Primera parte de la entrevista exclusiva a Frédéric Martel. Consulta la segunda parte aquí.

Espero a Frédéric Martel en las oficinas de Alfaguara para una entrevista. Al llegar, me encuentro con un hombre joven y sonriente, dispuesto a polemizar. Martel es autor de Cultura Mainstream, un libro necesario porque discute las nuevas formas de “colonizar” un país a través del soft power y la seducción de la cultura (el Internet, ideas como la democracia, los gustos por la moda, por la música, etcétera) en lugar de utilizar el hard power, es decir el militarismo. La batalla por dominar a través del soft power ha comenzado, y los países emergentes comienzan a crear sus propios contenidos frente a la avasalladora primacía de Estados Unidos. Para una reseña más detallada del libro consulta aquí.

México en el mundo

¿Dónde ubicas a México en esta guerra mundial por el control de los contenidos?

Hay un grupo de países que hoy llamamos países emergentes y todos son muy distintos entre ellos, por ejemplo Brasil, China, Indonesia y Sudáfrica son países emergentes, lo que significa que no son tan influyentes como los Estados Unidos en el soft power y sus contenidos están un poco detrás de aquél, por lo menos en el mercado de los dólares y las ventas; y están detrás de Europa también, en la industria cinematográfica. Pero ahora hay siete u ocho mercados que están mostrando su fuerza, y México está entre ellos, aumentando su participación en el mercado por tres razones fundamentales: primero que nada por la demografía. La demografía es muy influyente porque cuando hay mucha gente joven, quieren ver películas, escuchar música, jugar con videojuegos, y cuando sólo tienes gente mayor, sus interesas cambian, no juegan videojuegos. El segundo factor es la economía. Ser un país emergente significa que tienes una economía que está en crecimiento, en este país todos los días hay una nueva sala multiplex [complejos de salas de cine, que en el caso mexicano serían las de Cinemex o Cinépolis], como en Brasil. Y sucede lo mismo en China, y cada día se abre una también en la India; y en cambio, esto ya no lo ves en los Estados Unidos donde quizás abre una vez al mes, que también sería la proporción de Europa. Y por último, el tercer factor es la habilidad de crecer mucho más rápido gracias al Internet, debido a que son un país emergente en tiempo de éste. Estas dos revoluciones, las del Internet y las de la economía, están separadas en Francia y España, por ejemplo, pero en México viven un crecimiento combinado.

Creo que estás hablando de lo que México importa en cultura: a través del Internet nos enteramos de lo que pasa en el mundo, pero ¿qué tanto México manda cultura mainstream o soft power hacia fuera?

Allí el panorama no es tan bueno. Sin embargo, no es necesariamente un problema porque para un país como México, como para China, la India, Indonesia o Sudáfrica, la prioridad es crear un mercado doméstico fuerte e importante. Así que es obligación de ustedes comenzar por allí. Y aunque no soy especialista en Brasil, Argentina o México, creo que domésticamente en la música, en los libros y en videojuegos, están muy bien; pero en la industria cinematográfica están fatal. Por ejemplo, si exhiben una nueva película cada día, no pueden ser sólo películas americanas; no estoy en contra de los Estados Unidos, pero necesitan tener cine doméstico mexicano. Su fuerte son obviamente las telenovelas, en este sector específico pueden tener una gran incidencia en el mercado latino-estadounidense a través de Univisión y Telemundo, y también creo que son capaces, depende de la telenovela, de estar presente en Perú, Venezuela y otros países. También sé que hay telenovelas mexicanas en África, en India, Rusia, pero creo que la globalización es a la vez un movimiento de originalidad, de buscar nuevas formas y nuevos temas, y a la vez un refuerzo de la cultura nacional. Aquí hay un problema porque yo no veo cambios en sus telenovelas, los cambios de temas y de personajes que sí tienen las de Brasil o Venezuela y, especialmente, las de Cuba, donde las historias que cuentan son más arriesgadas y contemporáneas, y ustedes siguen contando la historia de la mujer de servicio doméstico que se casa con el señor de la mansión.

Latinoamérica y el soft power

¿Existe una cultura mainstream en Latinoamérica?

