Baltasar Garzón y la Anatomía de un Instante

Escrito por el 11 febrero 2012 a las 4:00 pm en Sociedad

Baltasar Garzón. Foto: Reuters

En 2009, el escritor español Javier Cercas recuperó uno de los episodios más trágicos de la transición en su país, el frustrado golpe militar del 23 de febrero de 1981, y escribió un brillante reportaje-novelado Anatomía de un Instante.

A partir de la famosa imagen televisada a todo el mundo del teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero, quien irrumpe en el Congreso español, pistola en mano, y amenaza con un golpe de Estado, Cercas reconstruye los sucesos anteriores que involucran a cada uno de los protagonistas de este instante: el entonces presidente Adolfo Suárez, considerado el “padre de la transición española”, dirigente de la UCD, de pasado franquista; el histórico dirigente del comunismo español, Santiago Ramírez; el rey Juan Carlos; el general Gutiérrez Mellado; el gran conspirador del PP, Manuel Fraga; y el entonces “joven brillante” del PSOE, Felipe González.

Con la salvedad del rey y de Felipe González, la mayoría de los protagonistas de este instante ya no están vivos. Pero su impronta está presente como nunca. Cercas logra hacer en este largo ensayo-crónica-reportaje una tesis fundamental sobre la inacabada transición a la democracia española:

Santiago Carrillo –y con él toda la vieja guardia del partido comunista- también renunció a ajustar cuentas con un pasado oprobioso de guerra, represión y exilio, como si considerase una forma de añadir oprobio al oprobio intentar ajustarles cuentas a quienes habían cometido el error de ajustar cuentas durante cuarenta años…

Carrillo firmó con los vencedores de la guerra y administradores de la dictadura un pacto que incluía la renuncia a usar políticamente el pasado, pero no lo hizo porque hubiese olvidado la guerra y la dictadura, sino porque las recordaba muy bien y estaba dispuesto a cualquier cosa para evitar que se repitieran, siempre y cuando los vencedores de la guerra y administradores de la dictadura aceptasen terminar con ésta y sustituirla por un sistema político que acogiese a vencedores y vencidos y que fuese en lo esencial idéntico al que los derrotados habían defendido en la guerra” (p. 181).

Éste es uno de los pasajes medulares de la obra de Cercas. Y éste es justamente el punto central que no le perdonan al juez Baltasar Garzón, ahora inhabilitado por sus propios pares por supuesto delito de perjurio.

En esencia, las fuerzas del establishment español, ahora administradas por un gris popular como Mariano Rajoy que comienza a aplicar a rajatabla el desmantelamiento del Estado benefactor,  utilizan el protagonismo nacional e internacional de Garzón, el juez más mediático de España y quizá del mundo, para mandar un claro mensaje: en este país el pasado se olvidó por decreto. Es una osadía removerlo, como osadía fue la de Rodríguez Zapatero y sus seguidores al aprobar la Ley de Memoria Histórica.

Despertaron al “tigre dormido” no sólo del franquismo cultural, político y judicial que existe en España sino de las intolerancias que han fracturado durante siglos esta península.

Antonio Elorza escribió el viernes en El País que más allá de la condena contra Garzón destaca “el coro de brutales descalificaciones que desde la derecha llovieron sobre el magistrado desde que destapó la trama Gürtel y que ahora han culminado en la danza india de la celebración en torno a su condena”.

Ahí están los medios dominados por la “derechona” española: Telemadrid en plena campaña de cotilleo contra Garzón; Antena 3 y Telecinco, apoyando el “cállense todos”, “no remuevan la corrupción de ahora ni la de antes”, que el gobierno de Mariano Rajoy emprende.

Del franquismo español han sobrevivido demasiadas cosas en España. Para empezar, un rey que a todas luces se siente nervioso porque el escándalo de corrupción de su yerno, el señorito Urdangarín, muy pronto puede llegar a La Zarzuela. Y para él, el Valle de los Caídos es para conmemorar a los golpistas fallidos  de aquel 23 de febrero que quedaron retratados en Anatomía de un Instante.

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4 respuestas a Baltasar Garzón y la Anatomía de un Instante

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  2. José Antonio Soto Téllez dice:

    La historia de España tiene muchas semejanzas con la historia de México, y por supuesto que no necesariamente por nuestra historia común. Imaginemos… imaginemos… que un nuevo gobierno, el de la tercera opción, fuera el elegido… ¿tendrá qué atender a la historia para iniciar una sociedad fundamentada en la justicia, o preferirá “enterrar el pasado para hermanarse” con quienes han hecho mucho daño durante tanto tiempo?

  3. Aurora Marín dice:

    Hola Jenaro, estoy confundida por una errata en el texto o porque no hay claridad en él, tu dirás: “En la primera parte dice Santiago Ramírez, el histórico dirigente del comunismo español; y en nota con margen más pequeño, dice: “Santiago Carrillo y con él toda la vieja guardia del partido comunista”. Me podrías decir cómo se llama este señor.

    Ahora por lo que se refiere al comentario de Soto Téllez, la historia o el pasado sirven para que tEngamos experiencia, aprendizaje, no es neceario hermanarse ni enterrarlo sólo NO LO OLVIDEMOS, PARA NO VOLVER A COMETER LOS TERRIBLES ERRORES QUE NOS TIENEN CON UN GOBIERNO FALLIDO Y 3 millones MÁS DE POBRES. CREO QUE SI LES QUITÁRAMOS A TODOS LOS POLÍTICOS LADRONES TODO LO QUE TIENEN EN SUIZA, EN EE UU Y AQUÍ MISMO PRODRÍAMOS COMENZAR POR LO MENOS, A DARLES DE COMER DÍGNAMENTE TODOS LOS DÍAS. ¿POR QUÉ NO COMENZAMOS CON LOS LADRONES EXGOBERNADORES DE TAMAULIPAS? LES ASEGURO QUE CUANDO VEAMOS LOS MONTOS DE ESTAS FORTUNAS MAL HABIDAS, HASTA NOS VAMOS A DESMAYAR JUNTO CON EL HIPÓCRITA PRI.

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