Texto publicado originalmente en el número 1825 del semanario Proceso.

Fuente: publimetro.com.mx

La fusión entre Grupo Iusacell y Televisa, operación revelada por el periodista Miguel Angel Granados Chapa en su columna dominical del 23 enero de 2011, se consumará antes del 30 de octubre de este año cuando la Comisión Federal de Competencia autorice esta operación que constituye “la más grave lesión” al sistema de telecomunicaciones y democrático del país, advirtió el diputado federal panista Javier Corral.

En el marco del homenaje póstumo a Granados Chapa, organizado por la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, Corral reveló que él fue la fuente de información del autor de Plaza Pública sobre esta magna operación que fue desmentida airadamente por los voceros de Grupos Salinas y Grupo Televisa, pero confirmada 10 semanas después por ambas partes.

“Le di cuenta a Miguel Ángel de todos los detalles, le revelé nombres y fechas, inclusive le transcribí los mensajes de Blackberry donde me aseguraban, me lo juraban que se había llevado a cabo la operación y que había copia de la carta de intención firmada a mediados de diciembre del año anterior (2010) y le ratifiqué también la información que había obtenido por un testigo en las entrañas mismas de la negociación”, reveló Corral Jurado.

La furia de ambas televisoras en contra de Granados Chapa se expresó en sendos desmentidos al periódico Reforma el 24 de enero de 2011. Manuel Compeán, vocero de Televisa, se dio el lujo de pontificar sobre el buen periodismo y dijo que el texto de Granados era “un desafortunado artículo que no cuenta con el mínimo rigor periodístico”. Más agresivos, los voceros de Grupo Salinas, propietario de TV Azteca y Iusacell, se involucraron, incluso, con la vida privada del columnista.

Granados Chapa reveló en esa Plaza Pública no sólo la fusión sino la farsa que había sido la sociedad entre Televisa y Grupo Nextel, en la polémica Licitación 21 del 2010, y las más de 60 demandas que interpuso Grupo Iusacell para evitar que se concretara la “ganga” a favor de Televisa-Nextel.

“Si no puedes vencer a tu enemigo, recomienda un refrán, únetele y, si puedes, mejor cómpralo”, escribió Granados Chapa en esa ocasión. Su única imprecisión en aquella columna fue que Televisa no adquiría la “totalidad” de las acciones de Grupo Iusacell sino la totalidad de la deuda que esa empresa telefónica tenía con David Martínez, director de Fintech Advisory.

Martínez, empresario de origen regiomontano que se ha especializado en la compra y negociación de deuda en empresas públicas y en gobiernos, poseía el control del 98 por ciento de la deuda de la empresa de Ricardo Salinas Pliego que vencía en 2011, el 92 por ciento de la deuda de 2012 y el 76 por ciento de la correspondiente a 2013. Martínez fue el intermediario en las negociaciones que emprendieron entre noviembre y diciembre de 2010, los dos principales vicepresidentes de Televisa, Alfonso de Angoitia y Bernardo Gómez, junto con Ricardo Salinas Pliego (ver Proceso, No. 1797).

Con esta operación financiera, la empresa de Azcárraga Jean tendrá el 50 por ciento de la propiedad de Grupo Iusacell y compartirá con su supuesto competidor en TV Azteca, Ricardo Salinas, “los mismos derechos de gobierno corporativo” en la empresa de telefonía móvil, así como “filiales de Televisa para expandir su oferta de servicios”.

El anuncio oficial de la fusión entre Grupo Iusacell y Televisa coincidió con la guerra que ambas televisoras emprendieron contra Telmex-Telcel, de Carlos Slim, y con la autorización de la Comisión Federal de Competencia para que Televisa aumentara de 58.3 a 100 por ciento su inversión en Cablemás, el segundo operador más grande de televisión de cable en el país, con 2.8 millones de suscriptores y una red de servicio de 17 mil kilómetros.

La Comisión Federal de Competencia ha guardado hermetismo estos meses sobre la autorización de esta fusión. Sin embargo, Javier Corral y fuentes internas del organismo antimonopolio confirmaron a Proceso que la fusión se autorizará entre el 27 y el 30 de octubre.

Esto permitirá al grupo encabezado por Azcárraga Jean tener 57 megahertz del espectro de telefonía móvil, sin necesidad de participar en licitación pública alguna. Es un espectro mayor a los 30 megahertz que hubiera obtenido en su sociedad con Nextel, y le permitirá competir directamente con Telcel, la empresa de Carlos Slim que posee el 70 por ciento de los poco más de 90 millones de usuarios de telefonía móvil, y con la española Telefónica-Movistar, con 19.7 millones de suscriptores.

