Las infecciones de transmisión sexual en los tiempos del SIDA

Escrito por el 10 noviembre 2011 a las 8:52 pm en Sociedad

CENSIDA, una de las instituciones que posiblemente vea reducido su presupuesto en 2012.

Con la atención puesta en el ámbito electoral para el 2012, el gobierno parece enfocar sus esfuerzos en otras áreas, e incluso, descuidar otras. Esta semana se ha publicado el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF 2012) por parte del poder ejecutivo y, al parecer, la salud no es uno de sus principales objetivos. Mucho menos la salud sexual y, siendo más específicos, el VIH y las Infecciones de Transmisión Sexual. El suplemento semanal de sexualidad del periódico La Jornada, Letra S, denomina a este presupuesto un “galimatías, que se enreda más al final del sexenio”.

Lo cierto es que si de por sí el PPEF para el 2012 refleja una baja en el interés por invertir en la salud sexual, pareciera existir una baja en el interés por ciertas áreas de la salud sexual. Particularmente, las infecciones de transmisión sexual en los tiempos del SIDA.

Hasta principios de la década de los 80 los gays y las trans no se preocupaban mucho por utilizar protección al tener relaciones sexuales porque lo “peor”  que a uno le podía pasar era adquirir una infección como la sífilis o la gonorrea las cuales podían tratarse con antibióticos. Con la aparición del VIH en la escena, las demás infecciones de transmisión sexual (ITS) quedaron en un plano secundario y hasta la fecha se les ha menospreciado a pesar de los efectos negativos en la salud que siguen provocando entre la población LGBT y en los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) en particular.

Poco se habla de la alta prevalencia de ITSs entre hombres gays, mujeres trans y HSH porque el VIH tiende a llevarse toda la atención, e incluso, los recursos. A nivel mundial la lucha contra el SIDA es sin duda el mayor esfuerzo relacionado con la salud, el financiamiento destinado a su prevención y tratamiento exceden por mucho a aquellos destinados a otras enfermedades, sin embargo poco se habla de la prevención y el tratamiento de las ITS cuya transmisión se da prácticamente por las mismas vías que el VIH: contacto sexual, vía perinatal y por el uso de drogas inyectables.   Según un estudio realizado por el Centro Nacional para el Control y la Prevención del  VIH/SIDA (CENSIDA) de la Secretaría de Salud, las ITS más comunes entre los hombres gays son los condilomas, la sífilis y la Hepatitis B las cuáles, si bien son curables o controlables, pueden derivarse en diferentes problemas.

De acuerdo al Dr. Eduardo Lazcano del Instituto Nacional de Salud Pública, los HSH son el grupo más afectado de hombres por el Virus del Papiloma Humano causante de los condilomas; en México la vacuna para prevenir algunos sub-tipos de VPH está disponible de manera gratuita sólo para niñas y adolescentes ante la gran cantidad de casos de cáncer cérvico-uterino que se están dando en el país, sin embargo cualquier persona puede adquirir la vacuna en el sector privado aunque el costo por las 3 dosis puede variar entre 3 y 10 mil pesos, por lo que es poco accesible para la mayor parte de la población. Es importante resaltar que la presencia de lesiones de VPH puede provocar cáncer anal, así como también de boca y faringe según estudios recientes por lo que hay un gran riesgo de que el VPH se convierta en un problema más serio entre los HSH y las trans.

Casi el 2% de los hombres adultos en México tienen el virus de la Hepatitis B (VHB) y aunque en la actualidad ya hay vacuna también para evitar el virus, ésta se comenzó a aplicar a partir de 1999 por lo que los jóvenes y adultos de hoy no tienen protección de éste tipo. Hay que recordar que la hepatitis puede provocar daños serios al hígado e incluso la muerte en caso de que haya una infección crónica. Existen muchas otras ITS, pero es importante tener particular cuidado con el VPH y el VHB por las razones mencionadas.

Si algo me da comezón o algo me arde o algo huele mal o algo tiene un color extraño “ahí abajito”, hay que acudir al médico lo más pronto posible, aunque nos dé pena y aunque tengamos que desembolsar algo de dinero en un servicio privado o tengamos que perder tiempo en uno público.

Obviamente las ITS no son un problema de salud exclusivo de las personas no-heterosexuales, sin embargo, en México la proporción de prácticamente todas las infecciones de éste tipo es mayor entre la comunidad LGBT que entre la población general.  La prevención del VIH es sin duda una cuestión fundamental para la salud de los HSH así como para las trans, pero no hay que dejar de lado la prevención de las ITS incluyendo el uso consistente del condón y las pruebas de detección. Es necesario conocer los síntomas de las diferentes ITS para no dejar pasar el tiempo y que éstas puedan convertirse en un asunto mucho más complicado. El que en estos tiempos del SIDA ya no se hable mucho de las ITS no significa que no están ahí acechándonos, así que no hay que bajar la guardia.

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