El Extraño Caso de Elba Esther Gordillo

Escrito por el 25 julio 2011 a las 3:00 pm en Destacadas, Sociedad

Foto: Marcelo Salinas. Fuente: elpais.com

Hay personajes que animan siempre la farándula política.  Algunos como “relleno”, otros como protagonistas involuntarios de la tragicomedia mexicana, unos más como luminarias efímeras que acaban con el sexenio o después de una campaña, pero otros permanecen, aún en los peores momentos, se renuevan y de vez en vez nos recuerdan de qué está hecho nuestro sistema político sin transición posible.

Uno de esos personajes es Elba Esther Gordillo. Como la protagonista de la telenovela El Extraño Retorno de Diana Salazar, tiene una rara enfermedad que es la posesión de sí misma, su alto grado de autoelogio, a pesar de estar consciente de su “mala fama”, como le declaró al periódico español El País, en su edición dominical y cuyas breves sentencias fueron recogidas por toda la prensa nacional este lunes 25 de julio.

Gordillo es la animadora de su propio mito. “Sí. Sin ninguna duda. Yo amo a Elba. La amo”, sentencia en la frase final de la breve semblanza. No importa que la acusen de corrupta, de asesina, de cacica, de forjadora de fraudes, de reencarnar el mito y las prácticas de Fidel Velázquez.

A ella le basta el amor que se tiene a sí misma. Por eso se refiere siempre a ella en tercera persona, como si se tratara del Doctor Jenkyll y Míster Hyde. Cualquier psicólogo criminal sabe que esta ruptura de la identidad es un signo grave de egomanía.

No es poco lo que ha logrado Elba Esther en medio de la tormentosa crisis del sistema político. Tiene 22 años al frente del mayor sindicato de maestros de América Latina. Tiene un partido político a su disposición (el Panal). Sobrevivió a una enfermedad grave y a varios enemigos de grandes vuelos, como Roberto Madrazo.

Negocia posiciones y acuerdos con gobernadores del PRI, PRD y PAN. Controla la subsecretaría clave de la SEP, nos ha exhibido en cadena nacional que ella colocó a Miguel Angel Yunes en el ISSSTE, que tiene el control de la Lotería Nacional y que si la apuran puede tener hasta el control del próximo candidato del PRI a la presidencia en el 2012, Enrique Peña Nieto.

Pero eso no le basta. Por eso prefiere el papel de víctima a la del verdugo en esta especie de epitafio escrito por Pablo Ordaz en El País:

“Hasta llegar a donde estoy, el recorrido ha sido doloroso. México es un país machista. Con una cultura autoritaria (¡Y que lo diga ella!). Esta mezcla indígena con española tiene esa combinación (¡Nos salió antropóloga social, la maestra!). Y yo me tuve que forjar entre hombres. Toda mi formación fue entre hombres. Fui la única mujer. La única que resistió. Y lo hice en soledad. Soy una mujer muy solitaria. Casi nadie me conoce. No soy Dios (¡Qué bueno que nos lo aclara!). He cometido muchos errores. Y sé que por mi mala fama tengo que tener cuidado al apoyar a tal o cual candidato. Que si digo que este país necesita ahora un gran pacto y que el candidato que más me gusta es Marcelo Ebrard (el jefe de Gobierno del Distrito Federal), tal vez pueda estar perjudicando al señor. Eso es duro. No soy cínica. Lo sé. Sé de mi mala fama… Pero lo crean o no lo crean, mi causa es México”.

Al leer estas declaraciones uno pensaría que está, como Amy Winhouse, al borde de un ataque de sobredosis, o que quisiera ser como Edith Piaff, dando un recital al borde de la muerte para decirnos que de nada se arrepiente, o pretende renacer de sus cenizas como Chavela Vargas.

Pero Elba Esther no es artista ni creadora. Sólo es una intérprete de sí misma. Es una dirigente política y sindical. Ha hecho una fortuna que la equipara con Hoffa o con otros grandes miembros de la cleptocracia mexicana. A estos personajes no se les pide candor ni melodrama sino rendición de cuentas, claridad y respeto a los ciudadanos.

En eso, Gordillo no puede hablar en tercera persona. Siempre será un “yo” muy pesado, cargado de impunidad y de pactos oscuros.

Esta es la otra parte del extraño caso de Elba Esther Gordillo que quedará para la historia. Aún cuando baje el telón y ella se siga sintiendo sola.

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8 respuestas a El Extraño Caso de Elba Esther Gordillo

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  2. Cynthia dice:

    Muy buenas noches.

    Lo único que me puede “tranquilizar”, es que no hagan a elba esther sinónimo con la educación en México. Pienso que una cosa es esa señora y su corrupción y, otra muy distinta, cómo nos manejamos los maestros en las escuelas primarias; sin reducir desde luego, la labor docente en los exámenes (llámese enlace o pisa, ninguno sirve).

    Sólo hay una cosa en la que suscribo con ella: México es un país machista… aunque por desgracia, los machos los hacen (no puedo decir hacemos) las mujeres.

    Saludos…

  3. Medardo Medina dice:

    Lo que son las cosas…

    El problema de México, es que somos (en generalidad) un pueblo sin memoria. Nos indignamos y agitamos las manos cuando se destapan los crímenes (sí, así, sin eufemismos) que nuestros gobernantes y políticos cometen en contra de nosotros (el pueblo), sin embargo, las autoridades que saben de qué pié andamos cojos (la memoria, entre otras cosas) nos prometen investigaciones y castigos a los responsables; ‘la justicia toma tiempo’, dicen. Nos tranquilizamos. Las autoridades hacen como que hacen; avientan tierra y fabrican pantallas y dejan que el pueblo se olvide.
    Las cosas se enfrían… El colmo es cuando la misma persona vuelve a cometer los mismos u otros crímenes y barrabasadas. Otra vez la indignación y las agitaciones. Otra vez hacen como que castigarán a los responsables… y así lo único que logramos es perpetuar la escena en un horripilante círculo vicioso… Y lo que es peor: a la larga nos acostumbramos a que estos personajes siempre se salen con la suya (como el más claro y menos límpido ejemplo con la Doña Elva) y ya ni nos indignamos.
    Así con todos esos criminales que ocupan (y abusan) de los cargos públicos.

    ¿Hasta cuándo?

  4. Ma. Aurora Marín dice:

    ¡Para qué dejar un comentario si es bruja! ¡Qué miedo!

  5. Jesús Durán dice:

    Biblicamente se nos ha dicho “Amate a ti mismo” “Para que des amor, primeramente deberás aprender a amarte a ti misma” Ser o llegar a ser Elba Esther, puedo asugurar que no ha sido facil, cualquiera que puediese llegar a su nivel dificilmente dejaría de ser como ella. Verdaderamente la admiro pese a todo lo que se diga de ella, Es un ejemplo a seguir ya que ella inicia en la escuela rural chiapaneca y encumbra a la cima del poder dentro del sindicato màs imprtante de América y a nombrar funcionarios y tener control de estado. ¿Cuantos quisieramos ser Elba Esther? ¿Cuántos? Jesús Durán

  6. jose guadalupe velazquez montaño dice:

    el ser humano deja de serlo cuando se autoglorea, el que alguien admire a esta sra. es obvio que tiene todo lo contrario, una bajisima autoestima y el no saber reconocer los principios basicos del ser humano, y esta sra. si se le puede decir asi yo les llamo “ENTES” algo que esta ahi pero no sabemos como llamarlo, asi como existio un hitler o un neron o un stalin tambien existe una gordillo, para desgracia del mundo y en particular de méxico aaaaaaaaaaaadios

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