El cambio climático se ha vuelto un tópico fundamental para la humanidad en el siglo XXI. De los efectos de este fenómeno no solamente nos enteramos a través de los medios de comunicación día a día, sino que cada vez los experimentamos de manera más cercana. Los retos son enormes, las discusiones y acuerdos internacionales, gran parte de las veces, quedan por debajo de éstos. A finales de año, del 28 de noviembre al 9 de diciembre, la atención de los medios estará en Durban, Sudáfrica, donde se realizará la 17 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP17).
La semana pasada se realizó en Panamá la reunión preparatoria rumbo a la COP17. Con la presencia de representantes de al menos 194 países, no se logró alcanzar acuerdos sobre las medidas que se tomarán una vez que, en diciembre de 2012, venza la primera etapa de compromisos del Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de CO2. Las posiciones de países como Japón, Rusia y Canadá, que se oponen a promover un segundo periodo de compromisos, se contraponen a la postura de China y su grupo de negociación, que sostienen que el régimen climático no tiene futuro sin esta segunda etapa.
Al respecto, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) consideró que los resultados obtenidos en Panamá son poco alentadores y dejan dos grandes objetivos que, de no lograrse en Durban, “pondrían en peligro el multilateralismo climático y la oportunidad de tratar de manera conjunta los impactos negativos de este fenómeno”.
El primero de ellos deberá ser el establecimiento de una segunda etapa de compromisos para el Protocolo de Kioto, que es actualmente el único instrumento jurídicamente vinculante en el tema. Esto lograría dar certeza jurídica al régimen climático. Sandra Guzmán, coordinadora del área de Políticas Públicas del CEMDA, considera que “si bien las metas del Protocolo de Kioto no son suficientes para enfrentar el problema climático, su continuación con la inclusión de metas ambiciosas para los países partes, y la creación de decisiones jurídicamente vinculantes para los países no partes como Estados Unidos, son fundamentales para afrontar el problema”.
El segundo tema es el financiamiento, del cual dependen las metas de mitigación, las acciones de adaptación, los mecanismos de transferencia de tecnología y de creación de capacidades. En este aspecto, que es uno de los principales pilares de la negociación, hubo menos avances de los esperados.
Poner en marcha el Fondo Verde del Clima resulta fundamental, sin embargo, el Comité de Transición –encargado de su diseño- solamente sostendrá una reunión previa a la COP17, lo que deja muy poco tiempo para la negociación. Otro tema que no tuvo avances significativos fue el financiamiento a largo plazo, con el cual se podría asegurar el escalamiento de los fondos para alcanzar para 2020 la distribución de 100 mil millones de dólares que fueron prometidos en la COP16 en Copenhague y las fuentes de las que vendrán estos recursos.
Entre los temas vitales para México que se discutieron en Panamá, están las medidas de mitigación para los países en desarrollo. Al respecto se espera que los países desarrollados buscarán que en el futuro régimen climático se incluya a estas naciones, dentro de los que se encuentra nuestro país, dentro de los compromisos para una amplia reducción de emisiones. En este sentido, México deberá fortalecer sus instituciones y sus capacidades para no esperar a que las decisiones sean tomadas y lograr así cumplir con el régimen climático.