Cuando vine a Latinoamérica para hacer esta investigación, vine por lo menos cinco o seis veces a distintos países, y estuve tratando de encontrar la cultura latina y encontré la cultura mexicana, argentina, brasileña, venezolana y cubana, pero no encontré una cultura latina. Ese es uno de los grandes asuntos, no tienen la capacidad de comunicarse con sus hermanos y hermanas, y este mercado ha funcionado así. Creo que va a ser difícil cambiarlo.

Bueno pero a ustedes, en Europa les pasa lo mismo, no me digas que se comunican como hermanos.

Frédéric se echa a reír con fuerza y como para darse valor se arregla su camisa, y se sienta muy derechito. Me explico: hice un viaje a Venezuela, a Miami, Cuba y luego a México, y tuve que regresar cuatro veces a los Estados Unidos para tomar un vuelo a Latinoamérica. De Cuba a Cancún, de Cancún a Miami, Miami a México, México a Miami, Miami a Caracas, Caracas a Dallas. Es decir, para viajar dentro de Latinoamérica ustedes necesitan a la conexión con los Estados Unidos. Lo mismo sucede con la música, las películas, la literatura, etc.

¿Cómo podríamos reforzar o crear esa cultura Latinoamericana?

Esa pregunta te la debería hacer a ti. Para ser honestos tenemos el mismo problema en Europa. Somos muy fuertes, ricos y educados culturalmente, quizás más en Francia, Italia y el Reino Unido, que en otros países. Pero no nos importa la cultura extranjera, a la gente no le importa. Vemos una película de Almodóvar cada año y no vemos nada de Italia, por ejemplo, no hay películas, ni música, ni libros, bueno uno de Umberto Eco cada cinco años. La cultura Europea está separada, y no tiene nada en común, con excepción de la cultura mainstream que es la estadounidense.

Se dice con mucha frecuencia que Estados Unidos está en plena decadencia política, ¿cómo es que su cultura sigue resultando atractiva para tanta gente en el mundo?

Hay muchos estudiosos franceses y europeos que escriben acerca del declive del imperio estadounidense, incluso escritores estadounidenses como Noam Chomsky; pero hablamos de la extrema izquierda. La gente que representa a los Estados Unidos fuera de los Estados Unidos, no es Chomsky. Yo creo que sí existe la decadencia estadounidense en asuntos militares, y quizá ahora en los asuntos económicos, pero yo no compararía ese declive con el de la cultura americana; para mí no hay ninguna contradicción en ello. Obviamente hay muchos problemas en los Estados Unidos, pero no es el único lugar donde los hay; además los Estados Unidos tienen la capacidad de corregir sus errores, básicamente la elección de Obama fue eso, corregir el error que cometieron con Bush.

Y en segundo lugar, creo que en la cultura del entretenimiento hay raíces muy fuertes, no pienso que esté en declive porque el 60% de las exportaciones de bienes y servicios de cultura e información en el mundo vienen de los Estados Unidos. Y va a ser muy influyente durante mucho tiempo, y el mejor ejemplo de esta influencia que aún sigue impactando es Avatar. Por primera vez con Avatar hubo taquilla en China, Indonesia y Sudáfrica y eso fue muy importante, le dio dinero a los Estados Unidos. Antes de Avatar sólo eran siete los países donde había dinero para la taquilla estadounidense: Reino Unido, Japón, Alemania, Francia, España, Italia, Australia y México. El 80% del dinero que Hollywood hacía en el extranjero, los generaban esos países, así es que el resto de países no contaba. Con Avatar hubo un cambio y abrió mercado estadounidense en la India, Indonesia, Sudáfrica y Brasil.

Así que vamos a tener una cultura estadounidense por un buen rato.

Sí y no. Dos cosas, la primera es que la globalización no es únicamente americana, no es sólo la de Estados Unidos. La cultura estadounidense es fuerte en todos lados, pero solamente es una parte de la cultura que se conoce. En el resto del mundo hay culturas nacionales muy fuertes. La televisión, por ejemplo, es nacional en todos lados; con el cine pasa más o menos lo mismo: en Japón el 50% de la taquilla la hacen las películas japonesas, en India el 80%, en China el 50%, en Italia el 50%, en Francia el 50%, es decir en muchos países, la industria cinematográfica es muy buena. Sin embargo, lo único que tienen como cultura diferente a la nacional es Estados Unidos.

(Continúa mañana)

Frédéric Martel, Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas, Taurus, México 2011.