Josefina Vázquez Mota al lado de Santiago Creel y Ernesto Cordero ayer por la noche. Foto/Fuente: Reuters/Edgar Garrido

Después de semanas de intensa especulación sobre si Ernesto Cordero y su equipo serían capaces de forzar una segunda vuelta en la elección interna del PAN, Josefina Vázquez Mota se alzó con la victoria, como lo habían asegurado todas las encuestas publicadas previas a la elección.

La operación electoral desde el Gobierno Federal, y algunos gobiernos estatales a favor del ex-Secretario de Hacienda logró ubicarlo en segundo lugar, con un porcentaje de votos mayor al que le auguraban las encuestas pero que resultó insuficiente para prolongar la contienda.

Una de las mayores sorpresas fue el severo desplome de Santiago Creel. Después de encabezar por meses las encuestas, su pre-candidatura fue perdiendo fuerza desde que se oficializó, y el resultado final fue mucho peor al que cualquiera hubiese anticipado.

La contienda Presidencial del 2012 aún está lejos de definirse, pero a partir de este Domingo 5 de Febrero, no existe interrogante sobre quiénes serán los candidatos presidenciales de los principales partidos políticos en México: Enrique Peña Nieto de la Coalición Compromiso por México, Josefina Vázquez Mota por el PAN y Andrés Manuel López Obrador del Movimiento Progresista.

Prácticamente todas las encuestas publicadas reflejan una consistente caída de Peña Nieto, quien no obstante aún conserva una considerable ventaja frente a sus contendientes.

En cuanto al segundo lugar, algunos estudios demoscópicos como el que elaboró el diario Reforma enlistan un empate entre López Obrador y Vázquez Mota, mientras que otras como Mitofsky y Parametría ubican a la panista con una ligera ventaja.

La próxima contienda dentro de la contienda bien podría ser que emerja con claridad quien de los dos disputará la Presidencia a Enrique Peña Nieto.

Desde que surgió una verdadera competencia electoral en México, la tradición indica que la contienda presidencial tiende a polarizarse entre dos alternativas. En el 2000, fue claro el rezago de Cuauhtémoc Cárdenas frente a Vicente Fox y Francisco Labastida, mientras que en el 2006 fue el priísta Roberto Madrazo quien quedó fuera de combate en los albores de la contienda presidencial.

A lo largo de la última semana en la que se percibía la posibilidad de que los apoyos transferidos a la candidatura de Ernesto Cordero se materializaran en una victoria, quedó en claro que la apuesta de algunos medios de comunicación, editorialistas y sectores de poder es la de relegar al candidato de las izquierdas a un lejano tercer lugar, e impulsar a Vázquez Mota como una alternativa ante el escenario de un mayor desplome de Peña Nieto. A muchos les inquietaba la posibilidad de que Ernesto Cordero fuese el candidato y que ello se tradujera en automática en una contienda polarizada entre el PRI y la izquierda.

Existen algunas variables en este proceso que podrían modificar el escenario electoral en los próximos meses, que son de pronóstico reservado.

El Partido Acción Nacional lleva 12 años al frente del Gobierno Federal, y el desgaste en el ejercicio del poder previsiblemente se traducirá en una merma de votos aunque se pretenda destacar el factor de género como una innovación sin precedentes. Conocida por su férreo conservadurismo y ambición; de Vázquez Mota no se tiene aún registro de propuestas concretas, o un posicionamiento claro ante los múltiples retos que afronta el país.

Es de esperarse que los mismos opinadores que se han dado a la tarea de construir la virtual candidatura de Peña Nieto la colmen de elogios y resalten una brillante carrera en el servicio público. Quien aceptara con docilidad aquella consigna de No le cambien ni una sola coma (a la Ley Televisa en el año 2006) por parte de Bernardo Gómez, ha dejado en claro un servilismo similar al de su adversario priista frente al duopolio televisivo. Esto último se podría traducir en que el sólido apoyo mediático del que gozaba el candidato del PRI termine por diluirse.

Por otra parte, la percepción generalizada es que la derrota de Cordero se traduce también en una nueva apuesta fallida del Presidente Calderón. La principal interrogante es si el mandatario utilizará el poder del gobierno federal a favor de la candidata de su partido con el mismo vigor de Vicente Fox en el 2006, o si el fracaso de imponer a su candidato lo llevará a un repliegue similar al de Ernesto Zedillo en el 2000.

La contienda interna del PAN exhibió como nunca antes su división, pero también el inexorable distanciamiento con los principios que le dieron orígenes. En días donde fueron del dominio público la compra de votos, exhibición de llamadas grabadas ilegalmente, y los adjetivos que emplearon dos de sus contendientes para descalificarse, lograr la unidad partidista no parece una tarea sencilla.

Al margen de los tiempos que marca la ley, la contienda electoral arrancará a partir de estos días. En las semanas previas los candidatos del PRI y de las izquierdas han tenido la oportunidad de recorrer el país sosteniendo encuentros con simpatizantes y organizaciones que los acompañarán en la elección. En pocas semanas se sabrá si el rezago que tiene en la actualidad la candidata del PAN será definitivo, porque hasta el pasado Domingo el partido se encontraba inmerso en el conflicto interno.

Contrario a lo que algunos auguran, el triunfo de Vázquez Mota podría terminar por beneficiar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Al existir dos candidatos competitivos de derecha que tienen poca diferenciación programática, el voto conservador podría terminar por dividirse entre ambos. En un escenario análogo es en el que Ollanta Humala logró la victoria, contra todo pronóstico, en las elecciones presidenciales del Perú el año pasado.

Existe también la posibilidad de que se cumpla el propósito de desplazar la izquierda a un tercer lugar, con lo que se repetiría el escenario de las elecciones de 1994 y del 2000. Mucho de ello dependerá de la respuesta que obtenga el cambio de discurso de López Obrador entre los electores que se distanciaron de él y aquellos que por mucho tiempo le tuvieron miedo.

Aún en el escenario de que Vázquez Mota se afianzara en el segundo lugar, no existen muchos elementos que permitan visualizar su victoria en la elección presidencial. No sólo por el lastre que significa el desgaste de su partido, sino porque no pareciera entusiasmar a los ciudadanos independientes. En una sociedad que tiende a evolucionar mucho más rápido que su clase política, para millones el discurso tradicionalista de Acción Nacional se siente como una pieza del pasado y no como parte de una obra que amerite continuidad.