Fotografía: www.libia-sos.blogspot.com

El documental ¡Piratas!, producido y dirigido por Juan Falque, documentalista que se basó en información arrojada por el estudio Selfish Europe realizado en 2008 por la organización internacional  Action Aid, dirige sus objetivos hacia la erradicación de la pobreza en más de 40 países alrededor del mundo; es un trabajo que se enmarca en la crisis política, social y económica que golpea al globo, de ahí la importancia de retomarlo.

Desde cientos de años atrás, se les ha catalogado como intrépidos, valientes, sagaces e incluso en algunas historias, se les llega a recordar como héroes del mar; me refiero a los piratas, aquellos mercenarios, corsarios o bucaneros que se apropiaban de recursos u objetos y bienes que no les pertenecían, esto gracias a su capacidad de ataque con armamentos evadiendo las leyes.

Interesante resulta ser el hecho de regresar en el tiempo y recopilar las estrategias y formas en las que los piratas realizaban sus actividades, mismas que en algunas ocasiones estaban incluso apoyadas por algunas naciones o Estados que les otorgaban las famosas patentes de Corso que les permitían introducirse y navegar cualquier mar para concretar sus objetivos de asalto.

La historia continúa siendo similar, es decir, la piratería es un negocio fructuoso, sólo que ahora es mucho más destructivo.

Las notas informativas en los medios de comunicación han difundido la vida política, económica y social del Cuerno de África, Somalia, en donde la realidad imperante es la ingobernabilidad que produjo el dictador Mohamed Siad Barré quien arribó al poder gracias al apoyo incondicional del gobierno estadounidense quienes recibieron a cambio, como retribución contratos de miles de millones de dólares, procedentes de la explotación del petróleo de dicho país.

Es preciso recordar que la dictadura en Somalia finalizó con el levantamiento de un movimiento social que se convirtió en una guerrilla de civiles, el final fue sangriento y en 1991 es derribado y expulsado del país, dejándo un Estado totalmente desprotegido, y por ende un gran vacío de poder. Esto representa un factor detonador de continuos movimientos sociales armados, de la escasez de alimentos y las hambrunas, de cientos de muertes producto de las carencias de servicios básicos de salud y se proyecta entonces a Somalia en el orden internacional como el país más peligroso para vivir en el mundo.

ONU, en defensa de los saqueadores

Somalia, representa según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un país que ha fomentado la ingobernabilidad (desde el golpe al dictador Siad), la evasión de la ley y por consiguiente la piratería que golpea fuertemente a las naciones que atraviesan con frecuencia el geoestratégico terreno marino de Somalia, con el fin de transportar productos desde Asia a Europa y viceversa. Miles de barcos navegan al año esas aguas.

Las noticias que los mismos medios de comunicación de los países de primer mundo se han encargado de difundir, giran en torno a la ingobernabilidad y a la piratería efervescente del país africano, que golpea a los países que se encuentran trabajando dentro del margen de la ley. Más existe una realidad en torno al acontecer somalí y los verdaderos piratas.

El vacío de poder en Somalia ha generado una situación nada provechosa para población. El caos y la falta de un Estado fuerte, con instituciones capaces de defender la soberanía marítima, ha propiciado un terreno fértil de clandestinidad, que deja a la intemperie y sin protección sus mares, para que a ellos arriben barcos bandidos o piratas provenientes de países de primer mundo como Estados Unidos, Japón, China, España, Francia, entre otros.

Los pesqueros que no cuentan con ninguna autorización ni permiso por parte del gobierno somalí, entran a las aguas pertenecientes al país africano,  capturan atún y especies que se comercializan con ganancias anuales de más de 450 millones de dólares. La pesca excesiva e inmoderada, han desgastado las especies de las costas de Somalia y debido a esto la principal fuente de proteína de la población, es insuficiente, acrecentando los indicies de desnutrición en una las regiones más miserables de la tierra.

Si bien los líderes de los movimientos somalíes han realizado cientos de exigencias y llamados de atención enviándolos en forma de protesta a la ONU y los consejos de seguridad y haciendo de su conocimiento lo que acontece en sus costas, no ha habido respuesta ni apoyo legal para sancionar a los responsables.

Somalia, el basurero nuclear: una bomba de tiempo

Juan Falques en colaboración con Iraila y Detrás de la cámara (ambas productoras), elaboraron este video en el que se da muestra grafica y se exponen en cifras, las injusticias que han vivido durante décadas los somalíes. En su trabajo de 23 minutos se deja al descubierto un conjunto de irregularidades, corruptelas y favoritismos por parte de las instituciones encargadas de dar orden a nivel internacional sobre dicho asunto, tal es el caso de la ONU.

Dentro de su compilación de información, señalan otra de las grandes e increíbles atrocidades que se cometen contra los países del tercer mundo en África.

Cientos de barcos cargueros, desde la caída del gobierno autoritario, empezaron a realizar vertidos de tanques que contienen desechos tóxicos y nucleares. Uranio, cadmio y mercurio son compuestos químicos-tóxicos que se han detectado hasta ahora y son provenientes de países europeos y asiáticos, lo alarmante es, que no sólo han afectado por los vertederos las costas de Somalia, sino que también se han distribuido los barcos cargueros para realizar sus  vertidos en países como, Costa de Marfil, Nigeria y El Congo.