La MegaConcentración

Los principales competidores de esta fusión –Nextel y Grupo Carso- han argumentado ante la Comisión Federal de Competencia que autorizar la sociedad entre Grupo Iusacell y Televisa tenderá a crear un “monopolio de contenidos y de publicidad” que afectará a las demás empresas que no tienen acceso a la pantalla de televisión abierta ni que pueden tener servicios de televisión restringida.

La megaconcentración también ha sido criticada por empresas de televisión por cable que no son filiales de Televisa (Cablemás, TVI y Cablevisión), representadas por la Asociación de Redes de Telecomunicaciones de México. Argumentan que Televisa controla no sólo la Cámara Nacional de la Industria de Televisión por Cable (Canitec) sino también a la empresa Productora y Comercializadora de Televisión (PCTV), a través de Paxia, una filial de Cablemás. Esto provocará que Televisa discrimine el acceso de otras empresas de televisión de cable a sus señales de televisión abierta y que permita las “ventas atadas” de programación y publicidad. Esto será clave en un periodo electoral como el 2012 (ver Proceso, No. 1771).

Nextel México, ex socia de Televisa en la Licitación 21, envió una larga denuncia por concentración y prácticas monopólicas ante la Comisión Federal de Competencia al darse a conocer el 7 de abril la operación de fusión entre las empresas de Azcárraga Jean y Salinas Pliego.

En su alegato, cuya copia obtuvo Proceso, Nextel afirma:

“Grupo Televisa tiene claramente poder sustancial en el mercado de publicidad por televisión. Esta situación, aunada a la participación de Grupo Salinas a través de TV Azteca en dicho mercado, aumenta sustancialmente los riesgos anticompetitivos derivados de la concentración”.

Televisa posee 256 de las 468 estaciones de televisión abierta en el país y TV Azteca tiene 180. Entre ambas, controlan el 93 por ciento. Las dos televisoras tienen el 66 y 33 por ciento de las audiencias televisivas, es decir, el 99 por ciento. Entre ambas televisoras tienen el dominio del 90 por ciento publicitario de la pantalla comercial, según los datos aportados en la demanda de Nextel.

Además de este dominio, Televisa será la única empresa con posibilidad de ofrecer los servicios de total play, “con lo cual, dicho consorcio empresarial controlaría, además de los dos principales proveedores de televisión de paga en el país (Cablevisión y Sky), a este nuevo entrante perteneciente al Grupo Iusacell”,

Guerras Recientes

En vísperas de que la Comisión Federal de Competencia autorice la megafusión entre Televisa y Grupo Iusacell, esta última empresa ha emprendido una campaña en contra de UnoTV, la empresa de televisión por internet propiedad de Grupo Carso, bajo el pretexto de la transmisión de los Juegos Panamericanos.

Los voceros de Iusacell advirtieron que demandarán a Telmex ante la Cofetel por presunta violación a su título de concesión que le impide transmitir imágenes de video. El vocero de Telmex, Arturo Elías Ayub, respondió que UnoTV tiene los derechos para transmitir los Juegos Panamericanos de Guadalajara y que no viola su título de concesión, ya que no se trata de un servicio de televisión sino de una señal vía internet.

“Es una tristeza que ahora quieran coartar la libertad de expresión vía internet. Sería un hecho sin precedentes a nivel mundial”, advirtió Elías Ayub.

El vocero de TV Azteca, Luis Niño de Rivera, acusó a UnoTV de “robarse audiencia” por transmitir los Juegos Panamericanos vía internet, y advirtió que si Cofetel no actúa será “cómplice” de una violación a la ley.

A su vez, Grupo Iusacell también demandó a Nextel por presunta subutilización del espectro radioeléctrico en la banda 3.5Ghz. La empresa reviró las acusaciones en su contra y su vicepresidente Corporativo, Gustavo Cantú, advirtió ante especialistas y financieros reunidos el 20 de octubre en Washington que en México existe “una propiedad cruzada” de los medios de comunicación.

“La opinión pública está siendo concentrada, se han integrado varios grupos verticales y horizontales de comunicaciones, lo cual genera poderes fácticos. Es por ello que se requieren voces alternas y críticas, ya que fácilmente los beneficiarios del status quo económico podrían comprar competidores y concentrarlos”, afirmó Cantú.