Hace una semana, el Vaticano llamó a comparecer al obispo de Saltillo, Raúl Vera. La razón de ello fue la acusación en su contra de promover entre los fieles la práctica de la homosexualidad, según informó el día de ayer La Jornada. La acusación fue hecha por la Agencia Católica de Información (ACI, prensa) de Perú. Es bien conocida la intolerancia  y la postura anacrónica del Vaticano sobre el tema, y este hecho solamente viene a resaltar el doble rasero con que actúa. Durante años, medios de información retomaron acusaciones en contra de miembros de la iglesia católica por abuso de menores, y el Vaticano, la mayor de las veces, no se ha pronunciado al respecto o ha desestimado las acusaciones. 

Mientras que una organización de apoyo a víctimas de abusos sexuales de sacerdotes presentó ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional por cargos de lesa humanidad en su contra, el Vaticano se preocupa por el trabajo pastoral que realiza el obispo Vera. El prelado de Saltillo señaló sobre el encuentro que durante el mismo, señaló que no hay nada que ocultar respecto a las actividades de su diócesis. Explicó que dentro el equipo pastoral San Elredo, que es parte de otras 24 comisiones, participan laicos homosexuales y aseguró que mantendrá dentro de su diócesis los grupos homosexuales pues son parte de una comunidad y  requieren de la atención de la iglesia católica. “Son grupos que se tienen que atender, no los podemos descuidar”, dijo.

Al respecto de la acusación de ACI Prensa, Raúl Vera señaló que la labor de evangelización que realiza con San Elredo es integral y que de ninguna manera es aislada, como lo pretendió presentar la agencia peruana.

El obispo Vera ha realizado pronunciamientos en contra de la criminalización del aborto y en marzo pasado apoyó un foro de diversidad sexual organizado por la agrupación San Elredo, cuyo objetivo fue generar conciencia social de respeto y tolerancia a homosexuales y lesbianas.