Fuente: INAH

Ni Internet ni las redes sociales son por sí mismas garantía de una interacción directa entre quien emite un mensaje y los usuarios. Si no hay un mensaje, una idea clara, e interacción, el proceso de comunicación no logra establecerse. En el mes de abril la Presidencia de la República anunció una nueva política de comunicación que se apoyaría fuertemente en las redes sociales, especialmente en Twitter. Casi siete meses después esta iniciativa no ha pasado de ser un ejercicio fallido, la mayor parte de los secretarios del gobierno calderonista han mantenido muy poca actividad, con excepción de Javier Lozano que ha generado la mayoría de los tweets publicados por el gabinete. 

En contra parte, una dependencia del Gobierno federal que ha sabido utilizar estas plataformas ha sido el Instituto Nacional de Antropología e Historia. A través de sus cuentas @inah_mx y @INAHNoticias difunde de manera constante materiales informativos y de difusión. También ha puesto en marcha y participado en proyectos de digitalización y colocación en línea de archivos y acervos documentales, entre los que se encuentran valiosísimos códices prehispánicos. Entre las iniciativas que ha implementado el instituto también están los recorridos virtuales.

Recientemente se anunció el proyecto de realizar un recorrido virtual del túnel de 120 metros de largo que fue descubierto el año pasado debajo de la pirámide de Quetzalcoatl en Teotihuacan. Este túnel parece estar estrechamente relacionado con la concepción del inframundo que tenían los antiguos teotihuacanos, también, según los expertos, está vinculado con la dualidad vida-muerte que fue fundamental en la cosmovisión de los antiguos mexicanos. En este espacio, señala el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, encargado del proyecto Tlalocan, probablemente se realizaron «rituales vinculados con los mitos de la creación original y el inicio del tiempo mítico «.

Debido al difícil acceso al túnel se está proyectando una reconstrucción en tercera dimensión del mismo para que la gente pueda ver en su computadora este descubrimiento que es uno de los más importantes en los últimos años. Gómez Chávez señaló que la intención de este recorrido a la «puerta del inframundo teotihuacano»  es que la gente pueda manipular y girar la imagen, para que pueda observar lo «que quiera ver». Para que esta parte del pasado esté al alcance de todo el mundo, el Instituto necesitará adquirir el software específico para construir su modelo tridimiensional.

Las ofrendas sencillas que en el sitio se han encontrado –colocadas cuando los teotihuacanos clausuraron el túnel-  se componen por recipientes de cerámica, jarras denominadas «Tlalóc», puntas de flecha de obsidiana verde y otras piezas del mismo material. Estos indicios hacen suponer a los arqueólogos que cuando lleguen al final de este túnel -actualmente se ha escavado 30 de los 120 metros que lo conforman- se encontrarán con algo «importante».