Televisa Después de El Tigre, la Herencia y el Litigio

Escrito por el 30 abril 2011 a las 12:52 pm en Destacadas, Sociedad

 

Imagen: proceso.com.mx

El 18 de enero de 1996, Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, firmó ante el notario Juan Manuel García de Quevedo y Cortina su testamento. Dividió en seis partes iguales su fortuna (16.66 por ciento), correspondiente a las acciones que él detentaba en Grupo Televicentro, Grupo Triple C y Grupo Televisa.

El reparto se dividió entre los siguientes personajes: Paula Cussi, su esposa desde 1970, así como sus tres hijas (Alejandra Patricia, Ariana Cristiana, Carla Laura), su único hijo varón (Emilio Azcárraga Jean) y su última pareja sentimental, Adriana Abascal.

El 3 de marzo de 1997, un mes antes de fallecer, El Tigre operó la parte más complicada de su herencia: traspasó el mando del consorcio a su hijo, Emilio Azcárraga Jean, a quien nombró director general, y a Guillermo Cañedo White, como presidente del Consejo de Administración.

Esa duplicidad de funciones complicaron los primeros meses de conducción del imperio televisivo, pero para inicios de 1998, Azcárraga Jean ya tenía los hilos del control de Televisa: reportó ante la autoridad bursátil norteamericana que había pasado de tener el 10 al 50.3 por ciento del consorcio. Apoyado por el gobierno de Ernesto Zedillo y con créditos otorgados por Banco Inbursa y otras instituciones financieras, el heredero de El Tigre adquirió las acciones de sus primos los Diez Barroso, y se vendieron las partes correspondientes de la familia Alemán, de los Cañedo White, de Alejandro Burillo Azcárraga e, incluso, el 10 por ciento de Paula Cussi.

Sin embargo, el reparto del legado de El Tigre dejó inconformes a las dos herederas que no formaban parte de la dinastía Azcárraga: a la ex reina de la belleza, Adriana Abascal, y a la última esposa legal, Paula Cussi.

La primera se desitió pronto de la demanda por presunto despojo que interpuso ante el juzgado 33 de lo civil familiar. Abascal argumentó que existió un presunto fraude que consistió en la manipulación de la compra-venta de los Certificados de Participación Ordinaria (CPO) y que se modificaron en su perjuicio 108 millones 267 mil CPo’s, con valor de 90 millones de dólares. Televisa presionó y logró un acuerdo con Abascal. La ex modelo desistió, se fue del país y se casó con el principal accionista de la empresa española Telefónica.

La inconformidad de Paula Cussi esperó diez años para llegar a los tribunales. En términos muy similares a los de Abascal, Cussi presentó una demanda por presunto despojo de la sexta parte que le correspondía de las acciones legadas por Azcárraga Milmo, pero incorporó otros elementos que obligaban a abrir las cuentas de los activos y pasivos de Televisa, así como el famoso crédito de 40 millones de dólares que le otorgó Banco Inbursa, de Carlos Slim, a El Tigre y que luego se convirtieron en 60 millones de dólares de pasivos.

El argumento central de la demanda civil de Cussi fue que los albaceas de la sucesión de Azcárraga Milmo –Rubén Fuentes Colín y Julio Barba Hurtado-, permitieron la compra-venta de acciones del legado de El Tigre sin que antes concluyera el reparto de la herencia, se hiciera el inventario de bienes y se conocieran las dimensiones de la situación financiera y fiscal del emporio televisivo.

Cussi alegó que de manera conjunta con los albaceas, otros accionistas, instituciones financieras y autoridades bursátiles Azcárraga Jean incrementó de manera arbitraria los pasivos de la sucesión, al pasar de 242 millones a 519 millones de dólares, para incumplir con el reparto del legado y tener el control de Televisa.

La demanda lo acusó de vender “ilíctamente” los activos de Univisión y Panamsat, sin la autorización del Consejo de Administración o de la Asamblea de Accionistas, así como de reestructurar a su favor la Deuda Alameda –como se conocía al débito con sus primos, los Diez Barroso-, sin contar con la autorización de los otros legatarios.

En otras palabras, el litigio no sólo arrojaba luces sobre el proceso de sucesión testamentaria sino de la operación política y de Estado para lograr que durante la administración de Ernesto Zedillo, el control de Televisa quedara en manos de Azcárraga Jean.

Proceso tuvo acceso a los detalles del juicio desde su inicio, a través de la demanda de Paula Cussi, de 160 fojas originales. Los representantes de Televisa desistieron dar su versión argumentando que “no es un asunto institucional” sino un litigio privado (ver Proceso, No. 1605).

En enero del 2011, los últimos avances de este juicio documentaban distintas irregularidades. Entre los puntos espinosos que se ventilaron durante el juicio civil estuvieron:

-Se incorporó a la deuda de la sucesión un crédito por 20 millones de dólares que Emilio Azcárraga Jean contrajo con Banco Inbursa, sumándose al crédito anterior por 40 millones de dólares que contrajo su padre. Los abogados de Televisa argumentaron que ese débito era válido porque se trasladó a un fondo off shore, conocido como Romeo S.A., radicado en la República de Liberia (ver Proceso, No. 1785).

-La sucesión no realizó “un inventario detallado, integral y formal de los bienes” de Azcárraga Milmo, incluyendo el registro de CPO’s. Se elevaron los pasivos para dar la impresión de que se trataba de una sucesión “quebrada” y se omitió registrar y reconocer activos importantes.

-En sus declaraciones ante la juez los albaceas mancomunados de la sucesión, Julio Barba Hurtado y Rubén Fuentes Colín, tuvieron varias contradicciones en sus respuestas. Por ejemplo, mientras el primero negó haber reconocido que la deuda con Inbursa era superior a 40 millones de dólares, Fuentes Colín admitió que sí porque el crédito se dividió en dos pagarés. “Un día antes de la muerte de Azcárraga Milmo, nosotros teníamos un poder amplísmo que nos facultaba para hacer lo que hicimos”, declaró Fuentes Colín.

-El despacho de contadores Chávez Ruiz Zamarripa y Compañía S.C. entregó a los albaceas un informe sobre los pasivos y activos iniciales de la sucesión, pero Barba Hurtado dijo que sí firmó el reporte y Fuentes Colín lo negó. Barba Hurtado afirmó ante el juez que envió toda la información a Ignacio Armida, pero que Paula Cussi se negó a firmar.

Este informe del despacho de contadores originó la demanda y posterior aprehensión contra Paula Cussi, acusada de falsedad de declaraciones. En contraste, las más de 40 contradicciones en que incurrieron los albaceas no prosperaron como demanda penal, interpuesta seis meses antes por los abogados de la viuda de El Tigre.

Por ahora, esta parte de la historia queda cancelada. Cussi y sus abogados firmaron un acuerdo para desistirse del juicio civil 27/2007. Firmaron un acuerdo de confidencialidad. Se desconoce si Televisa reconoció el pago de una parte de los 500 millones de dólares que Cussi demandó como pago por la sexta parte de la herencia que le correspondía.

 

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