Ante tan importante fenómeno de impacto al medio ambiente, las acciones que ha emprendido la ONU han sido mínimas y ningún juicio de castigo a quienes son responsables de cientos de muertes producidas por las toxinas y los componentes nucleares, ha sido castigado por las instituciones del derecho internacional.

Según Nick Nutall, porta voz del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), declaro posterior al Tsunami de 2004, al quedar en exposición los tanques de residuos:

“Somalia ha sido utilizado como vertedero para residuos peligros desde la década de los 90s. Además agregó que han fallecido más de 300 personas por los efectos de las radiaciones.

Los vertederos de basura altamente peligrosa continúan hoy en día y se cuantifican aproximadamente 600 mil toneladas de desechos tóxicos, muy a pesar de que los Guarda Costas Voluntarios de Somalia han hecho hasta la imposible para detenerlos. A pesar de contar con el 70% de apoyo de la población somalí, las desventajas de los defensores de las costas que luchan contra el abuso y la injusticia de las potencias mundiales son definitivamente: que en primer término no cuentan con barcos de gran capacidad para disuadir a las embarcaciones que arriban a desechar materiales a sus aguas. Se suma como segundo punto la falta de interés de la Organización de las Naciones Unidas para detener dicho atentado. Finalmente, la misma corrupción dentro de los organismos internacionales que no permite al marco legal  impedir que esta bomba de tiempo estalle.

Operación Atalanta, consolidación y fortalecimiento del cinismo o la vergüenza

En cambio como respuesta la naciones, se han lanzado en una fuerte estrategia de desprestigio vía medios de comunicación, desde donde se presentan a los Guarda Costas Voluntarios somalíes como unos auténticos piratas que atentan contra la seguridad y el comercio internacional. Lo que resulta aún peor, son las acciones que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han realizado

De acuerdo al comunicado emitido en las páginas del gobierno español y de la misma ONU, la operación Atalanta responde a la lucha contra el importante deterioro de la seguridad marítima por los actos de piratería que se han magnificado a comienzos del año 2008. Es por eso que la comunidad internacional adoptó una serie de acciones para asegurar el tráfico marítimo en el Cuerno de África.

A través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), se emitieron las Resoluciones 1814/2008, 1816/2008, 1838/2008, 1846/2008 y 1851/2008 y 1897/2009, en dichas resoluciones se debe destacar que el gobierno de España participó muy activamente  ante la ONU, con cede en Nueva York.

Desde ahí las acciones injustificadas y llevadas a cabo con alevosía y ventaja de la OTAN, la UE y la coalición de Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF), que es liderada por Estados Unidos, determinaron un despliegue de supuestas misiones internacionales para luchar contra la piratería.

A este proyecto de seguridad se unieron también países como: Rusia, China, Malasia, India, Japón, Australia, Irán, Indonesia y Arabia Saudí, quienes impulsaron el proyecto Atalanta con actuaciones unilaterales enviando medios militares aéreos y navales a la zona.

El 19 de septiembre de 2008 el Consejo de la UE aprobó la Acción Común 749 por la que se creaba la Célula de Coordinación sobre piratería (EUNAVCO). Esta célula encabezada nuevamente por los españoles, se encargo de realizar las coordinaciones de las diferentes unidades navales y de las aéreas desplegadas por los Estados que prestaron apoyo, para atacar las costas somalís durante tres meses.

Después de un arduo cabildeo por parte de los países que se han encargado de saquear y de utilizar como basurero nuclear a Somalia, el 10 de noviembre de 2008, el Consejo de la UE aprobó la Acción Común 851 que autorizaba, en apoyo de las Resoluciones 1814, 1816 y 1838 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobándose así oficialmente la operación Atalanta para luchar contra la piratería en aguas somalíes.

El resultado de la impunidad y la sobrevaloración económica

Dichas intervenciones dan muestra de la clara capacidad que la ONU y su consejo de seguridad tienen para realizar trabajos y proyectos en pos de la protección de los derechos humanos, sin embargo es evidente como el capital de las diferentes empresas privadas y transnacionales se ha sobrepuesto a la vida de 500 mil niños de un total de 12 millones de somalíes que sufren la devastación de sus mares producto de la sobrexplotación, la contaminación nuclear y los desechos tóxicos.

Los efectos del desastre en Somalia, es de una magnitud regional que a generado altos niveles de desplazamiento a Etiopia y Kenia, sin embargo esto no detiene la propagación de los contaminantes en los mares, y es que debido a las diversas corrientes marítimas, los residuos pueden distribuirse, pero además es imprescindible analizar diversos aspectos que giran en torno al producto que se extrae de dichas aguas contaminadas. ¿Cuáles son las compañías pesqueras que realizan su actividad en esa región altamente tóxica?

En fin, hay diversos cuestionamientos que surgen ante este problema tan grave al que se le ha bloqueado por los medios de comunicación y que además ha sido evadido por las autoridades internacionales irresponsables. Ambos aspectos sumados a la sobrevaloración económica, han generado como objeto una factura de cobro bastante alta y próxima a tener efecto.