La organización El Poder del Consumidor presentó ante la Comisión Federal para la Protección contra el Riesgo Sanitario (COFEPRIS) una denuncia contra el “producto milagro” Pilz Hongo Michoacano, prohibido desde hace ocho meses y que continúa siendo publicitado a través de diversos medios electrónicos, impresos, así como en estaciones del sistema de transporte colectivo metro, según informaron a través de un boletín de prensa.
El 11 de febrero de este año, la COFEPRIS publicó una lista de “productos milagro” de los que prohibía su comercialización, debido al daño que podían representar a la salud ante la falta de rigor médico que presentaban. Pilz Hongo Michoacano, era uno de estos productos.
De acuerdo a su publicidad, este producto ayuda a combatir padecimientos como el cáncer, la diabetes, el asma, los problemas del corazón, hipertensión arterial, fatiga crónica, problemas hepáticos, hiperglucemia y colesterol alto. Además, se promovía como anti-inflamatorio, antibacterial, antialérgico, antiviral, regulador de la presión arterial y del colesterol, potenciador inmunológico, moderador del azúcar en la sangre, tónico para los riñones, hígado y los nervios, y antiestrés.
Las milagrosas ventajas de este producto fueron suficientes para que la COFEPRIS pidiera su retiro del mercado, orden que al parecer, a la publicidad no le importó, ya que aún es posible marcar al 01-800-821-80-70 para solicitar el producto con la misma promoción televisiva: por tan sólo $1,650 pesos es posible llevarse 2 frascos, e incluso, se le obsequia uno más. De acuerdo con el boletín, vía telefónica se mencionaron todas las supuestas propiedades curativas del producto cuyo uso se recomendó para niños desde los 6 años de edad hasta adultos mayores.
El Poder del Consumidor remarca que el “abandono del tratamiento médico es uno de los más graves efectos de este tipo de publicidad. El otro, es la propia formulación de estos productos que contienen ingredientes que pueden generar daños a la salud y que presentan contraindicaciones”.
La misma organización especifica que a pesar de que no existe una legislación específica sobre este tipo de productos, hay un marco regulatorio que ayuda a evitar la publicidad de la mayor parte de estos productos: El Reglamento a la Ley General de Salud en Materia de Publicidad (RGSMP). La versión actual de este reglamento permite sacar del mercado gran parte de estos productos por presentarse con cualidades terapéuticas que noson capaces de comprobar, y no sólo eso: no se mencionan los riesgos que conlleva la ingesta de estos productos.
Alejandro Calvillo, director de la organización señaló que “la autoridad debe retirar el producto y multar al fabricante y los comercializadores. EPC reitera la necesidad de reformar, de manera inmediata el Reglamento a la Ley General de Salud en Materia de Publicidad para fijar las multas contra la publicidad engañosa, de acuerdo a los ingresos de las empresas, establecer la obligación de contar con aprobación de la autoridad para la difusión de la publicidad y establecer la sanción para los medios que difundan esta publicidad sin tener constancia de aprobación de la misma por parte de la autoridad”.
“La responsabilidad es tanto de la autoridad federal como de la local. No es posible que en las concesiones que se otorgan para publicidad, como en el sistema de transporte colectivo del Metro del Distrito Federal, la autoridad local no establezca una política clara para la publicidad que se permite comercializar. El metro de la ciudad de México está plagado de publicidad obesigénica, de comida chatarra y refrescos, así como, ahora, con anuncios de productos milagro. Son espacios públicos que existen gracias a los recursos generados con nuestros impuestos. Sorprende que en otras ciudades del mundo no exista este tipo de publicidad en los espacios públicos concesionados”, concluyó el director de EPC.





Entre más ignorante, comodina y floja sea la gente mayor aceptación tendrán esta clase de productos. Todo lo queremos facilito y rapidito. Por eso hay un tipo caradura que con toda tranquilidad y cinismo ofrece cierta clase de productos milagro en la televisión. Se llama Humberto Moreira y endeudó de forma endiablada a toda la gente del estado que gobernó (?), pero eso sí, sigue hablando del PRI como
un producto que hará que México cambié, milagrosa y sorpendentemente, de la noche a la mañana.
Señores, ese anuncio en el Metro, NO ES NADA, en comparación con la TV, hay hasta Programas Pagados que se pasan todo el día hablando de un solo producto y hay locutoras que “toman tantos”, que no me explico cómo siguen vivas, pero su majestad el pueblo, sigue comprando y comprando. Si no hay educación, no hay evolución.
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