Imagen de bienvenida del sitio Nuevo Laredo en Vivo

«Hola, soy Rascatripas, esto me pasó por no entender que no debo reportar en las redes sociales», decía la lona que acompañaba al cuerpo decapitado de un hombre que fue encontrado el día de ayer a las 5 de la mañana en el monumento a Cristóbal Colon, en el centro de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el mismo sitio donde a finales de septiembre se encontró, de la misma manera, el cadáver de la jefa de redacción del diario Primera Hora, María Elizabeth Macías.

Si bien, ambas personas han sido relacionadas por colaborar en el sitio Nuevo Laredo en Vivo, la identidad de Rascatripas no ha sido del todo confirmada. Los reportes indican que la víctima era, posiblemente, moderador de este sitio, sin embargo, miembros del portal de denuncia han dicho que no es posible confirmarlo: «…lo de la persona fallecida a manos del crimen organizada [sic], es cierto si falleció, pero no podemos afirmiar ni comprobar, si es la persona que dicen…AQUI TODOS SOMOS ANONIMOS T LA UNICA MANERA DE SABER DE NOSOTROS ES QUE NOSOTROS MISMOS DIVULGUEMOS NUESTROS DATOS PERSONBALES….ASI QUE PORFAVOR,,,NO LO HAGAN…GRACIAS!!!!».

Otro usuario anónimo comentó: «aunque no se haya confirmado que fuera el raska debemos tomarlo como una advertencia y no dar informacion personal ni hacer amistades, solo denuncias anonimas, sigamos denunciandolos para que sigan cayendo ezoz lacraz [sic]».

De ser cierto que el cuerpo encontrado corresponde al del moderador del sitio, sumarían cuatro asesinatos que relacionan al cártel de los Zetas con las redes sociales, siendo los dos primeros un hombre y una mujer colgados de un puente durante la segunda semana de septiembre (que tampoco han sido del todo confirmados) y la tercera María Elizabeth Macías (quien reportaba bajo el seudónimo de La Nena de Nuevo Laredo).

Tras los acontecimientos sucedidos, Nuevo Laredo en Vivo invita a sus usuarios a extremar las medidas de seguridad. En un costado de la página se indica: «Por motivo de los recientes acontecimientos en la ciudad, y a sabiendas de que es dominado por los que no deberían… y ya que no podemos confiar en la policía porque los grandes mandos también están involucrados con la mafia, tenemos que empezar a tomar algunas medidas de seguridad para tratar de no ser victimas de esta delincuencia…».

El foro, que funciona a través del posteo de mensajes y chats en vivo, recibe al usuario solicitando su ayuda para «detectar en forma temprana los delitos». Dentro del sitio existe un chat especializado en reportar «Situaciones de Riesgo», en el que se solicita ayudar a mantener a la gente de la ciudad sólo con noticias que estén confirmadas.

Internet y las redes sociales: los espacios incómodos

A pesar de no haber sido confirmada aún la identidad del decapitado, uno de los usuarios del portal hace un comentario bastante acertado: «desde lo de LaNena [y el] Rasca han muerto muchisimas lacraz (…) que quiere decir esto? que este blog si funciona y lo que es mas, a pesar de ya haber sacrificado a dos bloggers, el blog continua y continua porque somos ciudadanos comprometidos con la justicia, y que estamos aqui por gusto no por dinero ni poder».

Durante los últimos meses, Internet y sus espacios de denuncia o información alternativa, han sido motivo de incomodidad tanto para autoridades como para cárteles, en pocas palabras, los protagonistas de la actual guerra que vive nuestro país.

Además de los internautas asesinados, cabe recordar al par de tuiteros encarcelados en Veracruz a finales de agosto pasado. La detención de María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera no sólo provocó diversas reacciones en redes sociales, sino que se extendió al mundo «real» provocando la promulgación de una nueva ley que instituía como delito la «perturbación del orden social» y que, en los meses subsecuentes, se contagió a diversas entidades del país.

En un movimiento completamente inesperado, la red de hackers Anonymous decidió lanzar la llamada Operación Cártel (#OpCártel), con la que pretendían publicar información que relacionaba a instituciones, funcionarios y narcotraficantes si los Zetas no liberaba a uno de sus miembros, secuestrado por el cártel. La operación fue finalmente cancelada tras la liberación del Anon (acrónimo con el que se reconoce a los miembros de Anonymous) y el mensaje por parte de los Zetas que indicaba que “si Anonymous revela algún nombre relacionado con el cártel, la familia del anónimo retenido sufrirá las consecuencias; por cada nombre del cártel revelado, diez personas serán enjuiciadas».

Acciones tan severas como las anteriores o el hecho de que el mismo presidente tenga que pedir disculpas vía Twitter por un mal chiste, indican que, como bien dice el usuario anónimo de Nuevo Laredo en Vivo, «sí funciona». Hay algo en estos espacios que incomoda a ambos bandos de esta guerra: la falta de control. Pese a las leyes injustas o a los asesinatos y amenazas, ninguno de los dos bandos de esta guerra puede controlar lo que ocurre en la red. Y es posiblemente eso lo que más incomoda al poder.

Este tipo de situaciones simplemente no deberían tener lugar en un país que se dice libre y democrático, pero ahí están. Aún no es posible saber cuántas víctimas más se cobrará esta guerra, pero de nuevo citando a ese usuario anónimo que parece hablar por muchos, esto continúa, y continúa porque somos ciudadanos comprometidos con la justicia y que estamos aquí por gusto no por dinero ni poder.

Como bien dice Stéphane Hussel, la indignación es el primer paso para el compromiso ¿En verdad necesitamos más razones para indignarnos?