Imagen: TMZ.com

Fieles al doble rasero de la cultura puritana, para la mayoría de los medios norteamericanos el escándalo en torno al ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger radica en la relación paralela que mantuvo con su empleada doméstica Mildred Baena, de origen guatemalteco, y no en la obvia contradicción entre su discurso antinmigrante y el hecho de ser padre de un menor de origen latinoamericano.

El escándalo detonado en las páginas de Los Angeles Times –donde algunos comentaristas lo han rebautizado como Sperminator- alcanzó nuevos vuelos cuando los portales de internet TMZ y Radaronline.com divulgaron el miércoles 18 de mayo las fotografías del intérprete de la saga Terminator, acompañado por Baena y su hijo.

TMZ difundió el acta de nacimiento del hijo surgido de esta relación, así como fotografías que acreditan la convivencia del actor y ex gobernador con esta familia paralela, a la que estableció con su esposa.

Sin embargo, la farándula de Hollywood, tan acostumbrada a este tipo de escándalos que siempre reditúan en publicidad, imagen y tiempo en pantalla, sobre todo para actores otoñales como el propio Schwarzenegger no han insistido en el hecho de que la mentira verdadera del austriaco, ex Mister Universo, es su furibundo discurso en contra de los migrantes de origen latinamericano y su propia realidad.

A 26 años de haber protagonizado la primera entrega de Terminator y después de Mentiras Verdaderas y otros filmes sin mucho éxito, no le vendría mal a Schwarzenegger reconvertirse en un político demócrata que apoye la reforma migratoria que sus compañeros del Partido Republicano y varios del Partido Demócrata ven como una amenaza para el “sueño americano”.

Siempre y cuando el sueño no tenga rostro brownie, como el propio Schwarzenegger suele llamar a los latinos.