Foto: Julio Argumedo. Fuente: fotojarocha.com

Bastó un par de tweets, muestras de pánico colectivo y una torpe reacción por parte de las autoridades veracruzanas para que Gilberto Martínez Vera y María de Jesús Bravo Pagola fueran encarcelados en el penal de Pacho Viejo sin oportunidad de fianza y con una posible condena por 30 años.

Lo anterior son los cargos que cualquier persona acusada de terrorismo, como fue el caso de Martínez Vera y Bravo Pagola, enfrentaría. Pero es justo en este punto donde surge la pregunta ¿La acción realizada por este par de cibernautas fue terrorismo? Hay quienes dicen que sí, quienes creen que en realidad fue libertad de expresión y quienes están de acuerdo con el castigo que están recibiendo, así como los que no.

Por lo mismo, la semana pasada decidimos lanzar una encuesta en este espacio para recabar la opinión en torno a este caso. Hasta ahora, hemos recibido 318 respuestas, que apuntan a los siguientes resultados.

El 53.14%, es decir, 169 lectores opinan que Gilberto Martínez Vera y María de Jesús Bravo Pagola no debieron haber sido ni castigados ni encarcelados. En segundo lugar, un 23.27 % (74 votos) opina que el gobierno está usando a estos dos tuiteros como castigo ejemplar para quien decida alterar el orden público a través de algún medio, en este caso, las redes sociales.

Tan ejemplar ha sido el castigo que, como documentamos aquí, se ha iniciado una cruzada en distintos Estados del país para castigar a quien realice este tipo de acciones. Si bien, no hay nada bueno en provocar la histeria colectiva, particularmente en un momento como el que atraviesa el país actualmente, habría que analizar el tipo de penalización que acciones de esta índole llevarían.

Posiblemente en esta categoría entraría el 16.67% de los lectores (53 personas) que votaron por la opción «Sí merecían ser castigados, mas no encarcelados». Seguramente ésta es la opinión de un buen número de ciudadanos y políticos, incluido el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien repentinamente apoyó una igualmente repentina tipificación realizada en periodo extraordinario por el Congreso veracruzano que busca crear el castigo por «perturbación del orden público».

En este tono comentó la lectora Ma. Aurora Marín en el artículo Cruzada para Criminalizar a “Twitteros” Acusados de Terroristas: «(…) sí se debe de castigar a los que se divierten a costa de sembrar terror y miedo con mentiras, si efectivamente se efectuaron los disparos desde helicopteros, pues hay una buena razón para difundirlo, ¿pero, y la verdad? Todo esto se parece a la pugna que siempre ha habido sobre las manifestaciones, ellos tienen el derecho a salir a la calle a manifestar su contrariedad, pero los otros ciudadanos, también tienen el derecho a circular por las calles. ¿Qué es lo que vamos a hacer ¿Qué es lo correcto?».

De acuerdo con el gobernador, esta modificación «beneficiaría» a los tuiteros, pues su sentencia se reduciría de forma considerable. Habría que ver qué opinan de esto los 169 lectores y todas las personas que opinan que Martínez Vega y Bravo Pagola no debieron haber sido ni castigados ni encarcelados.

Y precisamente sobre el gobernador de Veracruz y las decisiones que ha tomado, el lector Germán comentó en el artículo «¿Y ahora qué hacemos con los Twitterroristas?«: «En verdad no entiendo qué está pasando con este Gobernador, pues da la casualidad de que rápidamente localizaron a los “twiterterroristas” y los encarcelaron y, hace aproximadamente un año se generó un caos en la Cuenca del Papaloapan por llamadas de alerta de que la presa Miguel Alemán de Temazcal Oaxaca se estaban socavando y en esa ocasión no hubo detenidos, pues nunca se supo el origen de esos rumores que generaron pánico en la poblacion Cuenqueña. Ni siquiera investigaron nada.»

En medio de esta controversia, existe un porcentaje bastante interesante: el 4% de los lectores de esta página (13 personas) opinan que los tuiteros sí están siendo castigados como es debido.

En este rubro cabría la opinión de José Guadalupe Velázquez Montaño, quien escribió en los comentarios de este blog: «Desgraciadamente las redes sociales parecen no tener un codigo de ética, bueno ni siquiera los valores mínimos de educación formada en el hogar, realmente todos los que usamos este tipo de servicio debemos de tener ciertos principios fundamentales para una mejor relacion cibernética, aquí sí se debe de tener cuidado y evitar la mentira o el chisme o evitar “ser gracioso” “haber [sic] el que pasa” y si alguien comete una irresponsabilidad como el que cometieron estas dos personas, creo que símerecen un castigo y que ejemplifique con castigo por hacer “grasiocidades” [sic] si esta falta hubiese terminado con alguna muerte debido al pánico creado por su “libertad de exprecion” [sic] que se estuviera hablando, no permitamos “tapar el poso [sic] después de que se ahoga el niño” el prevenir y no lamentar, se les pasó la mano, (…) y no son niños haciendo travesuras que quede claro y ni modo les calleron y a pagar su ‘travesura'».

En el post en el que anunciábamos en este espacio sobre la Marcha por la libertad de expresión, convocada el domingo pasado y en la que se incluía el caso de los «Twitterroristas» veracruzanos, el lector «(…) la libertad de expresión es algo muy sagrado, está totalmente de más que en esto inmiscuyan al par de idiotas veracruzanos, eso no fue libertad de expresion, eso fue libertinaje».

Entre otros comentarios recibidos por la encuesta se encuentran quienes opinan que»el gobierno de Veracruz, está enviando una amenaza a la sociedad civil», «se quieren ‘curar en salud’ y bloquear la libertad», «fascismo vil», «falta investigación. Todo fue muy apresurado y hasta dudoso. Esclarecer motivos» y «crear temor en la redes sociales».

Ante el amparo solicitado por los tuiteros y la nueva tipificación que se está llevando a cabo en el Congreso de Veracruz, habrá que ver qué ocurre con este caso.