En 2012 cumplen 50 años de su publicación dos obras fundamentales del escritor mexicano Carlos Fuentes. En 1962 Aura fue publicada por editorial ERA, meses después La Muerte de Artemio Cruz apareció en el mercado editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE). Por este aniversario doble ya se planean actividades conmemorativas.

La editorial Era tiene planeado sacar a la venta a principios del mes de febrero una edición conmemorativa de Aura.  Esta novela ha sido acusada ser un plagio (hay quien señala sospechosas similitudes con la novela Papeles de Aspern, escrita por Henry James en 1888) y  ha sufrido de considerable censura. Carlos Abascal, ex secretario del Trabajo y de Gobernación durante el gobierno foxista, calificó en el año 2001 a la obra como inmoral e inapropiada para una jovencita. El episodio se dio cuando Abascal Carranza se inconformó porque la maestra de su hija, quien en ese entonces cursaba tercero de secundaria, pidió a sus alumnas que leyeran el libro; la reacción del ex funcionario provocó que la maestra fuera despedida. 

Sin embargo, Aura trasciende acusaciones y censura, es una obra que más que una novela fantástica o de fantasmas, es una exploración de lo sobrenatural, de la delgada línea que divide lo real de lo intangible, de los sueños y la trascendencia de lo humano sobre el tiempo, de los deseos más profundos, del subconsciente. En menos de 100 páginas el escritor mexicano imprimió un aliento fresco a la literatura mexicana de la época y refrendó la calidad literaria que mostró cuatro años antes con La región más transparente (1958).

El año pasado, La muerte de Artemio Cruz fue incluida en las Obras reunidas de Carlos Fuentes, publicada por el FCE. Alfaguara, actual editorial de Carlos Fuentes, ha iniciado pláticas con el autor para unirse a la celebración. La editorial está buscando sacar al mercado en noviembre próximo, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una edición conmemorativa de La muerte de Artemio Cruz.

La muerte de Artemio Cruz es un diagnóstico descarnado del proceso de conformación del Estado post revolucionario; a través de la historia de degradación moral e ideológica de su protagonista, Carlos Fuentes nos plantea una parábola, un paralelismo de caminos y un destino común entre el ex combatiente revolucionario corrompido y el régimen en el poder. En su lecho de muerte, Artemio Cruz realiza un repaso de su vida desde las trincheras de la Revolución hasta la opulencia, obtenida como empresario al amparo de los nuevos poderosos.

Con motivo de esta novela, el ex presidente Lázaro Cárdenas alguna vez dijo que la fuerza que las novelas de Fuentes encierran, reside en “la intención revolucionaria que proyectan, unidas a la fina sensibilidad del intelectual estrechamente ligado a las vida de un pueblo”.