Alejandro Saldívar

MÉXICO, D.F. (apro).- Está en prisión preventiva por un delito que, dicen, no cometió. Mariel Solís, de 23 años de edad, fue detenida sin orden de aprehensión. Como si se tratara de un “levantón”, agentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal la subieron a la fuerza a una patrulla y la hostigaron para que se confesara responsable de un homicidio ocurrido hace dos años.

Mariel, pasante de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue detenida alrededor de las 8:30 horas del viernes 8 de julio. Al día siguiente, sin que se agotara el término constitucional de 72 horas para definir su situación legal, fue trasladada al penal femenil de Santa Martha Acatitla.

A las 8:30 horas del viernes 8 de julio, Mariel salía de su casa en la colonia Copilco cuando un par de judiciales le gritó desde su automóvil: “Mariel, Mariel Solís, ¿eres tú?” Mariel aceleró el paso sin hacer caso. “Mariel Solís, detente”, la increparon.

“Ella empezó a gritar y a llorar, pues pensó que se trataba de un secuestro”, relata su prima Nuria Muñoz.

“La subieron a la unidad y le ordenan que confiese el crimen. Ella negó todo y fue trasladada a la Fiscalía Central de Investigación para Homicidios de la PGJDF, en la delegación Azcapotzalco. Mariel no llegó a su trabajo, en la página web Sumedico.com, donde realizaba sus prácticas profesionales. Además, se la llevaron sin orden de aprehensión”, cuenta Muñoz.

Pero, ¿qué pasó?

El 12 de agosto de 2009, tres académicos del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM fueron asaltados y baleados en Coyoacán por dos delincuentes que sólo lograron despojarlos de cuatro mil de los 34 mil pesos que habían retirado de un banco.

El asalto se produjo poco después de las 13:30 horas, a las afueras de una taquería ubicada en el paradero de Copilco y Cerro del Agua, colonia Copilco Bajo, delegación Coyoacán.

Salvador Rodríguez y Rodríguez, doctor en Economía, opuso resistencia y uno de los delincuentes le disparó; la bala entró por el tórax causándole la muerte inmediata. En tanto, el académico Carlos Bustamante Lemus, de 63 años, resultó lesionado por dos impactos en el pecho y uno en la pierna.

El 19 de agosto de 2009, la PGJDF detuvo a Eduardo Adrián López Rivera, de 21 años de edad, presunto asesino del investigador universitario, después de asaltar a otro cuentahabiente en Álvaro Obregón.

Las pruebas

En los videos proporcionados por la sucursal bancaria el día del asalto, se observa a una mujer de cabello rizado y blusa escotada con los brazos cruzados. La mujer está en la fila mientras las víctimas hacen la operación financiera. La PGJDF presentó esa imagen como una de las pruebas en contra de Mariel Solís, de 23 años.

“En la mañana del viernes, le avisaron a su mamá que su hija estaba detenida por robo. Una vez en la Fiscalía apareció su nombre en una de las pantallas. La inculpaban por el delito de homicidio en tentativa y robo calificado. Llegamos en la tarde y nos permitieron hablar con ella hasta la noche”, asegura su prima.

La otra prueba de cargo es la declaración de uno de los homicidas del académico, que rotundamente identifica a Mariel Solís como cómplice de los delitos.

“A las 16:00 horas del sábado la consignaron en Santa Martha Acatitla. Se la llevaron antes de las 72 horas reglamentarias. Sólo su madre María Asunción pudo visitarla en el reclusorio”, dice Muñoz.

Aunque las pruebas testimoniales no son prueba plena para culpar a alguien, Mariel Solís tiene 144 horas (6 días) para la entrega de pruebas a su favor antes de que el juez dictamine una sentencia. De lo contrario podría pasar de dos a cuatro años en prisión preventiva.

Mientras tanto en la red social Twitter, bajo las etiquetas #MarielSolis y #EnlaUNAMno, sus familiares y compañeros de la universidad han comenzado una campaña para exigir la liberación de Mariel.

“Ese día era miércoles y tenía su clase de idioma. Iba en sexto semestre. Mariel se la vivía en la biblioteca y actualmente hacía su tesis. La ironía es que la culpen de la muerte de un catedrático de la UNAM, su alma mater”, puntualiza su prima.