financieras.

El caso más famoso es el de Wikileaks, organización fundada por Julian Assange y un grupo de ciberactivistas, enemigos de los secretos del poder y amigos de de la acción anónima. Wikileaks logró en menos de dos años una fascinación e interés mundiales, gracias a la sincronización de filtraciones masivas sobre documentos internos y clasificados como “confidenciales” por agencias del gobierno de Estados Unidos, como el Pentágono y el Departamento de Estado.

En abril de 2010, Wikileaks dio su primer golpe informativo mundial. Divulgó un video grabado en 2007 donde soldados estadounidenses asesinan al reportero de la agencia Reuters, Namir Noor Elden, y a 10 personas más en Irak. El 25 de julio del mismo año Wikileaks divulgó 92 mil documentos “secretos” sobre la guerra de Afganistán, redactados por autoridades del Departamento de Defensa entre 2004 y 2009. Ahí se confirmaban los testimonios y acusaciones sobre la utilización de la tortura como método de “información” para “liberar” a la nación de Asia Central del gobierno integrista formado por el Talibán.

El 22 de octubre de 2010, Wikileaks realiza otro golpe informativo y cibernético espectacular. Divulgó 391 mil 831 documentos desclasificados del Pentágono sobre la guerra de Irak. La cadena televisiva británica BBC calificó esta acción como “la mayor filtración de documentos clasificados en la historia”. De un solo golpe, Wikileaks filtró más documentos que todos los que se han dado a conocer por el IFAI y la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública en México durante sus 8 años de vigencia.

Su mayor y más polémica filtración inició el 28 de noviembre de 2010. Wikileaks comenzó a divulgar apenas el 4 por ciento de un total de 251 mil 187 cables diplomáticos “reservados” y “confidenciales” que enviaron los embajadores de Estados Unidos al Departamento de Estado entre 2006 y 2010 con valoraciones e información poco agradables sobre la manera en que el núcleo del poder en Washington ve el mundo, a los gobernantes de otros países, a sus supuestos aliados, y los datos reservados para la toma de decisiones en conflictos geopolíticos como el Medio Oriente, la guerra contra el narcotráfico en México, la situación en Colombia, o las tensas relaciones con las potencias europeas.

Wikileaks generó un tsunami informativo, cuyos efectos aún no se han digerido ni diluido del todo. Sus filtraciones actualizaron dos de las grandes obsesiones en el área de la información, de la informática y de las redes sociales inspiradas en el modelo web 2.0: la develación de los secretos del poder y los límites de la secrecía y la protección de los informantes.

Una de las críticas más insistentes que se le han hecho a Wikileaks es que puso en riesgo a varias de las fuentes que normalmente consultan los embajadores de Estados Unidos para enviar sus cables diplomáticos. La otra crítica se relaciona con la “intoxicación” de información que, lejos de permitir una lectura y entendimiento ponderado produce más ruido que análisis.

Las filtraciones de Wikileaks no acreditan la “verdad” o veracidad de los acontecimientos y las percepciones que se ventilan en los cables del Departamento de Estados, pero sí ofrecen una radiografía nada amable de cómo ve el mundo Washington y lo vulnerables que son los “secretos militares” y la doctrina de “seguridad nacional” de Estados Unidos, en un mundo donde los enlaces cibernéticos permiten tener acceso a información reservada.

Wikileaks revivió la discusión sobre los límites y alcances del acceso a la información. ¿Es válido este método que claramente violentó los lineamientos legales y los procesos de solicitud y desclasificación de archivos, pero generó una ola de información que de otra manera difícilmente se hubiera conocido antes de los 12 años de su desclasificación?

Javier Moreno, director de El País, uno de los cinco grandes periódicos internacionales que acordaron con el equipo de Julian Assange la divulgación simultánea del contenido de varios de los cables del Departamento de Estado, hizo el siguiente análisis:

“El interés global concitado por los papeles de Wikileaks se explica principalmente por una razón muy simple, pero al mismo tiempo muy poderosa: porque revela de forma exhaustiva, como seguramente no había sucedido jamás, hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a los ciudadanos” (El País,19 diciembre de 2010).

Wikileaks significó, en buena medida, no sólo una demostración del engaño. También representa un parteaguas para la manera de hacer periodismo en la era de las redes sociales, del acceso a la información y en la capacidad para divulgarla globalmente.

Lejos de suplantar al periodismo de investigación, Wikileaks lo potencia. Sin embargo, hace falta que las propias redacciones de los medios se den a la tarea de contrastar, investigar, contextualizar y relacionar los contenidos de los cables divulgados con cada uno de los temas. Nunca como ahora se reclama una labor de ensamblaje y valoración sobre los hechos, las pistas y los juicios emitidos en esta gran ola de “filtraciones”.

El semiólogo italiano Umberto Eco comparó a Wikileaks con la distopía del Big Brother orwelliano: así como los ciudadanos se han sentido invadidos por el poder intrusivo e invasor, ahora ese mismo poder queda desnudo ante la mirada no autorizada a sus secretos.

“Ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, al menos el hacker –elegido como “vengador” del ciudadano- puede conocer todos los secretos del poder”, advirtió Eco.

¿Cuál ha sido el impacto en México del fenómeno Wikileaks? Podemos identificar tres vertientes:

a)    El periódico La Jornada fue el único que tuvo acceso a una parte sustancial de las notas originales del Cablegate. Ninguna información tenía el carácter de desestabilizadora, al grado de hacer que cayera el gobierno de Felipe Calderón, pero sí se confirmó una apreciación negativa de Estados Unidos frente a lo ocurrido en este gobierno. Desde las dudas sobre la legalidad de su triunfo electoral en 2006, hasta los errores cometidos en la lucha contra el narcotráfico y la infiltración y corrupción de los cárteles de la droga en los cuerpos militares y policiacos encargados de combatirla.

En buena medida, los “cables diplomáticos” confirmaron mucha información que se ha ventilado en medios como Proceso, La Jornada o Reforma sobre los errores estratégicos en el combate contra el crimen organizado. El gobierno de Calderón se debilitó en su credibilidad.

b)    El efecto “contagio” o “imitación” es mínimo. Recientemente se formó una agrupación denominada Televileaks, emulando a Wikileaks, para documentar los abusos cometidos por la principal empresa de comunicación en México: Televisa. Ha generado un impacto menor, en la medida que no se han “filtrado” documentos reveladores sobre esta empresa, sus accionistas y los principales políticos mexicanos.

En todo caso, las “filtraciones” más importantes están ocurriendo a una velocidad acelerada en el ámbito de los periódicos y en función del ambiente electoral del 2012. Es el caso de la deuda del gobierno de Coahuila, documentado por el periódico Reforma.

c)    El mundo institucional ha reflexionado poco y ha realizado menos medidas de las que se esperaban frente al efecto de Wikileaks y el nuevo protagonismo de las redes sociales. Existen, como ya documentamos, dos mundos separados entre los organismos responsables del acceso a la información, las unidades de enlace, los medios informativos y el mayor uso de las redes sociales.

Es claro que el periodismo de “filtraciones” tiene el encanto de la espectacularidad y el escándalo inmediato. Sin embargo, falta la contraparte: la rendición de cuentas, la investigación más profunda y las consecuencias jurídicas y políticas derivadas de estas fugas de información que surgen en las criptas de los secretos del poder.

Continúa mañana.