Inspirados en la máscara del protagonista de la película V de Vendetta, la red de ciberactivistas conocida como Anonymous logró con su Operación Independencia dar un segundo gran golpe en México, país del que sólo se tenían noticias vagas de su existencia.

Anonymous había intervenido este año la página web de la empresa MVS, en señal de protesta por la salida abrupta de Carmen Aristegui, pero no había dado un golpe espectacular como el del 15 de septiembre, al atacar los portales del gobierno federal (en especial, los de Sedena, PGR, Presidencia de la República y SSP) y de algunos congresos locales.

“Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos”, es la frase de este movimiento internacional, que logró renombre internacional al defender a Julian Assange, creador de Wikileaks, y declararse enemigo de los enemigos de este ciberactivista.

Atacaron empresas como Visa, Mastercad, PayPal o Amazon. Sus ataques no constituyen el método tradicional de hackear una red informática sino en lanzar numerosas peticiones a un servidor que aloja una página web, de tal manera que el servicio de hosting no soporta la carga de peticiones. A eso se le conoce como “ataques de denegación de servicios distribuidos” (Ddos).

En entrevista con TVE Española, Yago Jesús, experto en seguridad informática, explicó que los ataques de Anonymous lo que hacen es “inundar con ‘conexiones basura’ los servidores de la organización objetivo hasta llegar a saturar su ancho de banda y no dejar espacio para su uso normal”.

En España, Anonymous ha atacado los sitios webs de varios partidos políticos, en protesta por la aprobación de la Ley Sinde, que generó una ola de críticas por atentar contra el libre uso del internet.