Fuente: Facebook, Cultura UNAM

Tlatelolco, la ciudad gemela de México Tenochtitlán, la que fuera el punto comercial más importante del imperio mexica, ha permanecido a la espera 490 años desde que los conquistadores triunfaran ahí el 13 de agosto de 1521, en el lugar donde se dio la última batalla por la capital azteca. Aquel día la matanza de indígenas alcanzó cifras exorbitantes; el 2 de octubre de 1968, las silenciosas ruinas verían nuevamente correr la sangre.

Si bien Hernán Cortés, una vez caída México-Tenochtitlan, designó a Tlatelolco como zona para asentamientos indígenas y reservó Tenochtitlan para los conquistadores, la ciudad indígena fue desmembrada y sepultada bajo el templo de Señor Santiago, construido con las piedras provenientes de la ciudad derrotada. Sus edificios lentamente han ido resurgiendo de la tierra a lo largo de los años, sin embargo hacía falta un lugar que diera sentido a esas rocas que esbozan la grandeza de sus antiguas construcciones. 

El jueves 15 de diciembre, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dan voz nuevamente al Tlatelolco prehispánico a través de la inauguración de un museo dedicado al arte precortesiano. Ubicado en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco (CCUT), a las 18 horas se inaugurará esta propuesta museográfica integrada por más de 270 piezas encontradas en el sitio, las cuales se expondrán en dos salas en el primer piso de la torre norte del centro cultural.

El objetivo es dotar de un museo de sitio a Tlatelolco que permita a la gente conocer la importancia real del asentamiento durante la época prehispánica. La doctora María Teresa Uriarte, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, señaló que en el museo se mostrarán piezas que datan desde los orígenes de Tlatelolco y que se vinculan con Teotihuacan, y que “hablan de la cultura mexica establecida en Tlatelolco”. Uriarte trabajó junto con Ofelia Martínez García y el arqueólogo Salvador Guilliem en la curaduría de estas salas. La doctora de la UNAM agregó que esta propuesta no solamente busca rescatar el pasado, sino que también muestra las formas en que ese pasado se inserta en el presente: “La museografía mostrará dos mundos: el precolombino y el contemporáneo que lo ve, que lo analiza, que lo estudia”, apuntó.

Una tercera sala, en el segundo piso de la torre, albergará más de 700 piezas prehispánicas provenientes de diversos puntos del país como Nayarit, Colima, Jalisco, Puebla, Veracruz, Guerrero, Campeche y el centro de México. Estos objetos representativos de las culturas Maya, Mixteco, Zapoteca, entre otras más, son parte de la Colección Stavenhagen (una de las colecciones privadas más importantes de obras de este tipo en manos particulares). La Colección fue transferida a la Universidad por la familia Stavenhagen.

Al respecto, Rodolfo Stavenhagen, heredero de la colección, señala que el acervo creado por sus padres se ha dividido en tres partes. Una de ellas se encuentra en el Museo de Arqueología de Xalapa, otra en el Museo Regional de Historia de Colima, y el resto ha sido transferido a la UNAM, con esto se cumple el deseo del creador de esta colección, “mi padre siempre había soñado que este acervo fuera integrado al patrimonio cultural del pueblo mexicano”, señaló Stavenhagen.

La encargada de la curaduría de esta sala fue la investigadora Mercedes de la Garza, quien desarrolló 6 líneas temáticas para la colección. “El hombre en su vida cotidiana”, “Indumentaria y ornato corporal”, “Expresión y lenguaje corporal”, “El vínculo con los animales”, “La vida de la muerte” y “El vínculo del hombre con lo sagrado”, son los principales ejes temáticos.

Para la creación del museo se invirtieron recursos por alrededor de 17 millones de pesos; se dotó a las instalaciones con lo último en tecnología para lograr una relación más rica e interactiva entre las piezas presentadas y los visitantes. Este museo se suma a la oferta cultural del norte de la ciudad, sin embargo es un sito que a toda nuestra ciudad enriquece. Una importante iniciativa por parte de la UNAM y del INAH, sin duda.