Felipe Calderón en la primera entrada de su video blog "De cerca con el Presidente". Fuente: http://www.presidencia.gob.mx/

“Mamá, ¿por qué no les paga el gobierno los servicios de salud a los niños? Y llegué a la conclusión, desde entonces, que el gobierno tenía que pagar eso”, recuerda Felipe Calderón en el primer video de su blog De Cerca con el Presidente, estrenado por la Presidencia de la República como una nueva forma de comunicarse con el primer mandatario, a trece meses de que concluya su gobierno.

“Mi mamá, se dedicó a buscar entre amigas, vecinas, las señoras de la iglesia, dinero, e hizo una cosa que se llama la Orden o la Asociación de Santa Eduviges, y con el dinero que juntaba a la gente tocaba a la puerta de la casa y le pedían para las radiografías, para las medicinas… Mi mamá se salía todos los días, iba y conseguía y conseguía dinero y hablaba con los doctores”, rememora Calderón en su monólogo.

Gracias a su gobierno, remata el presidente panista, ahora ya no son necesarias estas “colectas”. En su sexenio se alcanzó la “cobertura universal” en el sector salud.

“La vida de los mexicanos va a cambiar sustancialmente en este gobierno”, afirma Calderón, sentado, con una imagen reposada y un tono que contrasta con su característico estilo de regañar a quienes no coinciden con sus puntos de vista. Y lo que se presenta como una forma “natural” y “sencilla” de dialogar con el presidente, en realidad se transforma en un spot más, un infomercial con apariencia de testimonio íntimo o un advertainment de su gobierno.

No hay diálogo sino monólogo en esta nueva entrada. De los más de 300 comentarios sólo se alcanzan a leer cinco con alabanzas y agradecimientos a la cobertura universal de salud que presume el sexenio de Calderón. En dos párrafos, Calderón redacta:

“Agradezco a quienes participaron con sus comentarios, felicitaciones, críticas y propuestas que, sin duda, enriquecen la labor de mi gobierno”, afirma en el autoelogio.

El blog (neologismo que significa web-log, es decir, “bitácora en la red”) tiende a ser de lenguaje dinámico, crítico, irreverente e, incluso, mordaz. Eso no se ve en el blog calderonista realizado con el exceso de recursos que da el presupuesto púbico y con la falta de imaginación que da la premura por convertir todo en propaganda.

El blog calderonista no acerca sino que aleja a las audiencias, sobre todo, las usuarias de las redes sociales. La razón es muy sencilla: no hay polémica, no hay bidireccionalidad, menos naturalidad. Se lee más como una impostura y no como un compromiso real por la cercanía, aún a costa de las críticas que esto puede acarrear.

Este nuevo blog se suma a los varios intentos que se han creado desde que Alejandra Sota llegó a la coordinación de Comunicación Social de la Presidencia para revertir una percepción negativa frente a los efectos de la actual administración federal. En especial, los generados por la guerra contra el narcotráfico que la propia administración calderonista un día le llama así y otro día se arrepiente.

Primero, bajo las órdenes de Sota se anunció éste sería un “gobierno twittero”, pero son pocos los secretarios y funcionarios que han aguantado la naturaleza deliberativa, crítica y muchas veces ofensiva que caracteriza la comunicación en el microblogging.

Calderón ha utilizado cada vez menos este recurso, sobre todo, desde que las versiones ofrecidas en Twitter muchas veces contradicen los comunicados oficiales.

Después, se convirtió en guía de turistas en la serie televisiva The Royal Tour, recientemente estrenada en la televisión norteamericana, para promover los atractivos naturales del país. Como si no tuviera secretaria de Turismo o si no bastaran otros recursos mediáticos para esta labor, Calderón protagonizó la serie, se disfrazó de buzo, espeleólogo, indígena y se vistió de guayabera para subir la escalinata de la pirámide de Chichén Itzá que, curiosamente, está cerrada al público desde 2007 como medida de protección.

También ha apoyado las teleseries con resultados adversos para sus fines promocionales, como fue el caso de El Equipo, financiada por la Secretaría de Seguridad Pública de Genaro García Luna, que no alcanzó los niveles de rating ni de credibilidad que se pretendían.

Eso sí, se gastaron 118 millones de pesos –según las cifras oficiales- para una teleserie que produjo y dirigió Pedro Torres, de Televisa. Un costo que, según especialistas, pudo ser tres veces menor. Tampoco se generó el apoyo social que se esperaba a la labor de los policías en lucha contra el crimen organizado. Por el contrario, se generó un agrio debate sobre la utilización del armamento, equipo, aeronaves y el búnker supuestamente secreto de la SSP que sirvió como set de los malogrados trece capítulos.

La Secretaría de Marina, ahora enredada en sus propias versiones sobre la Operación Salim que sí parece sacada de un guión de teleserie norteamericana al estilo CSI, adelantó que financiaba otra dramatización en TV Azteca que, por ahora, se encuentra suspendida.

En fin, la propaganda siempre es necesaria para cualquier autoridad y gobierno. Es una manera legítima de dar a conocer sus logros. Pero desconocer los códigos y lenguajes de las redes sociales, de los blogs y de los productos televisivos para encajonarlos en las formas excesivas del infomercial provoca un efecto contrario al deseado.