por Salomón Padilla

@salomonpadilla

La reciente resolución de la Comisión Federal de Competencia (CFC) respecto de la alianza Televisa-Iusacell brinda oportunidades irrepetibles que seguramente los comisionados más comprometidos con la institucionalidad y la competencia no desaprovecharán. Entre otras, se presentan las siguientes posibilidades:

  1. Regresar a la normalidad los mercados convergentes mediante la negociación de todos los actores involucrados.
  2. Romper con el rezago legislativo para el mercado de telecomunicaciones.
  3. Legitimar y fortalecer a la institución.

He leído la resolución y la justificación a la negativa es parte de lo manifestado públicamente por diversos actores: participación en diferentes mercados, concentración en televisión, legislación inoperante, etcétera. Por lo anterior, se presentan los siguientes escenarios positivos para autoridad y la industria:

Regresar a la normalidad los mercados convergentes mediante la negociación de todos los actores involucrados. Ante el proceso deliberativo de la reconsideración, seguramente serán tratados la mayoría de los temas por los cuales el mercado se encuentra en constante estado de litigiosidad; sobre todo se determinará que los mercados son convergentes, interrelacionados de tal manera que no se puedan separar: televisión restringida, contenidos, publicidad, tecnología, capacidad, satélites, enlaces, dispositivos, frecuencias, etcétera.

Todos estos elementos son indisolubles del mercado convergente. Este mercado se distorsionó debido a anteriores resoluciones inconexas de diversas autoridades, entre ellas Cofetel, SCT, SCJN y la propia CFC, emitidas por separado; sin embargo, ante las preocupaciones manifiestas de que se puede concentrar uno o más mercados y dejar fuera a los otros, la CFC puede aprovechar en favor de este nuevo mercado (y sus consumidores) la reconsideración para establecer las nuevas reglas que normalizarían las relaciones entre participantes, pero sobre todo darían seguridad jurídica a los mismos para competir y compartir entre sí sus elementos.

Romper con el rezago legislativo del mercado de telecomunicaciones. Para ello se requiere una jugada magistral por parte de la CFC que catalice la acción legislativa que hasta hoy ha sido negada a la SCT y la Cofetel, y prescindir de estas instituciones; una condición suspensiva en la cual, previo a cualquier concentración, se debiera legislar, entre otros, el tema de contenidos de televisión abierta, compartición de infraestructura y/o apertura en publicidad. Estas acciones ejercerían la motivación suficiente para que los jugadores ordenen a sus personeros en el Congreso negociar entre ellos y sacar las reformas –curiosamente– en beneficio de todos. Admito que es una forma no ortodoxa más sí efectiva, ya que reconoce la realidad actual y pondría a todos a trabajar en vez de litigar.

Legitimar y fortalecer a la institución. Debemos tener en claro que la autorización de fusión no es un proceso contencioso, sino un trámite administrativo deliberativo en el cual la autoridad manifestó su negativa, misma que se fundó y motivó definiendo los temores de la propia autoridad en relación con el mercado de televisión. Dicha resolución negativa y hasta cierto punto valiente en este ambiente polarizado fortaleció a la institución dado que la percepción general creía a la autoridad incapaz de negarse a los poderes (fácticos o constitucionales). Sin embargo, la fortalecerá aún más si se resuelve la resolución a satisfacción de todos los jugadores del mercado y cada uno de los motivos de la negativa, para obtener al mismo tiempo respeto a sus resoluciones, evitar situaciones contenciosas y dar dinamismo al mercado. Para el adquirente resolver los temores de la autoridad será el camino más corto y eficiente para ejercer el control definitivo y retomar el rumbo de su inversión con el menor desgaste posible. La autoridad debe de aprovechar dicha coyuntura.

CFC ha logrado con esta negativa temporal una oportunidad de oro para dialogar y resolver de manera transparente reglas claras y justas en el mercado, para recuperar el camino de la inversión y la competencia de uno de los sectores más importantes para el desarrollo nacional y, sobre todo, obtener consolidación, solidez y respeto de la institución. ¿La aprovechará?