El mundo se encuentra en un franco enfrentamiento entre quienes desean defender los derechos de autor a toda cosa y quienes creen en el libre intercambio de materiales y productos culturales a través de Internet. No es un tema fácil, pues ambos bandos cuentan con algunos argumentos que tienen validez y en ambos bandos hay quienes han caído en excesos. Es muy difícil definir la línea que no se debe cruzar: en defensa de los derechos de autor no se puede atentar contra la Internet libre, la libertad de expresión y la privacidad de las personas; tampoco es válido lucrar indiscriminadamente con la creación de otros y escudarse en el “libre intercambio”.
SOPA, PIPA, ACTA, el cierre de Megaupload, son temas que se han vuelto el foco de atención entre los usuarios de Internet y de redes sociales. El lunes 30 de enero, el periódico inglés The Guardian publicó las opiniones sobre el tema de la piratería de Mikael Hed, director ejecutivo de Rovio Mobile, la empresa creadora de Agry Birds, el exitosísimo juego para dispositivos móviles y computadoras que se ha convertido en todo un fenómeno en el mundo: en noviembe de 2011 alcanzó los 500 millones de descargas para diversas plataformas y ha anunciado el lanzamiento de su versión para Facebook el próximo 14 de febrero.
Los conceptos y opiniones de Hed sobre el tema, en el contexto que actualmente se está viviendo, resultan muy interesantes. El ejecutivo de Rovio señala que si bien su empresa ha tenido ciertos problemas con la piratería, no solamente con sus aplicaciones, sino especialmente con mercancía destinada al consumo directo como playeras y figuras de sus personajes, “podemos aprender mucho de la industria de la música y del terrible modo en que ha tratado de combatir a la piratería”.
Hed señala que el perseguir a la piratería a través de las cortes es fútil, excepto en los casos que en los que los productos apócrifos causan un daño a la marca de Angry Birds como tal o se está estafando a los consumidores. El director ejecutivo de Rovio va más allá y señala que ellos ven a la piratería como una manera de atraer a más fans, incluso cuando Rovio no reciba ese dinero directamente. “La piratería podría no ser una cosa mala: nos puede traer más negocios al final del día”, dijo.
La lección más importante que Rovio ha tomado de la industria musical es la manera en que ven a sus clientes. Los creadores de Angry Birds, señala Hed, aprendieron a dejar de tratar a sus clientes como usuarios y comenzaron a tratarlos como fans, el ejecutivo explica que si se pierde esa base de fans “nuestro negocio está terminado, pero si podemos acrecentar esa base nuestro negocio va a crecer”.
Una opción que Rovio no descarta es en un futuro establecer alianzas con los artistas de la música. Según explica Mikael Hed, la aplicación, en términos del tiempo que pasan los usuarios en ella, puede competir con los programas de televisión con mayor audiencia en los Estados Unidos. Esto convierte a Angry Birds, señala, en un canal ideal para compartir otro tipo de contenidos con sus clientes.
Es interesante ver como, mientras algunos miembros de la industria musical, cinematográfica, de juegos, aplicaciones, etcétera, tratan de enfrentar directamente y sin cuartel al intercambio de archivos y a la piratería, otras empresas están buscando nuevas fórmulas para que el “pastel” alcance para todos. Frente a quienes buscan intimidar, encarcelar, criminalizar y controlar el flujo de datos en la red, hay quienes intentan encontrar la fórmula de que sus plataformas se transformen en auténticos canales de intercambio de información, lo cual generaría nuevos mecanismos de comercialización y opciones para los usuarios.




