El 16 de enero de 1897 nace en la ciudad que hoy se llama Villahermosa, Tabasco, Carlos Pellicer Cámara. 115 años han pasado desde que el poeta, museógrafo, educador y político llegara al mundo en el poblado que en aquel entonces se llamaba San Juan Bautista.
Sobre la fecha de nacimiento del poeta tabasqueño existen dos registros. Uno de ellos el 4 de noviembre de 1899, fecha que el propio Pellicer señalaba como cierta, y el 16 de enero de 1897, la cual parece ser la más certera. De cualquier forma, recordar en estas fechas al “más americano de nuestros poetas”, como lo calificara el poeta Gabriel Zaid, es pertinente. En un mes exactamente, el 16 de febrero, Carlos Pellicer cumplirá 35 años de muerto.
En la antología Poesía en movimiento (editada por Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y Homero Aridjis) se apunta que “Pellicer redescubrió la hermosura del mundo: el sol que arde sobre los ríos vegetales del trópico”. En este sentido, se puede afirmar que la poesía de Carlos Pellicer tiene una vocación tropical que lo separa de otro gran poeta de su generación y nacido en su misma tierra, José Gorostiza. Mientras los versos de Gorostiza son áridos y sintéticos, más semejantes a un agua quieta y cristalina, Carlos Pellicer escribió una poesía más parecida al agua en movimiento, selvática y llena de colores. Más cercano en este sentido a su coterráneo José Carlos Becerra, nacido en 1936, que a su compañero en el grupo de los Contemporáneos.
Frente a la exploración poética de varios miembros del también llamado “grupo sin grupo”, que apuntaba hacia lo sintético, a horizontes más áridos y desiertos, Pellicer opta por una poesía vital y ardiente, con raíces indígenas.
Pellicer llega en 1908 con su familia a la ciudad de México, donde permanece hasta 1913, cuando como resultado de la Decena Trágica su padre se une al Ejército Constitucionalista para combatir, bajo el mando de Álvaro Obregón, en contra de la dictadura de Victoriano Huerta. Es entonces que su madre lo toma a él y a su hermano para llevarlos a Jalapa, Mérida y Campeche; algunas versiones cuentan que es en esta última ciudad, mientras vendía los dulces que su madre preparaba, que Pellicer compone sus primeros sonetos.
Un par de años después la familia regresa a la capital de la República y en 1915 Carlos Pellicer ingresa a la Preparatoria Nacional, donde conoce a un gran número de intelectuales y escritores. Ahí inicia una intensa carrera intelectual y política, Salvador Novo cuenta que en 1917, después de una lectura de poemas en el Anfiteatro de la Preparatoria, Carlos Pellicer es sacado “casi en hombros”. Toda esta actividad en la que se ve inmerso lo llevan a dejar los estudios formales.
En 1918 es enviado a Colombia por el gobierno de Venustiano Carranza como líder de la Federación de Estudiantes Mexicanos. En 1920, a su regreso a México, conoce a José Vasconcelos, quien lo invita a ser su secretario particular. Pellicer establecería desde entonces una estrecha relación con quien fuera rector de la Universidad y secretario de Educación. Esta relación lo llevaría en 1929 a ser encarcelado por un breve periodo de tiempo, cuando después de permanecer tres años en París estudiando Museografía en la Sorbona, el poeta tabasqueño regresa a México y apoya la candidatura presidencial de Vasconcelos.
Carlos Pellicer fue un gran educador, participa en las jornadas de alfabetización impulsadas por José Vasconcelos, ejerció como profesor de Literatura e Historia en la Escuela Secundaria no. 4 y fue catedrático de Poesía Moderna en la Facultada de Filosofía y Letras de la UNAM. Dentro de la administración pública fungió como director del Departamento de Bellas Artes.
En mayo de 1952 es nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua y en 1964 recibe el Premio Nacional de Literatura y Lingüística.
En el campo de la museografía dejó como legado siete museos: el Museo de Tabasco (1952), Museo de Antropología de Hermosillo (1956), Casa Museo Frida Kahlo (1958), Museo Parque de La Venta (1958), Museo Anahuacalli Diego Rivera (1964), Museo Arqueológico de Tepoztlán (1965) y Museo Regional de Arqueología Carlos Pellicer Cámara (1974). Además, sus indicaciones fueron fundamentales en el proyecto del Museo Nacional de Antropología, realizado por su antiguo alumno Pedro Ramírez Vázquez.
A lo largo de su vida fue fundador y colaborador de varias revistas. En 1918 cofunda la revista San-Ev-Ank. Entre 1922 y 1923 colabora en la revista Falange, entre el 27 y el 28 en la revista Ulises y de 1928 a 1931 en la revista Contemporáneos. En 1919 participa en el nuevo ateneo de la juventud y en 1921 funda, al lado de Vicente Lombardo Toledano, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Xavier Guerrero el Grupo Solidario del Movimiento Obrero.
Al final de su vida, en 1976, fue electo senador de la República por el PRI; un año después moría en la ciudad de México a los ochenta años de edad.
Los trabajos de escritor y poeta incluyen más de 24 títulos, entre los que se encuentran Piedra de sacrificios, Hora de junio y Práctica de vuelo; a su muerte se publicaron cuatro títulos póstumos. Pellicer Cámara dejó un archivo que consta de más de 60 mil documentos (cartas, escritos, libros, etc.) y cinco mil fotografías, el cual se encuentra bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de México. Su biblioteca personal se halla en la Biblioteca del Colegio de México.



