Después de una intensa campaña que el gobierno de Israel lanzó en contra de Palestina por las redes sociales en septiembre de 2011, con un video en el que dibujos animados interactúan con miembros de la diplomacia del mismo país, el cual llevaba como fin contrarrestar las campañas (basada en “la silla rodante”) que los palestinos lanzaron para ser reconocidos como Estado miembro en la ONU, los israelíes no lograron el objetivo cuando intentaron posicionar a Palestina como destructores del Estado Judío, y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, aceptó finalmente a los territorios palestinos como un Estado miembro.
Así pues el lunes 31 de octubre de este año, París fue testigo de un momento de gran importancia para los palestinos, quienes ahora podrán proteger bajo las leyes internacionales su patrimonio cultural. Incluso se habla de la próxima postulación de la ciudad de Belén para que se le otorgue el reconocimiento de patrimonio de la humanidad.
De los193 miembros de la UNESCO 107 votaron a favor de la inserción de Palestina a dicha agencia, 14 votaron en contra y 52 se abstuvieron, entre ellos se encontró México. La explicación de los representantes de México a su decisión de abstenerse en la asamblea, se basa en la opinión de que la UNESCO no es un foro adecuado para solucionar el conflicto de manera duradera e integral en Medio Oriente. Además criticaron a los países que apoyaron a Palestina y señalaron “podría perturbar otras iniciativas en curso para resolver de una vez por todas ese largo conflicto”.
Frente al posicionamiento de México en la asamblea de la UNESCO la Senadora Claudia Corichi García lanzó un boletín en el cual se expresó preocupada por lo endeble de la política exterior mexicana y dijo “es lamentable e inadmisible que demostremos lo domesticados que somos ante la fuerza del bloque estadounidense y que para no quedar mal, queramos engañar al mundo con una abstención, que al final es un voto en contra, disfrazado de autodeterminación”.
A pesar de la crítica por parte de algunos países que han decidido alinearse o abstenerse ante la resolución, Palestina triunfó y con este reconocimiento podrá ampliar el comercio del turismo y desarrollar otro aspectos que pueden mejorar la situación económica en dicho país. Esta conclusión de la ONU es un parteaguas puesto que Palestina es el primer miembro que no tiene la calificación de Estado.
Dos de los países que se encuentran en remolino del conflicto alzaron la voz, Israel y EE. UU. ya que a ambos perjudica sus intereses el hecho de que Palestina tenga voz a nivel internacional.
Nimrod Barkan representante de Israel en la UNESCO, señaló en su intervención: “UNESCO se relaciona con la ciencia, no con la ciencia ficción, sin embargo ha habido una gran cantidad de Estados que adoptaron la versión de ciencia ficción de una realidad, admitiendo a un Estado que no existe en la organización de las ciencias”. Y además agregó que después de los resultados de la votación, lo países que apoyaron el ingreso de Palestina a la agencia, han perdido su influencia sobre el Estado hebreo.
Por su parte Estados Unidos señaló que esta resolución los obliga a cancelar el apoyo económico que cada año otorgan a la UNESCO el cual constituye una cuarta parte del presupuesto total.
Con esta determinación que proviene de dos legislaciones, una de 1990 y la otra de 1994, ambas impulsadas por el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush padre y aceptadas también por la corriente demócrata, es más que claro que el conflicto palestino es un tema que esta relacionado estrechamente con la política exterior del árbitro del mundo.
La intervención estadounidense en el conflicto Israel-Palestina esta regido por un eje fundamental, el energético. Una gran cantidad de yacimientos petroleros se encuentran en el Medio Oriente y es claro que a Estados Unidos le conviene tener como aliado a Israel por su capacidad armamentista y su posición geográfica, así los estadounidenses pueden mantener el control en esa zona de intereses económicos.
De esto se deriva la estrategia de su política exterior, que ha sido fortalecer a Israel con transferencias de armamento y tecnología de punta, el compromiso de EE. UU. en cualquier caso de guerras o represiones del pueblo palestino y a esto se suma la garantía del voto de EE. UU. contra cualquier resolución de la Organización de las Naciones Unidas (todo esto se hace bajo la idea de que proteger al gobierno de Israel es luchar contra el terrorismo y los gobiernos antidemocráticos), misma que se ha puesto en práctica este lunes con el retiro de 60 millones de dólares que se entregarían para finales de este año a la UNESCO.
La doble moral de las corrientes políticas es evidente, los republicanos señalaron que las acciones de la UNESCO eran “anti-israelíes” y “anti-paz” (Ileana Rosh Lehtinen congresista de la Florida) y demócratas que señalaron que la agencia internacional esta interfiriendo entre Israel y Palestina y que esto es contraproducente (Nita N. Lowey congresista neoyorquina) por tal motivo se unieron para pedir que de inmediato se suspendieran las transacciones de recursos a la UNESCO.
Ambos bandos partidistas responden a un objetivo que es meramente nacionalista, y es proteger a su país, puesto que si en realidad EE. UU. estuviera interesado en ayudar a la conciliación entre los gobiernos en conflicto no habrían apoyado ni encubierto las atrocidades que la milicia israelí ha cometido en contra de los palestinos, a quienes los han agredido de una forma muy violenta y represiva. Según R. Khalidi, en su libro “La reafirmación del Imperio: Estados Unidos y la aventura occidental en Oriente Próximo”, calcula que en los primero tres años de la segunda intifada y tras el fracaso del tratado de Camp David han muerto un total de 26.033 palestinos y 6.752 israelíes, todos civiles.
En este contexto económico desfavorable en el que se encuentra EE. UU. no puede darse el lujo de perder su influencia como jefe y árbitro en el Medio Oriente, debido a que la industria del petróleo continúa siendo uno de sus pilares fundamentales, esto derivará en nuevos movimientos de lobing para impedir que Palestina ingrese a la ONU, así se asegura de permanecer como intermediario y coordinador de la estrategia que Israel emprenda hacia Palestina. Algo que es preciso señalar es que a pesar de que Israel tiene el apoyo supuestamente incondicional de EE. UU. no sale ileso y se podría decir que no se alcanzan a compensar las perdidas con lo que ha ganado ya que resulta devastador vivir en estado de guerra continua.
“Video lanzado en las redes sociales en el cual Israel muestra a Palestina como violentos y terroristas”




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