La semana pasada algunas personas del sindicato de trabajadores de los Servicios de Salud del D.F. que laboran en la Clínica Condesa pretendían dejar de dar servicios a la población transgénero y transexual que se atiende en esa clínica además de querer reducir los servicios que se otorgan en dicho centro. Esta situación puso al descubierto el grado de estigma y desconocimiento que aún existe entre los prestadores de servicios de salud a la población LGBT, incluso aquellos que están más cercanos al trabajo con personas no-heterosexuales o con una identidad sexo-genérica.

Para afiliarse como individuos al IMSS, al ISSSTE o al Seguro Popular no es necesario decir cuál es nuestra orientación sexual, sólo basta ser un trabajador asalariado en el caso del primero, un trabajador del gobierno federal en el caso del segundo o simplemente un mexicano o mexicana en el caso del tercero. Afiliar a nuestras parejas es una historia distinta; a pesar de tener un papel que explique que tenemos un o una cónyuge el trámite no se hace como con las parejas de hombre-mujer casadas. El ISSSTE ha hecho todo lo posible en los últimos meses por rechazar los amparos que permitirían a parejas del mismo sexo casadas que han querido ser afiliadas. Y la batalla continúa.

El gran reto para la población LGBT no es sólo la afiliación sino la calidad del servicio. Es sabido que los servicios del sector salud no son ideales en cuestión de calidad y calidez en general pero si a eso le sumamos que el o la derechohabiente no sea heterosexual, una consulta puede convertirse en una pésima experiencia ante la discriminación o los regaños o las malas caras. La CNDH, otras Comisiones de Derechos Humanos de los estados y la CONAPRED han recibido decenas de quejas relacionadas con malos tratos por parte de trabajadores de la salud, sin embargo, éstas son seguramente la punta del iceberg de un fenómeno mucho más grande. No hay programas de sensibilización a los servidores (médicos, enfermeras y enfermeros, personal administrativo, trabajadoras sociales) no sólo para tratar con la diversidad sexual pero tampoco para tratar con la diversidad cultural, lingüística, etc. siendo así una de las grandes lagunas de los sistemas de salud.

Los problemas de salud de la población LGBT en general son los mismos que los la población heterosexual a excepción quizás de las infecciones de transmisión sexual donde hay una mayor prevalencia, principalmente entre la población trans y los hombres gays. Cuestiones de salud mental también son importantes así como tratamiento relacionados al alcoholismo y adicción a drogas. De ahí en fuera somos tan propensos a la diabetes, las enfermedades infecciosas, las enfermedades de la piel o cualquier otro padecimiento como los heterosexuales. Por esto mismo no es que se requiera que la población LGBT tenga servicios especiales o diferenciados, se requiere que los servicios ya existentes sean sensibles a tratar con todo tipo de usuarios y derechohabientes.

La primera vez que acudí a un médico creyendo que tenía una infección de transmisión sexual no le dije la verdad cuando me preguntó qué tipo de prácticas sexuales tenía. El miedo a que su actitud cambiara me hizo mentir pero ¿no se supone que uno debe decir la verdad si realmente tiene deseos de curarse? ¿Y qué pasa con los sistemas de vigilancia epidemiológica que reportarán una ITS en un heterosexual haciendo que las cifras que analicen en la Secretaría de Salud no sean precisas?

El acceso universal a la salud del que tanto habla el gobierno federal es un gran reto que no sólo debería implicar el mero acceso a los servicios sino también la calidad.  El nuevo Secretario de Salud, Salomón Chertorivsky deberá tomar en cuenta que la salud es para todos, y todos incluye la población LGBT.

Finalmente quisiera recomendar la Guía para el Paciente Participativo la cual, si bien no está dirigida a ninguna población en particular, resulta un instrumento útil cuando no se reconoce o respeta alguna de las garantías que nuestro derecho constitucional a la salud nos brinda: www.atreveteasaberyexigir.com.mx/