Foto: Notimex. Fuente: Milenio.com

En la tarde del viernes 23 de marzo, diferentes colectivos y organizaciones que incluyen a grupos de la diversidad sexual se manifestarán en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México para mostrar su rechazo ante la visita de Joseph Ratzinger a México. Una de las muchas razones de la protesta es la homofobia que la iglesia católica promueve abiertamente y sin reparo. Benedicto XVI y la mayoría de los obispos mantienen una campaña permanente de odio contra las familias formadas por personas LGBT, contra las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo y contra las leyes que incluyan las palabras “preferencia sexual” en todo el mundo, pero particularmente en América Latina donde los avances de la comunidad gay ha hecho enojar a la jerarquía católica.

Joseph Ratzinger como cabeza de la Iglesia representa los valores de una estructura que por un lado protege a sacerdotes pederastas y por otro lado critica a quienes se atreven a promover los derechos de las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género a pesar de que es bien sabido que entre sacerdotes y monjas existen muchas personas no heterosexuales. Hay que reconocer que existen también en las filas de la iglesia contados obispos como Raúl Vera de la diócesis de Saltillo que defiende la dignidad de las personas LGBT lo cual –según se dice- le valió ser citado hace unos meses en el Vaticano.

En México el cabildeo de la Iglesia Católica con panistas y priístas ha provocado que se hayan detenido leyes contra la discriminación e incluso avances en materia de salud pública como es el caso de la Norma para el Control del SIDA de la Secretaría de Salud, que estuvo detenida por años a causa de la influencia de políticos ultra-católicos para que no se incluyeran las palabras “homosexual” y “transexual” en el documento. Incluso se dice que políticos del PRD como López Obrador trataron de evitarse problemas con el cardenal Norberto Rivera congelando la iniciativa de Sociedades de Convivencia cuando era el jefe de gobierno del DF.

A nivel mundial, en las Naciones Unidas, los representantes del Vaticano y las ONGs cercanas a la Iglesia Católica Romana mantienen una lucha permanente en foros como la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión de Población y Desarrollo e incluso en la Asamblea General para que ningún documento internacional contenga las palabras “preferencia sexual”, “diversidad sexual” o algo similar porque, de acuerdo a sus argumentos, el hecho de que las preferencias sexuales no están bien definidas a nivel mundial se podría prestar a que prácticas como la pedofilia o al sadomasoquismo estén siendo legitimadas como lo ha llegado a decir Celestino Migliore, observador permanente del Vaticano en la ONU.

Roberto Pérez, integrante de la Coalición de Jóvenes por la Educación y la Salud Sexual se pregunta en el comunicado de la organización sobre el evento del viernes: “¿Cuál soberanía?, ¿cuál estado laico? ¿cuál respeto que garanticen los derechos Humanos? No debemos olvidar la injerencia que tiene la visita de Ratzinger ante la educación laica y la incidencia que tiene para suspender actividades estudiantiles ante su presencia, nuevamente, nos toman a las y los jóvenes como títeres sin que se nos reconozcan plenamente nuestros derechos”.

Para terminar me gustaría citar al periodista Antonio Medina quien menciona que “Ratzinger no viene por motivos de fe, ni de acercamiento con quienes sufren, ni con las víctimas de abuso sexual por parte de Marcial Maciel y decenas de sacerdotes de su iglesia. Viene a hacer política de alto nivel, valiéndose de la fe y del símbolo de su ostentosa sotana, que seduce a políticos ansiosos de legitimidad, y que atrae poderosamente a una sociedad carente de líderes”.

La semana pasada fueron asesinadas tres personas del colectivo LGBT en Puebla, entre ellas la activista Agnes Torres. El odio que se sigue promoviendo por parte de grupos conservadores, pero en especial de la iglesia católica, hace que la homofobia siga provocando vejaciones a las personas no heterosexuales, desde una burla hasta un asesinato como los que ocurrieron en Puebla. Por eso, gran parte de la comunidad gay de México le dará un mensaje este fin de semana al pontífice: Benedicto, no eres bienvenido.